
Después de un año de auditorías, negociaciones y planes de adecuación en las plantas frigoríficas habilitadas para exportar carne vacuna a México, la tensión comercial entre la Argentina y ese país norteamericano entró en una fase de distensión. Los exportadores reanudaron los envíos tras una exhaustiva inspección en marzo pasado que derivó en la suspensión de una decena de plantas, de las cuales aún quedan secuelas. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México (Senasica) comunicó oficialmente al Senasa argentino el levantamiento de la “no conformidad” detectada y la rehabilitación de los frigoríficos afectados a partir del 1° de agosto pasado. No obstante, a fines de diciembre, el gobierno mexicano, a cargo de Claudia Sheinbaum, decidió no renovar la excepción del pago del arancel de importación que regía, por lo que se reimpuso un impuesto del 25% que dejó fuera a varios competidores.
La reapertura registrada en el último trimestre no alcanzó a todas las plantas —no por el resultado de las auditorías, sino por la eliminación de las excepciones que tenía la Argentina en el pago del impuesto, que hasta el año pasado era del 10%—, según señalaron en la industria a LA NACION. México y la Argentina habían convenido en los últimos tres años mantener esa excepción, pero con la aprobación de la reforma de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación (Ligie) en ese país, la carne vacuna quedó bajo la lupa.
De acuerdo con los registros del Ministerio de Economía, en 2025 la Argentina envió a México 4.000 toneladas de carne bovina, por un valor FOB de US$26,9 millones. Es decir, hubo una caída del 45,7% en el precio de ese producto y un desplome del 55,8% en la cantidad de toneladas enviadas respecto del año anterior.
Las plantas que fueron “relistadas” en el sistema Sicpa
“México, muy despacio, va a ir desapareciendo; si siguen manejando los números que manejan, nadie va a querer exportar, aunque sabemos que es importante tener abiertos los mercados”, comentó un exportador que, tras el restablecimiento de los envíos a ese país, logró ubicar parte de la producción en el último trimestre del 2025. Otro exportador agregó que, tras las auditorías del Senasica, se volvieron a habilitar algunas plantas, pero con la aplicación del 25% de arancel los números no dan y “quedaron afuera del juego”.
El Senasica había informado que entre el 8 y el 22 de marzo de 2025 se inspeccionaron 27 plantas frigoríficas en la Argentina. Durante ese procedimiento se detectaron fallas en el cumplimiento de requisitos sanitarios. Las plantas que habían sido informadas como “en pausa” del sistema fueron: Azul Natural Beef, Frigorífico Rioplatense S.A.I.CI.F., Arrebeef SA, Santa Giulia SA, Frigorífico Compañía Bernal SA, Importadora y Exportadora de la Patagonia SA, Frigorífico Alberdi SA, Sociedad Anónima Carnes Pampeanas, Runfo SA, y SA Importadora y Exportadora de la Patagonia.
En su momento indicaron que había 13 plantas con incumplimientos en la medición de pH. De ese total, según aclaró el Senasa, cuatro fueron rechazadas totalmente hasta nueva auditoría que asegure el cumplimiento estricto de los requisitos zoosanitarios acordados bilateralmente. Además, había 10 que estaban en proceso de renovación de autorización y finalmente lograron la prórroga. De acuerdo con el Sistema de Información de Consulta de Plantas Autorizadas (Sicpa) consultado por LA NACION, figuran 16 plantas autorizadas para exportar carne bovina a ese país con autorización válida hasta el 30 de mayo del 2026.
El alivio llegó luego de que el Senasa presentara un plan de acción correctivo para subsanar las fallas en el registro de pH de las medias reses AFIP
Según documentos a los que accedió este medio, la habilitación en el sistema Sicpa tenía vigencia hasta el 30 de noviembre pasado y estaba supeditada al resultado de una nueva visita de verificación in situ que se realizó en la primera quincena de septiembre. Así, algunos exportadores fueron “relistados” en el sistema tras superar las pruebas. El alivio llegó después de que el Senasa presentara un plan de acción correctivo para subsanar las fallas en el registro de pH de las medias reses, un requisito excluyente para garantizar que la carne esté libre de fiebre aftosa (el pH debe ser menor a 6.0).
En su momento, los empresarios consultados por este medio y afectados por la decisión señalaron que los inspectores habían sido “excesivamente exigentes”. Destacaron que, desde que se realizaron las inspecciones, los equipos parecían “llegar buscando algo”, dado el nivel de requisitos que aplicaban.
Algunos de los establecimientos autorizados para exportar en este cuatrimestre son Importadora y Exportadora de la Patagonia, Frigorífico Rioplatense S.A.I.C.I.F., Arre Beef SA, Sociedad Anónima Carnes Pampeanas SA, Frigorífico Alberdi S.A., Runfo SA y Azul Natural Beef SA.
