
No existe una razón evidente: cuando los inversores abandonan todos los activos —incluso los considerados refugio, como el oro— se comportan como bandadas de aves que migran sin una causa aparente; poco después suele ocurrir un hecho negativo en la naturaleza que explica su huida.
Con los inversores sucede algo similar: creen que todo está sobrevaluado y, en el caso de las acciones relacionadas con la Inteligencia Artificial, temen a una burbuja que, cuando estalle, depurará el mercado.
Ezequiel Pérez señaló en el grupo de traders e inversores “Soportes y Resistencias” que la Bolsa subió seis ruedas consecutivas y parecía que había euforia; ahora bajó siete jornadas al hilo y reina el pesimismo. El Merval, tanto en dólares como en pesos, lateraliza y, mientras no salga de esa dinámica, no se desdobla para ningún lado.
“El que realmente se está hundiendo es Estados Unidos con las tecnológicas. Hace tiempo que las veía sobrevaluadas y ahora veo que se derrumban. Yo viví la crisis de las punto.com y desaparecieron muchas empresas tecnológicas relacionadas con Internet. quedó un grupo, Goggle, Microsoft, Yahoo y algunas más. En esos años a Cisco subió 600% y después perdió el 93%. Existe Cisco todavía, no es mala empresa, pero dejó de tener protagonismo. Con la Inteligencia Artificial pueden aparecer distintas empresas con otro nombre y desaparecer muchas de las que están ahora”, sumó el analista.
Esta es una síntesis del temor de los inversores, que memorizan los shock con más facilidad que la euforia. Los tres indicadores de las Bolsas de Nueva York cerraron con pérdidas, de hasta 1,23% en el Nasdaq, donde incluso el buen balance de Amazon decepcionó y la acción cedió 4,56% ante la percepción de que la inversión que realizará este año por 200.000 millones de dólares resulta exagerada.
El problema es el mismo que tuvieron las punto.com en el pasado: se pagaron fortunas por empresas nuevas que jamás rindieron en proporción a lo invertido. Ahora se teme lo mismo y los inversores le dicen a las empresas de Inteligencia Artificial “show me the money” (muéstrame el dinero). Quieren ver ganancias tras las fuertes inversiones. El oro también cayó 2,17% a USD 4.767 por onza. Veinticuatro horas antes había cotizado en algún momento por encima de los 5.000 dólares.
Anoche el Bitcoin intentó perforar el piso de los USD 60.000, pero los inversores no lo permitieron; cuando llegó a ese nivel en el pre Market cotizaba cerca de 64.000 dólares.
La analista financiera Ornella Panizza, conocida como Lady Market en las , auguraba que “nos encontramos en pleno mercado bajista, en momentos de comprender dónde pueden estar las oportunidades de compra. Es vital saber que los activos no se deben comprar en techos o en máximos históricos. Los momentos de caídas son donde las ballenas hacen la diferencia ¿Podría seguir cayendo? No sería raro que perfore los 60.000 y como probable los 48.000, serían un buen piso para comenzar a acumular”.
El escenario golpeó a la Argentina, mientras algunos expertos como Roberto Ruarte comparaban la situación con Estados Unidos. “El Tesoro de Estados Unidos tiene un problema enorme del que casi nadie habla: este año le vencen USD 12 billones de deuda. Durante años se endeudaron con tasas cercanas a cero y hoy tiene que renovar esa deuda a 5% o más. Eso cambia todo: aumentan los intereses, se drena liquidez, se tensiona el sistema fiscal. Y cuando la plata no alcanza hay solo tres caminos: cortar el gasto, subir impuestos o dejar caer al dólar”.
Ayer, el dólar cayó frente a las principales monedas del mundo y los bonos del Tesoro de Estados Unidos redujeron su rendimiento a 4,21% por mayor demanda de inversores que salieron de la Bolsa. Esta vez el oro no les compitió, porque fue considerado sobrevaluado, mientras que los títulos ofrecían un precio históricamente bajo.
El movimiento afectó a los países emergentes y el índice que los agrupa bajó 0,5 por ciento. Sin embargo, LATAM aparece mejor parada que el resto del mundo. En la Argentina los bonos soberanos cayeron hasta 0,5% y el riesgo país subió 14 unidades (+2,8%) hasta 516 puntos básicos.
Además, las acciones encadenaron la séptima rueda consecutiva en baja. El S&P Merval de las acciones líderes perdió 2,8% en pesos y 3,14% en dólares. Los bancos fueron los más castigados: BBVA retrocedió 5,9% y Supervielle, 5,1 por ciento.
Los dólares se mantuvieron estables. No obstante, en la plaza financiera registraron leves y poco relevantes alzas: el MEP aumentó 0,2% a $1.461 y el contado con liquidación, 0,6% a $1.506. El “blue” retrocedió $15 a 1.440 pesos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el Banco Central realizó una compra relevante de USD 126 millones frente a un volumen operado de USD 342 millones, lo que indica que compró en bloque, por fuera del mercado. El dólar mayorista bajó $5,50 a 1.442 pesos. Las reservas cayeron USD 667 millones hasta USD 44.750 millones, por pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y la baja del oro.
Los bonos en pesos y los plazos fijos fueron el refugio de los inversores. Las LECAP rindieron alrededor de 2,7% efectivo mensual, bastante por encima de la inflación esperada. Los BONCER que ajustan por inflación siguieron demandados y el que vence en noviembre de este año subió 0,17 por ciento. En dos ruedas acumuló alzas de 1,5 por ciento.
Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “otra preocupación se sumó a la rueda local y fue que, según la consultora LCG, la inflación en alimentos se habría disparado un 2,5% en la primera semana de febrero generando un incremento en las expectativas inflacionarias implícitas en el mercado de bonos. Así, el REM de enero que ya había retocado al alza los pronósticos inflacionarios, terminó siendo más optimista que la curva propuesta en los break evens”.
En tanto, en el exterior los indicadores nocturnos no auguraban un buen fin de semana: las Bolsas de Nueva York cotizaban en rojo con caídas de hasta 1,21% en las tecnológicas. El S&P 500 perdía 0,7 por ciento. La diferencia entre ambos índices evidencia que la crisis está concentrada en las tecnológicas. El oro aceleraba su caída y estaba más de 3% abajo. También retrocedían el petróleo, la soja, el maíz y el trigo.
En la Argentina, es difícil que algo le arrebate su condición de refugio a los bonos a tasa fija y a los plazos fijos. Lo demás tiene destino incierto, salvo los títulos soberanos, que se mueven con cautela y registran leves alzas y bajas.
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