Domingo, 4 de enero de 2026   |   Política

Murió Horacio Usandizaga, histórico dirigente de la UCR y primer intendente de Rosario tras el regreso de la democracia

El también exsenador y expresidente de Rosario Central falleció a los 85 años. En el último tiempo, había sufrido varios accidentes cerebrovasculares
Murió Horacio Usandizaga, histórico dirigente de la UCR y primer intendente de Rosario tras el regreso de la democracia

Horacio Usandizaga, histórico dirigente de la Unión Cívica Radical y dos veces intendente de Rosario en los albores de la recuperación democrática, murió a los 85 años.

La noticia fue confirmada este domingo por el Club Atlético Rosario Central, institución que presidió entre 2007 y 2010, a través de un mensaje institucional en el que expresó sus condolencias a familiares y amigos. Con su fallecimiento, la ciudad despide a una de las figuras políticas más influyentes y polémicas de su historia reciente.

“A los 85 años de edad falleció Horacio Usandizaga, ex presidente de Rosario Central, que ejerció el cargo en el período comprendido entre los años 2007 y 2010. Las condolencias y el respeto para la familia y amigos”, señaló el club en su comunicado oficial.

El mensaje rápidamente se multiplicó en redes sociales, acompañado por expresiones de pesar provenientes del arco político, deportivo e institucional de Rosario y de la provincia de Santa Fe.

Abogado de profesión, conocido popularmente como “El Vasco”, Usandizaga había nacido el 15 de junio de 1940 en la localidad santafesina de Juan Bernabé Molina. Su nombre quedó ligado de manera indeleble a la vida pública rosarina desde muy joven.

Con apenas 23 años, en 1963, fue electo concejal, convirtiéndose en el edil más joven de la ciudad hasta ese momento y dando inicio a una extensa trayectoria política marcada por posiciones firmes, un estilo confrontativo y una fuerte identidad partidaria.

Su momento de mayor protagonismo llegó con el retorno de la democracia. En 1983 fue electo intendente de Rosario por la Unión Cívica Radical con más del 50% de los votos y asumió el 11 de diciembre de ese año, en un contexto signado por la reconstrucción institucional tras la última dictadura militar. Cuatro años más tarde, en 1987, fue reelecto para un segundo mandato, consolidando su liderazgo en la ciudad.

Sin embargo, su gestión transcurrió en un clima político y social complejo. El aumento del desempleo, el crecimiento de los barrios marginales en la periferia rosarina y una profunda crisis económica atravesaron sus años al frente del municipio.

La persistente inflación, el endeudamiento municipal, los desequilibrios fiscales y el deterioro del entramado fabril se combinaron con una creciente conflictividad laboral. En los tramos finales de su gobierno, los enfrentamientos con gremios docentes y empleados municipales se intensificaron, en un escenario de fuerte tensión social.

Ese contexto alcanzó su punto más crítico a fines de los años 80. En mayo de 1989, tras el anuncio del entonces presidente Raúl Alfonsín sobre la eventual implementación de un plan económico de emergencia, Rosario fue uno de los epicentros de los saqueos que se extendieron por distintas ciudades del país. Supermercados, almacenes y pequeños comercios fueron atacados en distintos barrios, especialmente en el sur de la ciudad. El gobierno nacional decretó el estado de sitio, se militarizó Rosario, se suspendieron las clases y el transporte público, y se impuso un toque de queda. Usandizaga atravesó así uno de los momentos más dramáticos de la historia social rosarina.

En plena campaña presidencial de 1989, el entonces intendente había asegurado públicamente que renunciaría a su cargo si Carlos Menem resultaba electo presidente. Tras el triunfo del candidato peronista, cumplió su promesa y dejó la intendencia en diciembre de ese año. Desde entonces, el radicalismo no volvió a gobernar el municipio.

Lejos de retirarse de la política, Usandizaga continuó su carrera a nivel provincial y nacional. En 1991 fue uno de los impulsores en Santa Fe de la Ley de Lemas, una reforma electoral que terminaría resultándole adversa: aunque fue el candidato más votado a gobernador, perdió la elección frente a la suma de los sublemas del peronismo y sus aliados. En 1993 fue electo diputado provincial y, dos años más tarde, senador nacional por Santa Fe, cargo que ocupó hasta 2001.

Su paso por el Senado coincidió con uno de los escándalos más resonantes de la política argentina de comienzos de siglo: la causa por las presuntas coimas pagadas para aprobar la ley de flexibilización laboral durante el gobierno de la Alianza. Usandizaga fue señalado como uno de los legisladores radicales que habrían aceptado sobornos, acusación que siempre negó. Tras más de una década de dilaciones judiciales, los imputados fueron absueltos en 2012.

En el ámbito deportivo, su figura también dejó huella. En 2007 asumió la presidencia de Rosario Central al frente de la agrupación “Mística Canalla”, tras imponerse con amplitud en las elecciones. Su gestión estuvo atravesada por fuertes tensiones institucionales, denuncias judiciales y una delicada situación deportiva. En 2010, luego del descenso del club a la Primera B Nacional, presentó su renuncia al cargo. Años más tarde, fue investigado judicialmente por una presunta administración fraudulenta vinculada a la venta del futbolista Ángel Di María al Benfica, causa que también marcó su etapa como dirigente.

Poco tiempo después de dejar la conducción de Central, Usandizaga sufrió varios accidentes cerebrovasculares que lo obligaron a retirarse definitivamente de la vida pública. Aun así, nunca abandonó su identidad radical. En una entrevista concedida en 2023, resumió su pertenencia política con una frase que condensó su estilo frontal: “Fui radical desde chico; cuando estaba en los huevos de mi viejo ya era radical”.

Con su muerte, Rosario despide a un dirigente que fue protagonista central del retorno democrático, intendente en tiempos de crisis, legislador nacional y figura clave —aunque controvertida— de la política y el deporte local. Su legado, atravesado por luces y sombras, forma parte inseparable de la historia institucional de la ciudad.

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