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a determinación del obispo de Gualeguaychú Jorge Lozano de desplazar a Jorge Pelay de su lugar de cura párroco de Villa Paranacito causó reacciones y hasta una movilización a la catedral de Gualeguaychú en defensa del religioso. Uno de los integrantes de la comunidad parroquial, Jorge González, dijo que interpretan la decisión como “una persecución personal de parte de Monseñor Lozano hacia el Padre Pelay, pero también un encono a la comunidad de Villa Paranacito”, según expresó en declaraciones a Radio Máxima. Según relató González, hace unos diez día, Monseñor Lozano le a Pelay que le va a quitar la licencia eclesial durante un año, lo que significa que deja de ser sacerdote. “Desde hace un año que la población viene luchando para que el Padre Jorge se quede, ya que habían intentado anteriormente trasladar a otro padre que la comunidad no quería”, comentó. Consultado sobre si Monseñor Lozano tendría razones que los isleños no conocen, respondió que “eso dijo (el padre Raúl) Benedetti, que algunas personas tienen conocimiento de la carta que les fue leída del porque de la decisión y todas son suposiciones, porque una condena se da cuando ya se hizo un juicio previo en base a denuncias que fueron corroboradas. No hay nada de eso, Monseñor (Lozano) se lleva por lo que le informan y no por lo que se ve. Él va una vez por año, no ha sido un obispo presente y con olor a ovejas como dijo el Papa Francisco. Pelay no está acusado de pedófilo, ni de cometer delitos sexuales o de ser un ladrón, solo se habla de malos manejos que tienen su origen en una persecución previa”, acusó Gonzalez.