
Para Luis Juez, reconstruir el espacio político que supo ser Juntos por el Cambio es una tarea urgente y estratégica. El senador sostiene que el reordenamiento opositor —a nivel nacional y en Córdoba— determinará la posibilidad de disputar en serio el poder provincial en 2027, un año que califica de bisagra. “Lo que no pertenece ni a La Libertad Avanza ni al peronismo está obligado a repensarse”, admite, convencido de que el proceso será complejo pero inevitable.
En tono más introspectivo, Juez repasó en Modo Fontevecchia su trayectoria electoral: “Fui tres veces candidato a gobernador: una elección me la robaron, otra la perdí claramente en 2011, y en 2023 quedamos a dos puntos y medio de llegar. A los 62 años estoy en una etapa más reflexiva: si repito errores, el resultado será idéntico”, reconoce. Desde su óptica, ese ciclo obliga a revisar decisiones, estrategias y vínculos internos.
Oportunidad perdida
En ese balance identifica como clave el año 2023, cuando la oposición consiguió —por primera vez en dos décadas— una alianza real entre el juecismo y el radicalismo. Allí, sin embargo, señala un quiebre: “Hubo un gesto de especulación: Rodrigo De Loredo no quiso ser mi vicegobernador. Con esa fórmula ganábamos por 20 puntos, lo puedo asegurar. Él apostó a la intendencia y eligió una jugada incierta”, dispara.
La evaluación de Juez se inscribe en un diagnóstico más amplio sobre el poder del peronismo cordobés, que gobierna de manera ininterrumpida desde hace 27 años. Lo define como un oficialismo “cada vez más aceitado”, respaldado por una estructura electoral que, según sostiene, es suficiente para garantizar su continuidad aun en escenarios competitivos. Además, señala un creciente deterioro institucional y una sensación social de “final de ciclo” que, sin embargo, plantea que “hay que construir”.
Juez remarcó que la oposición no puede permitirse exclusiones ni internas estériles: “En la última elección trabajamos junto a dirigentes de La Libertad Avanza y mantenemos un buen vínculo. No nos sobra nada: necesitamos acordar con todos”.
También advierte que el desafío es enorme: el peronismo, dice, perfeccionó una estrategia que busca “dividir a la oposición en partes, seducir a cada sector con beneficios distintos y explotar las vanidades para impedir la unidad”.
Por eso, para Juez la clave es evitar repetir ese esquema en 2027. Si la oposición logra escapar de la fragmentación, sostiene, Córdoba podría cambiar de signo político. “Si no hacemos una autocrítica sobre lo que faltó, es imposible avanzar”, resume, subrayando que el futuro electoral dependerá menos de nombres propios y más de la capacidad real para construir un frente amplio y disciplinado.




