
Marcela Pagano aseguró que un grupo de empresarios demandó que Guillermo Francos “asuma el control del Gobierno” y denunció que la filtración de los audios de Diego Spagnuolo, relacionados con un presunto caso de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, fue orquestada desde la Jefatura de Gabinete. “Los Menem, el sector de Santiago Caputo y el de Guillermo Francos se matan por poder y están perjudicando al Presidente”, alertó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3).
Marcela Pagano fue diputada nacional de La Libertad Avanza (LLA), pero dejó oficialmente el bloque luego de la sesión en la que se debatió el aumento de las jubilaciones y la emergencia en discapacidad. Ahora forma parte del bloque Coherencia, como parte de una diáspora de LLA. Es periodista especializada en economía y finanzas, habiendo trabajado en medios como Ámbito Financiero, Clarín, Radio Mitre, Todo Noticias y A24. Esta semana, durante la interpelación al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la diputada Lilia Lemoine intentó colocarse frente a Pagano para eclipsarla, lo cual fue objeto de críticas por parte de Pagano, quien la tildó de ridícula.
Después de un tiempo de autoimpuesto silencio, teníamos gran interés en hablar contigo. En relación a la ridícula actuación de la diputada Lilia Lemoine, ¿a qué se lo atribuyes? Es un tema que se ha vuelto recurrente. ¿Está relacionado con su formación? ¿Con la historia política de cada uno?
En esencia, para mí es una caricatura del Gobierno, porque Lemoine es una caricatura del Gobierno y su titiritero es Martín Menem, lamentablemente. Menem dirige la Cámara de Diputados de manera obscena y ridícula, buscando acallar voces y llevar los debates hacia la violencia para evitar que se aborden ciertos temas, enviando a sus diputados a agredir a otros. Otros, a diferencia de mí, se levantan de sus bancas, logrando que se acabe el quórum y finalice una sesión. Son esas trampas típicas de la época más oscura de la política, llevadas a la máxima expresión de ridiculez y chiquitaje.
Voy un paso más allá, porque todo esto, que se manifiesta en violencia, agresión y peleas constantes, es para mí la representación de algo que ha llegado a su fin. Este Gobierno muestra un modo de gobernar que está agotado. El modelo de Gobierno ha terminado y, si el Presidente no toma conciencia de que debe realizar un giro significativo en su forma de gobernar y no aprovecha esta posibilidad histórica que, lamentablemente, surge a raíz de situaciones de corrupción, para construir un Gobierno de unidad nacional, creo que va camino a un estrepitoso fracaso. Lo expresé en una carta pública: este modelo de Gobierno está finalizado.
¿Lilia Lemoine es una caricatura del Gobierno o el Gobierno es una caricatura que ella representa bien?
Ambas cosas. Son un espejo, un reflejo. No es el único personaje ridículo en el espacio. Lo que pasó fue que me amenazaron para que no hablara. Cuando funcionarios del gobierno utilizan a personajes como este para llevar a cabo manifestaciones violentas, lo que están exhibiendo es su verdadera naturaleza y el mecanismo de gobernanza que aspiran a implementar, peleando con todos. Han tenido conflictos con la cantante Lali Espósito, con actores que no están dispuestos a financiar la cultura, con el periodismo disidente y con gobernadores, cuando en realidad no cuentan con un solo gobernador de su propio partido.
Argentina enfrenta una situación muy compleja. Si el Gobierno no comprende que ese modelo de extrema violencia y polarización ha fracasado y no termina con la violencia que ellos mismos han incrementado, caerá. No tengo dudas de que este entorno, que sugiere que es una buena idea gobernar de esta manera a Milei, lo llevará a lo peor que hemos vivido en otras etapas de Argentina.
Con el conocimiento limitado que tenemos, nos aventuramos a pensar que es imposible que una persona cambie su carácter, que casualmente es lo más curioso que tiene. Lo que planteas parece un oxímoron, ya que no me imagino a este Gobierno generando las condiciones para un gobierno de unidad nacional, porque se ha caracterizado por amplificar las diferencias…
Sin embargo, creo que ya se dieron cuenta de que ese modelo los debilitó y están comenzando a notar que no pueden salir a la calle a hacer campaña. Me parece aberrante que, en la situación actual, obliguen al Presidente a hacer campaña en un proceso de medio término. Aunque es una persona y tiene derecho a expresar su postura personal, hay algo que trasciende al Presidente: la institución presidencial. Tiene la obligación de unir a Argentina y gobernar para todos, no solo para aquellos que lo votaron. Por ello, debe lograr la unidad nacional, sentarse con gobernadores, intendentes y la oposición, para lograr las mejoras que el país necesita, dado que no estamos en condiciones óptimas. Hay baches por todas partes.
