Once años de prisión fue la pena dictada para Roberto Celayes por el crimen de Fausto Zavala, ocurrido el 6 de abril de 2003 en Puerto Viejo de Paraná. Zavala tenía 18 años y fue ultimado de tres puñaladas. Luego de una penosa agonía, falleció el 12 de abril en el Hospital San Martín. “Yo se que a mi hijo no me lo van a devolver porque el daño ya está hecho, pero voy a estar con la tranquilidad que el asesino está pagando por lo que ha hizo”, mencionó la madre de Zavala, Delia Motta. Motta negó que su hijo y Celayes hayan sido amigos y volvió a insistir en que fue “una venganza”. Al mismo tiempo dijo: “Se equivocó”. Celayes, tiempo antes del crimen, había sido severamente agredido por una patota en Puerto Viejo y luego de reponerse de las lesiones, intentó hacer justicia por mano propia. Estaba ofuscado porque casi lo mataron a golpes y luego lo arrojaron a un arroyo para que falleciera. Sin embargo se salvó y ni bien pudo caminar intentó vengar el hecho con el primero que se le cruzara. Zabala estaba ahí junto a unos amigos y sin tener nada que ver, padeció en carne propia el enojo de Celayes. Celayes fue detenido en 2007 en la provincia de Tucumán tras estar prófugo de la Justicia y pese a esta condición se declaró inocente del hecho porque, según su relato se había ido hacia la provincia norteña en 2002. La integrante de la asociación Víctimas de Delitos Aberrantes de Entre Ríos (Vidaer), Carla Cusimano, recordó que el juicio terminó sin querellante: “En algún momento lo tuvo, pero a mitad de la causa renunció”, relató y se mostró muy agradecida “con la fiscal Cecilia Goyeneche que, si bien había pedido 13 años y medio, se logró 11”, aunque dijo que “frente a pedido de absolución que había pedido el abogado (Marcos) Rodríguez Allende, estamos conformes, porque se logró “un poquito de justicia”. Carla Cusimano mencionó que “se logró un poco de cambio en los responsables de la justicia; ahora las puertas de los juzgados y de la fiscalía están abiertas a los familiares de las víctimas”. (Canal Once).


