Viernes, 16 de enero de 2026   |   Campo

Mientras se habla de un récord nacional con el maíz, en el sur cordobés falta agua y el cereal pierde rinde

Mientras se habla de un récord nacional con el maíz, en el sur cordobés falta agua y el cereal pierde rinde

Si bien a nivel nacional se proyecta una campaña de maíz récord, ese panorama convive con un foco crítico en el sur de la provincia de Córdoba —uno de los principales núcleos maiceros del país— donde la expectativa no se va a cumplir. En esa región las lluvias vienen faltando desde diciembre y el impacto ya se refleja con nitidez en los lotes: pérdidas de entre 30 y 50% en los rindes esperados, con casos incluso superiores. En campos donde se proyectaban rindes por encima de los 80 quintales por hectárea, hoy las estimaciones caen a un rango de 40 a 60 quintales, con una fuerte heterogeneidad según ambientes y fechas de siembra. El área más afectada abarca el departamento General Roca y se extiende hacia el sur del departamento Río Cuarto, con señales similares también en Roque Sáenz Peña.

Ese escenario es el que describe Guillermo Rivetti, ingeniero agrónomo, asesor privado y productor en el sur cordobés. Desde su recorrida semanal por los campos del departamento General Roca, advierte que el quiebre se produjo a partir de noviembre. “Hasta ese momento veníamos bien, pero empezaron a pasar frentes de tormenta que no dejaban agua, sobre todo en la franja norte del departamento”, explicó. Según detalló, en diciembre las precipitaciones oscilaron entre 15 y 40 milímetros, cuando el promedio histórico ronda los 110 a 115, y en enero apenas se acumularon entre 20 y 25 milímetros. “A mitad de mes no tenemos ni el 10% de lo que debería llover”, resumió.

En el mapa se ve cómo el sur de la provincia de Córdoba está en sequía. INTA

El impacto más fuerte se concentra en los maíces tempranos, que este año habían ganado superficie gracias a un invierno atípicamente húmedo, con perfiles bien cargados. Esa apuesta inicial quedó truncada cuando el cultivo atravesó la floración sin agua suficiente. Rivetti señaló que en la franja norte de General Roca hay lotes con pérdidas del 30 al 50% del rendimiento, y algunos directamente perdidos, que pasarán a picado. “Si uno esperaba 90 o 100 quintales, hoy esos lotes están más cerca de 40 o 50”, precisó. Hacia el sur del departamento, en cambio, la situación es algo más benigna, con rindes que podrían ubicarse entre 60 y 70 quintales.

El girasol, en cambio, muestra un comportamiento más defensivo. Según el asesor, es el cultivo menos afectado dentro del esquema productivo del sur cordobés. Reconoce que también habrá bajas de rendimiento, sobre todo en la franja norte, pero estima que las pérdidas no superarían el 15 o 20% respecto de un muy buen año. “Si uno pensaba en 30 o 35 quintales, va a haber algún lote de 20, pero muchos van a estar cerca de 28”, explicó.

Maíz temprano con signos de estrés hídrico

La mayor incógnita queda planteada para la soja y el maíz tardío. Rivetti aclara que, por ahora, esos cultivos no están mal en términos generales, aunque ya aparecen pérdidas de superficie en ambientes más frágiles o con suelos de menor calidad. Aun así, considera que cerca del 90% de la soja y el maíz de segunda podrían salvarse si las lluvias aparecen en febrero. El problema, advierte, es que el pronóstico no resulta alentador y cada semana sin agua achica el margen de recuperación.

Una situación similar se observa en la zona de Vicuña Mackenna, en el departamento Río Cuarto. Allí, Sebastián Laborde, productor agropecuario y director por el Distrito 4º de la Sociedad Rural Argentina, también remarca que las precipitaciones acumuladas desde fines del año pasado estuvieron muy por debajo de lo normal, lo que dejó a los cultivos sin respaldo hídrico en momentos clave del desarrollo. “Los maíces tempranos atravesaron la floración en plena sequía, y eso no se recupera”, afirmó.

Como consecuencia, Laborde señaló que en esa zona los maíces tempranos registran pérdidas de entre 25 y 45%, ya que los cultivos de primera atravesaron el período crítico alrededor del 22 de diciembre (VT–R1) bajo condiciones de marcado estrés hídrico. Aun así, remarcó que la definición será climática: “De acá a fin de mes se define todo; si no aparecen lluvias, el cuadro se vuelve directamente crítico”.

En contraste, indicó que los maíces de segunda y tardíos todavía resisten, aunque lejos de su potencial, mientras que la ganadería empieza a sentir el impacto por la falta de pasto. “Nos estamos quedando sin forraje y muchos vamos a tener que resignar maíz para picar y sostener los animales”, advirtió. Según explicó, el sector se mueve en una zona de riesgo, con decisiones que implican mayores costos y pérdidas productivas, a la espera de lluvias que permitan evitar un deterioro mayor de la campaña.

Cristian Russo, de la Bolsa de Comercio de Rosario, advirtió que los mapas de lluvias y de anomalías hídricas muestran con claridad un foco de sequía en el sur de Córdoba, particularmente en la zona de Río Cuarto. “Ahí se ve bien un foco de sequía y una caída muy fuerte de las lluvias; es una zona muy complicada”, señaló, y agregó que las perspectivas productivas, que hasta Navidad eran muy buenas, se deterioraron rápidamente por la interrupción de las precipitaciones, combinada con viento, baja humedad relativa y altas temperaturas.

Mapas que reflejan la situación. INTA

No obstante, en el sudeste de Córdoba, en departamentos como Marcos Juárez y Unión, también se observan señales de deterioro por la falta de lluvias. Según explicó el asesor agronómico Juan Pablo Ioele, los maíces tempranos y el girasol lograron desarrollarse gracias a un buen arranque de campaña, impulsado por un invierno muy húmedo y una primavera favorable hasta mediados de noviembre. Sin embargo, el escenario cambió desde fines de ese mes: la ausencia de precipitaciones en diciembre y enero comenzó a golpear con más fuerza a los ambientes más frágiles, dejando a las sojas de primera y los maíces tardíos como los cultivos más comprometidos. Aun así, señaló que la soja de segunda todavía conserva margen de recuperación, aunque su definición dependerá de lo que ocurra con las lluvias en febrero.

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