
En un contexto en el que, principalmente en el sudoeste y el sur de la región pampeana, los suelos presentan niveles muy bajos de agua útil y los cultivos empiezan a mostrar signos de estrés por la falta de lluvias, los climatólogos advierten que el alivio que muchos productores esperan no llegará en el corto plazo. Lejos de un patrón de precipitaciones generalizado, los especialistas señalan que se consolida un escenario de lluvias muy desparejas, con eventos aislados que benefician a algunas zonas pero dejan amplias áreas productivas sin aportes suficientes.
Con el aumento de las temperaturas y la continuidad de precipitaciones escasas, se intensifica la necesidad de que se registren nuevos eventos en el corto plazo. En ese marco, ayer el INTA publicó su informe agroclimático en el que detalló que el maíz “se encuentra en buen estado en la mayor parte del país”, aunque advirtió que “el déficit de lluvias y las altas temperaturas están generando estrés hídrico en los planteos tempranos”. En el caso de la soja, el organismo señaló que “las altas temperaturas y las escasas lluvias podrían afectar a la soja de primera”, que se encuentra iniciando su período crítico. Para la soja de segunda, indicó que el cultivo atraviesa su etapa de crecimiento vegetativo y que, en términos generales, el estado es bueno, aunque se registran “lotes en estado regular debido al estrés hídrico producto de la ausencia de precipitaciones” en provincias como La Pampa, el norte de Santa Fe y el sudeste de Buenos Aires. En el centro del país, agregó, predominan “condiciones intermedias, con alta variabilidad espacial”.
El foco, sin embargo, está puesto en la evolución del clima en los próximos días. El climatólogo Germán Heinzenknecht explicó que, para la principal región agrícola del país —en particular el sur de Santa Fe y la zona núcleo—, no se esperan lluvias significativas en el corto plazo. Si bien pueden darse algunas precipitaciones aisladas, aclaró que no habría acumulados relevantes. “Una lluvia de 40 o 50 milímetros en la zona núcleo en los próximos siete días, no”, señaló.
De acuerdo con su análisis, los eventos más importantes previstos entre el 6 y el 8 de febrero vuelven a aparecer desplazados hacia La Pampa, el sur de Córdoba y el sudoeste de Buenos Aires, regiones que incluso podrían registrar excesos hídricos. En la zona núcleo, en tanto, podría observarse algún aumento de lluvias a partir del 8 de febrero, aunque sin el volumen necesario para recomponer las reservas de humedad, que seguirían ajustadas durante los primeros días del mes.
Ese escenario coincide con lo descripto en el último informe agroclimático semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que señaló un patrón de lluvias muy desparejas, con focos de tormentas de variada intensidad que dejan amplias áreas sin aportes suficientes. El reporte indicó, además, que los modelos estiman niveles de agua útil en el suelo muy bajos en el sudoeste y el sur de la región pampeana, que incluyen el oeste y el sur de Buenos Aires, La Pampa y el sur de Córdoba, mientras que en el centro del país predominan condiciones intermedias, con una marcada heterogeneidad entre zonas.
Pronóstico de lluvias entre 29 de enero y 3 de febreroINTA
El agroclimatólogo Eduardo Sierra, autor del informe de la Bolsa de Cereales porteña, explicó que este comportamiento responde al predominio de lluvias convectivas, caracterizadas por su fuerte localización. “Es como tirar baldazos desde un avión: te caen donde te caen”, graficó, al señalar que puede llover de manera significativa en un punto y prácticamente nada a pocos kilómetros de distancia. Por ese motivo, aunque se registren precipitaciones, no todas las zonas reciben aportes efectivos.
Pronostico de precipitaciones entre el 4 al 9 de febreroINTA
Sierra agregó que, dentro de este esquema, la zona núcleo viene mostrando una mayor probabilidad de quedar al margen de los eventos más importantes, una situación que se repite desde hace varias semanas.
Al analizar los mapas de precipitación, explicó que aparecen áreas bien definidas con lluvias suficientes y amplias zonas con registros escasos, con una tendencia a que el núcleo productivo quede asociado a valores deficitarios. Según detalló, este patrón está vinculado al ingreso recurrente de aire más fresco desde el Río de la Plata hacia el centro-sur de Santa Fe y el norte bonaerense, lo que actúa como un factor que limita el desarrollo de lluvias.




