
Elmiércoles, pasado el mediodía, hubo un movimiento inusual en la Casa Rosada. Enrigor, la aparición silenciosa de un visitante: el histórico operador delradicalismo Enrique “Coti” Nosiglia, quien se reunió, de manera separada, conel jefe de Gabinete, Marcos Peña, y luego con el ministro del Interior, RogelioFrigerio. El contexto: le pidió a ambos que era necesario que se amplíe la basede sustentación del Gobierno ante la crisis económica, rearmar las condicionesde la coalición Cambiemos con más espacio para los aliados de la UCR en elesquema de decisiones y que consideren llevar un candidato a vicepresidente deorigen radical como la mejor opción para oxigenar la fórmula presidencial.Laspalabras del “Coti” se dieron mientras Mauricio Macri se encontraba en Córdobainaugurando el Congreso de la Lengua Española, con furcios incluidos.
El pedidoexplícito de cambiar la dirección política de Cambiemos fueescuchado atentamente tanto por Peña como por Frigerio. A cambio, Nosigliaofreció sus buenos servicios para que no se termine de desmadrar la furiainterna de muchos de los principales dirigentes de la UCR que vienen siendo muycríticos del rumbo de la Casa Rosada. Por caso, el titular de la UCR, elgobernador mendocino Alfredo Cornejo, Ricardo Alfonsín, Fredy Storani (quienesta semana puso en duda la continuidad de Cambiemos) o muchos intendentes que,a viva voz, critican al Gobierno por la crisis económica. “Hay quehacer un llamado a la unidad nacional”, fue una de las frases que les dejóNosiglia a Peña y Frigerio.
Curiosamente, Nosiglia, y también un sector de laUCR, comenzó a coquetar con Roberto Lavagna, quien repite esa frase como unmantra. La convención radical será uno de los temas que podría erosionar, ohasta dinamitar, la alianza Cambiemos en la medida en que continúe el malestaren el centenario partido. La amplitud, según el “Coti”, implicaría darle “aire”a la alicaída candidatura presidencial de Macri. Esto supone que haya más lugarpara los aliados tanto en el gabinete como en la mesa de debate de poder. “Nonos sobra nada”, fue otra de las ideas que dejó. Varios funcionarios delgabinete la comparten.
Estas ideas son compartidas por un sector del macrismo.El primero en plantearlas -lo que le valió el exilio del esquema de poder y unapelea que nunca se resolvió con Peña- fue el titular de la Cámara de Diputados,Emilio Monzó, pero luego ganó adeptos entre diputados, senadores, losgobernadores radicales y hasta María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta,quienes a pesar de no distanciarse del Presidente de manera pública, mantienenla idea de que mostrar más amplio el espacio sería un acierto. Ricardo Alfonsíntampoco descarta romper con Cambiemos y apoyar a Lavagna
El esquema dedecisiones es uno de los puntos clave del reclamo del “Coti”, en especial aljefe de Gabinete quien concentra el poder prácticamente total de las decisionestrascendentales del Gobierno. Nosiglia insistió en que haya ámbitos dediscusión real de las políticas. “No nos consultan nada y después tenemos quesalir a defenderlos”, es una de las frases más escuchadas en la dirigenciaradical. Es algo similar a lo que le dice a sus interlocutores Ernesto Sanz,quien expresa en su intimidad el dolor por el rumbo de Cambiemos y, enparticular, el destrato -según él- a su persona.
En estos días el jefe deGabinete acusó recibo de la bronca de Sanz e intentó averiguar -vía undirigente histórico del partido- qué le pasaba y si estaba con ganas de volvera colaborar. La respuesta fue tibia, en términos de lo que plantea en privadoel mendocino. Consciente de esta situación, el viernes Peña viajó a Corrientespara verse con el gobernador radical, Gustavo Valdés, y luego estuvo en SantaFe apoyando al candidato radical de Cambiemos, José Corral, junto a la macristaAnita Martínez. Por su lado, Frigerio viene recorriendo el Interior también,por caso, estuvo en un par de ocasiones en Entre Ríos con el candidato radicalAtilio Benedetti.
Todo esto se da en un contexto en el cual Vidal empezóa intentar desarmar el “plan V”, es decir, su hipotética candidaturapresidencial en lugar de Macri. Por ello, el viernes por la noche el mandatariocayó de sorpresa al retiro de la gobernadora con sus ministros en Chapadmalal.Solo lo sabían Vidal y su jefe de Gabinete, Federico Salvai. Allí, elPresidente habló de la visión del mundo sobre Argentina, el apoyo internacionaly reiteró que éste “es el camino aunque sea difícil”.
Sin embargo, losnúmeros no le sonríen a Macri. Está esperando los resultados de los focus groupque realiza el psicólogo Roberto Zapata para determinar si la frustración quetiene un sector del electorado que votó al Presidente en 2015 es un votante quese puede volver a reencantar o no. Por lo pronto, por primera vez en tres añosIsonomía, una de las consultoras más prestigiosas del país y que trabaja con elGobierno, mostró un ballottage con Cristina Kirchner un punto arriba. Si bienes parte del margen de error, durante todo 2018 no hubo un solo sondeo que leshaya dado Macri abajo, siempre tres o cuatro puntos arriba.
La incertidumbre eshoy la única certeza. La candidatura del Presidente, en plena crisis económica,no se ve tan cristalina como le gustaría al jefe de Estado. La visita de Macria Chapadmalal fue una sorpresa para todos los ministros. Llegó para compartirla cena y mientras degustaban rissotto, Macri estuvo unas dos horas charlandoanimadamente, de buen humor, con Vidal y su equipo. Entre otras cuestiones,habló de la visión que tiene el mundo de la Argentina y aprovechó para reiterarque “el camino” emprendido “es el único” y aunque “es difícil” permitirá”crecer durante años”. Además, intentó despejar dudas sobre su candidatura. Losministros hablaron de la situación de la Provincia. En particular, HernánLacunza realizó un mapa general de la economía bonaerense mientras que variosde los que hablaron intentaron hacer un paralelo entre la situación heredada ycómo está hoy su área.