El futuro es siempre impredecible y el margen de error es alto, pero lo veo absolutamente imposible. Si el Gobierno no actúa como propones, ¿qué alternativas constitucionales y democráticas existen a través de un juicio político y una Asamblea Legislativa? El primer conflicto que surgió entre tú y La Libertad Avanza fue cuando quisieron impedir que asumieras la presidencia del área que determina un posible juicio político.
En primer lugar, permíteme aclararte, con todo respeto, que esto no es un problema que tuvieron con Marcela Pagano. Es un problema que surgió con una persona que defiende las instituciones, y lo habrían tenido con cualquier otro que defienda las instituciones. Yo soy institucionalista, creo en la separación de poderes y en la República, y en la obligación de cada uno de cumplir con sus roles asignados en función del Estado y de la Constitución Nacional. Intentaron avasallar la institución de Juicio Político y estoy completamente segura de que Martín Menem buscaba archivar una causa abierta que había caducado contra miembros de la Corte Suprema de Justicia.
Aun así, no se ha presentado ningún oficio contra el presidente Javier Milei en relación con estos últimos actos de corrupción de la Agencia Nacional de Discapacidad. No he recibido, como presidenta de Juicio Político, ninguna presentación. Sin embargo, no percibo en la oposición un ánimo de promover un juicio político. No lo veo, porque de hecho tienen suficiente quórum para pedirme a mí que fije fecha y hora para que esa comisión funcione. Y nunca lo han hecho, ni han avanzado en ese tema durante el pleno. Por lo tanto, hay que desmitificar la idea de que la oposición está intentando llevar a cabo un golpe institucional. Eso es un invento del Gobierno cuando las situaciones de su propia gobernanza se les escapan de las manos.

Por otra parte, aunque comprendo que lo que están haciendo juega con la expectativa y fomenta la desesperanza en la población, la gente debe entender que las elecciones de medio término son cruciales para establecer ciertos límites y generar contrapesos. Aquí no se elige un presidente, aunque lo estén enviando a hacer campaña y a recorrer las calles. Lo que se va a elegir es la composición de la Cámara de Diputados. Es muy positivo que hombres de peso y experiencia política, como Juan Schiaretti, se presenten y aspiren a ingresar a la Cámara de Diputados para participar en el debate parlamentario, porque esos son los contrapesos que son saludables y necesarios en una democracia.
Un juicio político es, al mismo tiempo, jurídico y político. Deben existir motivos jurídicos que justifiquen la existencia de un juicio, pero al mismo tiempo tiene que haber un clima político. Y en el caso de que este Gobierno no logre ese segundo volumen, ¿qué sucede si se genera ese clima político? Me parece que los casos acumulados son suficientes para poder proceder. ¿Imaginas que tendrás esa responsabilidad en 2026?
En principio, mi mandato al frente de Juicio Político concluye en febrero del año que viene, cuando asuman las nuevas autoridades en las comisiones. Eso es lo que especula el Gobierno para colocar a alguien que tal vez no defienda tanto las instituciones. Además, hay que ser muy cautelosos. Por eso hice una carta pública y le pido al Presidente que reflexione, porque todavía tiene la posibilidad de evitar desenlaces inesperados. Todos los actores de los distintos sectores políticos debemos ayudar al Presidente a culminar su mandato de la mejor forma posible, ya que no podemos convertirnos en Perú.
La historia de nuestra democracia nos ha enseñado, a través de malas experiencias, lo que eso podría significar para los argentinos. Aspiro a que todos los actores políticos y los sectores de la actividad privada contribuyan a que el presidente Milei termine su mandato de la mejor manera posible. Igualmente, insto al Gobierno a que considere la necesidad de nombrar en las instituciones que auditan al Gobierno a referentes de la oposición en la AGN y la SIGEN. Esa es la forma de otorgar transparencia al mandato presidencial y de mantener la gobernabilidad. No se trata del presidente Milei en persona, sino de la institucionalidad presidencial en Argentina.
