Domingo, 15 de febrero de 2026   |   Campo

Momento de sintonía fina para la toma de decisiones comerciales

Momento de sintonía fina para la toma de decisiones comerciales

Tras una cosecha fina con rindes impresionantes —tanto en trigo como en cebada— y precios que exhiben una marcada dispersión por calidad, la producción de girasol también podría alcanzar volúmenes récord. La tradicional falta de transparencia de esta plaza deriva, como es habitual, en precios muy por debajo de las paridades teóricas, a pesar de cotizaciones internacionales firmes y sostenidas (el girasol es, sin duda, la “vedette” del ciclo). Ahora viene la gruesa (maíz y soja), y persisten dudas sobre el tamaño final de la cosecha.

Aunque hay motivos para el optimismo, enero fue un mes duro para los cultivos —con temperaturas elevadas y lluvias escasas en términos generales— y el debate sobre los precios está muy presente. Por eso conviene situar la plaza granaria internacional en su contexto actual. Para proyectar escenarios de precios, la relación stocks/consumo es el dato clave: en mi opinión, las reservas mundiales determinan los precios. En ese sentido, conviene recordar que las producciones anuales de trigo y maíz han crecido año tras año, pero las reservas siguen disminuyendo; en otras palabras, el consumo global viene superando a la producción.

En soja ocurre lo contrario, pero hay que reconocer que las cotizaciones en Chicago están estrechamente ligadas a los stocks en EE.UU. y a las proyecciones del USDA. Y lo cierto es que la confiabilidad de ese organismo en este aspecto deja mucho que desear: su tasa de aciertos promedió el 33% en la última década y tiende a ser sistemáticamente optimista respecto de las reservas estadounidenses.

El trigo dejó una cosecha récord. Publicado en X

Además, como venimos sosteniendo desde hace tres años, la geopolítica se ha consolidado como un factor de mercado cada vez más relevante. Basta observar la evolución de las cotizaciones de la soja en Chicago en los últimos meses, que se mueven al compás de los anuncios y los trascendidos sobre las negociaciones entre Trump y Xi Jinping. Como expresáramos en diciembre, las reservas de soja en EE.UU., que a nuestro juicio son el dato clave para Chicago, podrían caer a niveles bajos si China vuelve a comprar en la nación del norte.

Ahí está la cuestión: quienes sostienen que el crecimiento productivo de la soja en Brasil es un factor bajista deberían tener en cuenta que la demanda china crece pari passu. La mayor importación de poroto argentino por parte del gigante asiático responde, además, a que nuestras exportaciones de harina y aceite de soja se han reducido, y EE.UU. tendrá que asumir ese rol frente a nuestros clientes “defraudados” (“el mercado suma cero”).

Por su parte, las cotizaciones de la soja en Chicago, ajustadas por inflación, se sitúan en niveles históricamente bajos, aunque los valores FOB resultan caros frente a la soja sudamericana. En ese contexto, el productor argentino afronta este año un desafío importante. La soja mayo en torno a los US$320 resulta tentadora: si uno es pesimista sobre el acuerdo EE.UU.-China, ese precio tiene sentido.

Hay que hacer sintonía fina. NurPhoto – NurPhoto

Quienes apuestan a una solución de la guerra comercial pueden aspirar a mejores resultados. También cabe la especulación sobre una nueva reducción parcial de los derechos de exportación. Conclusión: acertar con la sintonía fina.

El autor es presidente de Nóvitas SA

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