
Hipólito Yrigoyen, en su tiempo, estableció esta máxima, que alude al respeto absoluto que deben tenerse los países, que es lo que no está ocurriendo con Venezuela, más allá de lo que se piense sobre el comandante Chávez o su sucesor Maduro.
Venezuela es un país independiente que cuenta con soberanía, recursos estratégicos que no pueden estar al beneficio de negociaciones espurias ni deben ser robados, como lo están siendo, a la luz del día y frente a la cara del mundo entero.
En una reunión televisada, el presidente Trump le fue preguntando a los petroleros más importante de Estados Unidos con cuánto del petróleo de Venezuela se querían quedar. Es una vergüenza y una impudicia que no se puede tolerar todo lo que estamos viendo.
La importante política de soberanía sobre el petróleo argentino que establecieron Yrigoyen y el general Mosconi adquieren un valor supremo en estos días.
Somos un gran país, una gran nación que debe estrechar filas a partir de lo que le pasó a Venezuela sin caer en frases hechas ni actitudes gorilas. El pueblo venezolano deberá definir su destino democráticamente y sus recursos no pueden ser saqueados como en los peores momentos de la colonia.
(*) Diputado provincial – Juntos por Entre Ríos