No hay razón para convertirnos en Perú cumpliendo con la Constitución, ya que lo que ocurre allí no es un juicio político, sino una sucesión de juicios. Se podría analizar el caso de Brasil, que ha vivido dos impeachments en su historia democrática y nadie duda de la fortaleza de su democracia. No creo que la existencia de un juicio político implique automáticamente convertirnos en Perú.
Entiendo que tu deber es manifestar que no lo deseas. Nosotros tampoco lo deseamos, pero el planteo es lógico. Considero que el carácter de las personas es inmutable, y el presidente Milei no busca consensos con nadie. Si tú tienes un mandato hasta febrero, me parece un dato relevante, porque probablemente la oposición también tenga en cuenta que ese es el tiempo límite.
Permíteme decirte que hablar contigo es un ejercicio de reflexión de un nivel superior, algo poco frecuente que valoro. Los mecanismos institucionales están. Y si soy meticulosa, la oposición tiene los votos para avanzar en esa iniciativa si así lo quisiera. El Presidente aún tiene tiempo para reflexionar, quizás puertas adentro, sobre todo tras el escándalo de corrupción que lo rodea, generado por una interna que también se ha alimentado y que no tiene dos patas, sino tres. Los Menem, el sector de Santiago Caputo y el de Guillermo Francos se están combatiendo por poder y perjudicando al Presidente. Creo que Milei, en su intimidad, debería reconsiderar sus acciones, porque su vulnerabilidad en términos de votos y actividad parlamentaria sienta las bases para que, si continúa por esta senda, choque contra el iceberg.
Me gustaría abordar el tema de las denuncias, en las que también se te acusa a ti y a tu pareja de ser la fuente de la propagación y grabación. Tenemos versiones contradictorias entre el dueño de La Derecha Diario y Juan Luis Vila en la Jefatura de Gabinete. Me gustaría que compartas tu perspectiva sobre quiénes grabaron, quiénes difundieron y quiénes podrían haberlo hecho.
La operación de prensa en mi contra, y la de mi pareja, se originó en la Jefatura de Gabinete. No sé si fue Guillermo Francos directamente, pero probablemente haya sido personal de su entorno quien lo organizó para aumentar su poder tras este desastre, donde habrá una redistribución interna de fuerza. Estamos hablando de un jefe de Gabinete que ha sido operado en varias ocasiones por sectores del Gobierno y que, en la actualidad, controla gran parte de la gobernanza, ya que los Menem están en declive y Santiago Caputo es señalado por la inactividad e inoperancia de la SIDE.
Sé lo que dije en el Congreso. No comprendo por qué el jefe de Gabinete requiere un agente de inteligencia paralelo. Él sostiene que no es un agente de inteligencia, pero tiene a pesos pesados como José Luis Vila, que han prestado servicios de evidente idoneidad bajo la AFI del doctor Parrilli, y lo tiene como asesor en la Jefatura de Gabinete. No entiendo para qué necesita una persona con tales habilidades en inteligencia el jefe de Gabinete.
Contamos con una Ley de Inteligencia en Argentina que prohíbe la presencia de analistas que se agrupan en otros sectores del poder. Eso me permite sospechar. Por supuesto que considero que la filtración proviene de ahí. Puedo quedarme con la duda sobre quién filtró. Y dado que es el sector político que me ha señalado a mí y a mi pareja como responsables, quiero negar enfáticamente que mi pareja, que es abogado, haya tenido alguna reunión con Spagnuolo para asesorarlo o para escuchar su problemática, que aparentemente él expresa o expresó tener.
No sé si se trata de escuchas, grabaciones o audios reenviados. Hay miles de versiones. Para que no quede en un “yo digo” o “yo manifiesto”, diré lo siguiente: mi celular, como funcionaria pública, está a disposición de la Justicia, para cualquier juez o fiscal que desee investigar y conocer más sobre mi actividad. No tengo objeciones. Mi celular está disponible para todos y es el mismo que usaba cuando era periodista. También desafío a Lule Menem y a Martín Menem, si lo desean, a que vayamos juntos a Comodoro Py a entregar nuestros celulares, sin borrar ninguna conversación o WhatsApp. Estoy dispuesta a hacerlo porque tengo plena confianza en mi transparencia.
