
A una semana del inicio de los incendios que afectan vastas zonas de la Patagonia, el presidente Javier Milei compartió una imagen generada con inteligencia artificial en la que se lo ve estrechando la mano de un brigadista forestal junto a un foco incendiario controlado. En un story de su cuenta de Instagram, el mandatario libertario republicó un retrato diseñado con IA de la usuaria Macarena Jimena con el mensaje “Gracias a todos los que trabajaron. nada más heroico que arriesgar su vida para salvar la de otros”.
El gesto simbólico contrastó de inmediato con la situación real que enfrentan quienes combaten el fuego en el territorio. Brigadistas de distintas regiones vienen denunciando atrasos salariales —con sueldos que llegan a los 840 mil pesos—, falta de recursos básicos, precarización laboral y un marcado deterioro de las condiciones operativas, en el marco del ajuste aplicado sobre el Servicio Nacional del Manejo del Fuego.

Durante el último año, el organismo sufrió además un recorte significativo de su presupuesto, lo que afectó la disponibilidad de equipamiento, la logística y la planta de personal. Pese a esas limitaciones, los equipos de salvataje continúan desplegados en zonas de alto riesgo, exponiendo su integridad física para intentar contener el avance de los incendios.
El foco principal se detectó el 5 de enero en la provincia de Chubut, cerca de localidades como Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén, y en pocas jornadas las llamas se propagaron por matorrales, bosques implantados y nativos, dañando un paisaje que combina áreas protegidas y zonas rurales. Las cifras oficiales estimaron en más de 13.700 hectáreas consumidas por los incendios forestales en distintas zonas patagónicas, mientras que otros sectores permanecen activos pese al esfuerzo de cientos de brigadistas y bomberos desplegados en la región.

La causa del foco principal aún no está confirmada, aunque las investigaciones provinciales y nacionales han señalado la posibilidad de que varios de estos incendios hayan sido provocados por la acción humana intencional o negligente, por lo que se ofrecieron recompensas por información que permita identificar a los responsables. Además de esta hipótesis, expertos en medio ambiente y organizaciones advirtieron que la sequía, las altas temperaturas y los fuertes vientos incrementan el riesgo de propagación, un fenómeno que se ha convertido en un problema recurrente en la región.
Si bien la situación más crítica se concentra en Chubut, otros focos han sido reportados en parques nacionales y provincias vecinas. Por ejemplo, en el Parque Nacional Los Alerces y áreas cercanas a Santa Cruz hay fuegos activos, y reportes de proximidad de incendios en sectores de Río Negro y Neuquén señalan que varias áreas de bosques andino-patagónicos también han sido impactadas en la actual temporada alta de fuego. Miles de residentes y turistas debieron ser evacuados de zonas de riesgo, y el humo denso afectó la calidad del aire en poblaciones cercanas a las áreas ardientes.
La combinación de terreno accidentado, condiciones meteorológicas adversas y retrasos en la llegada de recursos dificultó en varios frentes el trabajo de contención, aunque las lluvias aisladas de los últimos días han contribuido a estabilizar parcialmente algunos focos. Mientras los equipos de emergencia siguen combatiendo los incendios activos y consolidando líneas de control, las autoridades y expertos enfatizan que el riesgo de rebrotes persiste. La situación ha generado además un debate sobre la gestión de los recursos y políticas de prevención y manejo del fuego, con críticas a la falta de inversión en campañas de prevención y llamados a fortalecer la capacidad de respuesta ante futuros eventos similares.

