
“Gran alivio”. Así definieron productores y técnicos del sur de Córdoba el efecto de las lluvias del último fin de semana en una región severamente castigada por la falta de agua. Si bien coincidieron en que el fenómeno no alcanzó para recuperar las pérdidas ya consolidadas —en el sudeste cordobés se estiman mermas de hasta el 50% del rendimiento, especialmente en el maíz temprano—, sí logró frenar el deterioro de los cultivos y evitar un daño mayor. En esa zona las precipitaciones oscilaron entre 20 y 80 milímetros, con promedios de 20 a 40 mm, concentrados entre la noche del sábado y ayer. En Córdoba, un informe privado ya estima pérdidas por US$800 millones solo en maíz.
Según relataron especialistas consultados por LA NACION, las lluvias se focalizaron sobre todo hacia el oeste de la región pampeana, y llegaron en un momento clave de la campaña. El mayor beneficio se observó en los cultivos tardíos: permitieron sostener la soja de primera siembra [octubre], que atraviesa su período crítico de definición del potencial productivo, y dieron cierto respiro a los cultivos de segunda [fin de noviembre-diciembre] y al maíz tardío, que venían muy ajustados por la falta de humedad.
El impacto más favorable se registró en sectores del sur de Córdoba, La Pampa y San Luis. En cambio, en el centro y el sur de Santa Fe, en los alrededores de Rosario y en algunos puntos del sudeste cordobés las lluvias fueron escasas o directamente no llegaron; por eso la necesidad de nuevos milímetros sigue siendo alta y el riesgo de nuevos recortes de rendimiento persiste. Allí advierten que el riesgo es elevado si no llueve en los próximos días.
Las lluvias acumuladas en la región núcleo, desde el viernes a las 8 am hasta hoy a las 8 amBCR
El alivio, donde se produjo, llegó después de una semana en la que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había encendido señales de alerta sobre el estado de los cultivos. La entidad advirtió que el sudeste de Córdoba era la zona más comprometida para la soja dentro de la región núcleo, con alrededor del 15% del área de soja de primera en condición regular —unas 450.000 hectáreas afectadas— sobre un total cercano a 4,6 millones de hectáreas sembradas.
Indicador: el agua útil en la capa arable, con bajos porcentajesSMN
El relevamiento señaló, además, que el estrés hídrico se notó especialmente en los lotes de menor aptitud agrícola, mientras que el noroeste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe mostraron signos de deterioro, aunque de forma más heterogénea. En el caso del maíz temprano, la Bolsa alertó sobre un impacto más severo y estimó pérdidas de hasta el 50% del rendimiento en el sudeste cordobés, en un contexto marcado por déficit hídrico y altas temperaturas en la principal provincia productora del cereal.
Ese alivio, como se dijo, fue parcial y muy desigual. Florencia Poeta, especialista de la Bolsa rosarina, señaló que aunque las precipitaciones lograron frenar el estrés hídrico en algunas áreas, dejaron fuera a sectores clave que siguen necesitando nuevos aportes de agua.
“Las precipitaciones fueron relativamente homogéneas en las áreas donde efectivamente llovió, pero quedaron bastante recortadas hacia el oeste”, explicó. En ese marco, las provincias más beneficiadas fueron La Pampa y San Luis, con acumulados entre 50 y 100 milímetros, y picos que en algunos sectores pampeanos se aproximan a los 100 mm. En San Luis los mayores registros estuvieron entre 50 y 60 mm.
Reserva de agua hasta la semana pasadaBCR
En la región núcleo, Poeta detalló que los acumulados fueron más acotados en el noroeste bonaerense, en el extremo sur de Córdoba y en parte del sur de Santa Fe. Según la red de estaciones de la BCR, los registros más altos se dieron en Rufino (68 mm), General Villegas (62 mm), General Pinto (45 mm) y Lincoln (37 mm). En el sur de Córdoba los valores fueron más modestos: 29 mm en Ucacha y 20 mm en Guatimozín.
Sobre el panorama climático próximo, la especialista habló de una inestabilidad que podría prolongarse hasta el miércoles, aunque los mayores acumulados seguirían concentrándose en el oeste. “En el este de la región núcleo podrían llegar algunos milímetros, pero al no tratarse de un sistema frontal se esperan lluvias aisladas y los modelos de corto plazo son muy erráticos”, advirtió.
La situación del agua útil en el perfil, que es lo aprovechable por los cultivosSMN
En términos agronómicos, Poeta explicó que en las zonas donde llovió —dependiendo del nivel de acumulados— las precipitaciones servirán para contener el deterioro. Sin embargo, en los sectores donde el agua no llegó la situación sigue siendo delicada. “Las altas temperaturas, sumadas al déficit hídrico acumulado, mantienen muy estresados a los cultivos, especialmente la soja de primera y los de segunda”, indicó. “Si no llueve en los próximos días, el riesgo de que los cultivos sigan empeorando es alto”, advirtió, en referencia al centro y al extremo sur de Santa Fe, los alrededores de Rosario y sectores del sudeste de Córdoba, donde en algunos casos se registraron apenas 5 milímetros.
Guillermo Rivetti, ingeniero agrónomo, asesor privado y productor en el departamento de General Roca, Córdoba, definió las precipitaciones como un “tremendo alivio” para una de las zonas más comprometidas por el déficit hídrico. “No significa que la campaña esté cerrada ni mucho menos, pero es un alivio para la situación que veníamos atravesando”, afirmó.
Rivetti señaló que el impacto se sentirá sobre todo en la soja y en el maíz tardío. “La soja está en su período crítico de llenado de granos y el maíz tardío está próximo a entrar en floración. En esos estadios estos milímetros son muy importantes”, explicó. En cambio, el efecto es limitado en el maíz temprano: “Los lotes que ya estaban muy dañados no tienen vuelta atrás”.
Néstor Roulet, productor y asesor en el sur cordobés, dijo que el evento dejó entre 20 y 30 milímetros en zonas como Río Cuarto y Wenceslao Escalante. “Fue una buena lluvia, aunque muy despareja”, resumió. Coincidió en que el mayor beneficio se concentra en los planteos tardíos, mientras que el daño sobre el maíz temprano ya es irreversible.
Según sus estimaciones, en departamentos al sur de la ruta 9, como Río Cuarto y Juárez Celman, numerosos lotes podrían cerrar la campaña con apenas entre el 30% y el 40% del rendimiento esperado. En ese contexto calculó que Córdoba ya enfrenta una pérdida mínima del 20% de su producción de maíz, equivalente a alrededor de 4 millones de toneladas menos. A precios actuales, ese recorte implicaría una pérdida cercana a los US$800 millones solo en maíz.




