La capa de nieve en Moscú llegó este jueves a 62 centímetros tras tres días de intensa nevada en el centro de la parte europea de Rusia.
Moscú cerró enero de 2026 cubierto por un manto blanco histórico. El observatorio meteorológico de la Universidad Estatal Lomonósov confirmó que el mes fue el más nevado de la capital rusa en 203 años de mediciones sistemáticas.
La nevada excepcional alteró la rutina de los 13 millones de habitantes: provocó retrasos masivos en los trenes de cercanías, atascos prolongados y acumulaciones de nieve de hasta 65 centímetros en distintos puntos de la ciudad.
La capa de nieve en Moscú llegó este jueves a 62 centímetros tras tres días de intensa nevada en el centro de la parte europea de Rusia.
Mijaíl Lokoshchenko, director del observatorio meteorológico de la universidad y científico principal de la Facultad de Geografía, explicó que el fenómeno fue provocado por ciclones profundos y extensos que atravesaron la región de Moscú, acompañados de frentes atmosféricos pronunciados.
El especialista añadió que las temperaturas en la capital se ubicaron 1,5 grados Celsius por debajo de la norma climática de enero, que es de -6,2°C, lo que contribuyó a que la gruesa capa de nieve no se derritiera de forma prolongada.
Los servicios meteorológicos rusos emitieron una alerta naranja entre el viernes 24 y el martes 28 de enero ante condiciones climáticas peligrosas. Las autoridades de transporte recomendaron a los moscovitas evitar el uso del automóvil y optar por el metro subterráneo, el tercer sistema más transitado del mundo, con más de seis millones de pasajeros diarios.
Las principales vías, incluida la Carretera de Circunvalación de Moscú, registraron demoras significativas en las horas pico, mientras que los aeropuertos operaron con normalidad aunque con algunos vuelos retrasados.
El fenómeno no se limitó a un solo episodio. Entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, Moscú tuvo dos jornadas consecutivas con récords diarios de precipitación. Según el Centro Hidrometeorológico ruso, cayeron aproximadamente 13 centímetros de nieve en la noche del miércoles al jueves, luego de los 14 centímetros registrados el miércoles anterior.
La estación meteorológica ubicada en el Centro Panruso de Exposiciones alcanzó los 62 centímetros de cobertura de nieve el jueves por la mañana, superando el récord anterior de 57 centímetros establecido en 1956.
Tatiana Pozdniakova, meteoróloga jefe de Meteonovosti, reportó que las acumulaciones llegaron hasta 65 centímetros en algunas zonas de la capital. Las autoridades municipales desplegaron miles de trabajadores y cientos de quitanieves para mantener despejadas las vías principales y garantizar el acceso a las zonas residenciales.
El temporal también dejó formaciones singulares en el paisaje urbano. En la plaza Miusskaya, en el centro-norte de Moscú, los servicios municipales apilaron la nieve retirada de las calles circundantes formando un montículo masivo que los residentes bautizaron informalmente como la “Duna de Miusskaya”. La formación, que ya había aparecido en las primeras fases de la tormenta, siguió creciendo conforme avanzaban las tareas de limpieza.
Este enero nevado en Moscú se suma a un mes de condiciones invernales extremas en distintas regiones de Rusia. A principios de enero, la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, declaró situación de emergencia tras una tormenta masiva que dejó su principal ciudad parcialmente paralizada.
Las proyecciones meteorológicas anticipan que las temperaturas en Moscú descenderán drásticamente en los próximos días. Se espera que el termómetro alcance -20°C durante la noche del viernes, con máximas diurnas de -13°C, según el pronóstico del Centro Hidrometeorológico. Los expertos prevén que la nevada disminuya gradualmente de intensidad, pero las temperaturas bajo cero persistirán, lo que mantendrá la profunda cobertura de nieve durante varios días más.