El oxímoron no aumenta, para ponerlo de alguna forma. Conozco al jefe de Gabinete desde hace más de veinte años y no es una persona que posea el carácter y la naturaleza para conducir un gobierno. Si la reflexión es que el triángulo de hierro tenía dos componentes además del presidente -la hermana y Caputo Junior-, y terminaron en conflicto, la mejor demostración es que si no puedes dirigir a dos, ¿cómo podrás llevar a cabo la conducción de un país? Ahora me dices que son tres, y el tercero es una persona conciliadora, pero no posee el carácter necesario para gobernar. Es alguien a quien llaman “amanecer”, porque alude a aclarar las cosas. Lo que me trasmite tu análisis es que esto inevitablemente conducirá a un choque.
Voy a proporcionar información que seguramente manejas, porque posees buenas fuentes en los sectores que mencionaré. El establishment desea que Guillermo Francos asuma el Gobierno. Un sector de grupos de empresarios argentinos le ha solicitado al presidente Milei que sea Francos quien gobierne, que obtenga más poder, funcionando como una especie de primer ministro. Por ello, para que eso suceda, el jefe de Gabinete necesita tener acceso a información para poder tomar decisiones. Por lo tanto, es muy probable que le devuelvan el control de la SIDE. Sé que eso se ha solicitado.

Conozco a Guillermo Francos y considero que tiene más virtudes que defectos, sin embargo, entre virtudes y defectos hay diferencias en cuanto a capacidades. Lo percibo como un diplomático, pero no como un jefe de Gobierno. No he conocido a ningún presidente que esté dispuesto a eso, pero si existiese un presidente dispuesto a otorgar al jefe de Gabinete el rango de jefe de Gobierno al estilo europeo, tendría que tener ese carácter.
Claudio Mardones: Guillermo Francos comentó en el Congreso sobre José Luis Vila, secretario de Asuntos Estratégicos, y confirmo que efectivamente contaba con él. Considerando que conoces el inicio del gobierno de Javier Milei, ¿quién llevó a José Luis Vila? ¿Fue Francos? Algunos dicen que fue Rodrigo Lugones, hijo del ministro de Salud, Mario Lugones, socio de Santiago Caputo en la consultora en la que trabajaron para muchos políticos, y que ellos fueron el puente, especialmente por la histórica relación de José Luis Vila con Enrique Coti Nosiglia, el ministro del Interior de Raúl Alfonsín.
No, Guillermo Francos conoce a José Luis Vila desde hace muchísimos años. No fue Lugones quien lo introduce. De hecho, lo que me inquieta es que esta situación de filtración de audios me recuerda a un incidente que vivió Guillermo Francos en el BID, cuando Mauricio Claver Carone, entonces al frente del BID, sufrió la filtración de una conversación con su amante. De ahí surgió algo que contradecía las leyes de mandato escrito del BID, las cuales prohíben tener amantes o familiares contratados. Esa filtración le costó su puesto a Carone. ¿Y quién ocupó ese lugar? ¿Quién tomó el relevo en el BID? La persona que Alberto Fernández deseaba, Guillermo Francos. Todo esto me suena a déjà vu. Cuántas coincidencias.
Y no solo mencionó a José Luis Vila, también reconoció que Víctor Hugo Armellino trabaja en la Jefatura de Gabinete, persona que también tiene un currículum sólido, no dudo de su capacidad. Por supuesto que son competentes. Sin embargo, son competentes para trabajar en cuestiones de inteligencia, y no creo que estén asesores en ceremonial y protocolo para el jefe de Gabinete. Y también hay tres agentes más que mencioné.
CM: No solo mencionó este aspecto, sino que afirmó que dentro de la Jefatura de Gabinete hay una nueva oficina de inteligencia, ligada a una disputa de poder de tres frentes: uno con Karina Milei y otro con Santiago Caputo. ¿Implicaría esta situación que Guillermo Francos avance en esta dirección para protegerse de los otros dos sectores y tratar de imponerse a partir del control de información de inteligencia?
Considero que esto ha sido un golpe institucional originado dentro del Gobierno, cuyo único propósito es que alguien acumule mayor poder. No tengo dudas de que esto provino desde adentro. Y que no me digan que fue un golpe kirchnerista, porque, además, si se examina con detenimiento, los funcionarios de inteligencia que estoy mencionando han prestado servicio en gobiernos kirchneristas.
Quiero señalar que en tu lenguaje detecto un proceso de crecimiento muy admirable.
Agradezco la oportunidad de charlar contigo, porque me estimulas intelectualmente.
TV/ff