
La intervención militar de justicia-de-eeuu.phtml">Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura del dictador Nicolás Maduro, provocó un impacto inmediato y profundo en la comunidad internacional. En las últimas horas, gobiernos de América Latina, Europa, Medio Oriente y Asia, además de organismos multilaterales y referentes políticos estadounidenses, se pronunciaron sobre un operativo de Donald Trump que reconfigura el equilibrio regional y reabre el debate sobre soberanía, uso de la fuerza y cambio de régimen.
Condena de aliados históricos de Caracas
Uno de los rechazos más contundentes provino de Rusia. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la ofensiva como “un acto de agresión armada”, expresó su “profunda preocupación” y exigió una aclaración inmediata sobre el paradero de Maduro y su esposa, al asegurar que fueron “sacados por la fuerza del país”. Moscú advirtió que la operación constituye una violación grave del derecho internacional y sienta un precedente peligroso.

También Irán, estrecho aliado de Caracas, condenó “firmemente” el ataque militar estadounidense, denunciando una “flagrante violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial de Venezuela”. Teherán rechazó toda forma de intervención externa y responsabilizó a Washington por una posible escalada de consecuencias imprevisibles.

Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acción de “terrorismo de Estado” y llamó a América Latina a “cerrar filas” frente a Estados Unidos. En un acto multitudinario en La Habana sostuvo que Washington “no tiene autoridad moral” para expulsar por la fuerza a un presidente extranjero y denunció una ofensiva de carácter “neofascista”.

América Latina: rechazo, prevención y llamados a la paz
En la región, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el despliegue de tropas y el envío de ayuda humanitaria ante la posibilidad de un ingreso masivo de refugiados venezolanos. Petro rechazó la vulneración de la soberanía venezolana y anunció que, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, buscará llevar el asunto al organismo.
“Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, afirmó el mandatario, al remarcar que sin soberanía no hay nación y que la autodeterminación es un principio básico del sistema internacional.

Desde Chile, el presidente Gabriel Boric condenó el ataque militar y reclamó una solución pacífica. Reafirmó la adhesión de su país a la prohibición del uso de la fuerza, la no injerencia en asuntos internos y el respeto a la integridad territorial.

En Uruguay, el gobierno de Yamandú Orsi repudió los bombardeos y la captura de Maduro. En un comunicado oficial recordó que los Estados deben abstenerse de recurrir al uso de la fuerza y reafirmó a América Latina y el Caribe como zona de paz.

Europa: entre la preocupación y el respaldo condicionado
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, exigió una desescalada inmediata y el respeto al Derecho Internacional. Aseguró que su país sigue la situación de cerca y confirmó que la embajada y los consulados están operativos para asistir a ciudadanos españoles.

Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron celebró que el pueblo venezolano esté “libre de la dictadura”, pero subrayó la necesidad de una transición pacífica y democrática. Expresó su respaldo a Edmundo González Urrutia como figura de transición y aseguró que Francia está movilizada para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

El Reino Unido, a través de su primer ministro Keir Starmer, pidió respetar el derecho internacional y anunció consultas con aliados y con el presidente estadounidense antes de fijar una posición definitiva.

Alemania e Italia también expresaron preocupación. Berlín señaló que sigue “muy de cerca” la situación, mientras que la oficina de la primera ministra italiana Giorgia Meloni informó que se están recabando datos para proteger a ciudadanos italianos en Venezuela.

Tensiones dentro de Estados Unidos y apoyos externos
Las críticas no se limitaron al exterior. En Estados Unidos, la senadora demócrata Jeanne Shaheen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, calificó la captura de Maduro como “totalmente incoherente” con la información brindada previamente al Congreso. Cuestionó la ausencia de una estrategia a largo plazo y advirtió sobre los riesgos para la seguridad estadounidense, en diálogo con The New York Times.

En contraste, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, felicitó públicamente a Donald Trump por lo que describió como un “liderazgo audaz e histórico” en favor de la libertad y la justicia.
La ONU y la reacción social
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, se declaró “profundamente alarmado” por la escalada y advirtió que los hechos constituyen un precedente peligroso. Llamó a todos los actores a entablar un diálogo inclusivo que respete los derechos humanos y el estado de derecho.

En paralelo, la tensión también se hizo visible en las calles. En París, manifestantes incendiaron una bandera de Estados Unidos en la Place de la République como protesta contra la intervención. En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani calificó el operativo como “un acto de guerra” y aseguró que su prioridad es la seguridad de los miles de venezolanos que viven en la ciudad.

La caída de Maduro, celebrada por unos y condenada por otros, abrió una nueva etapa de incertidumbre global, con un consenso amplio sobre la gravedad del momento y una marcada división respecto de la legitimidad del camino elegido por Washington.
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