Sábado, 16 de agosto de 2008   |   Municipales

Las quintas en vía de extinción

Los productores aseguran que necesitan créditos blandos para renovar su tecnología. Además indican que existe una crisis de renovación de trabajadores. El cinturón verde de Paraná se redujo un 45{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} en los últimos 20 años.
Diario UNO.- La producción frutihortícola local se está reduciendo a pasos agigantados. A principios de la década del 80 había 45 productores; hoy quedan 20. En el resto de los lotes hay soja o directamente malezas.Según las cifras que manejan los quinteros, en dos décadas la producción hortícola cayó más de un 45%, y el riesgo es que la caída no se detenga.Las razones son muchas, entre ellas ya no se produce el cambio entre generaciones. Es decir los hijos de los quinteros de hoy es probable que no se ocupen de las quintas por los bajos niveles de rentabilidad y el alto sacrificio que demanda la actividad.Los quinteros necesitan del apoyo del Estado para sobrevivir. Quieren acceso a los créditos blandos y la posibilidad de consensuar una legislación laboral adaptada al sector. Además incorporar tecnología para salir de la crisis y volver a ser competitivos.Hoy hay 15 productores que venden sus productos en el Mercado Concentrador El Charrúa. Otros cinco, muy pequeños en la zona abastecen directamente al mercado entregando a los comercios desde su quinta. Los motivosEl cinturón verde está en crisis por varias razones: la actividad no tiene días ni horarios, es muy sacrificada y ocupa una mano de obra intensiva, y la rentabilidad no es buena.Son pocos los jóvenes que todavía trabajan en el cinturón verde. No hay recambio porque la nueva generación no ve un futuro claro en esta actividad. Éste es uno de los indicadores que muestra el complejo dilema que atraviesa esta actividad productiva.Otro punto que pone en crisis la actividad es el conflicto laboral entre los productores y los gremios que representan a los trabajadores rurales con inspecciones y multas. Por eso muchos quinteros achicaron sus esquemas productivos.“Nadie quiere que los peones estén en negro, pero necesitan un sistema de registro que sea compatible con las características de un sistema de producción intensivo que necesita mucha mano de obra por poco tiempo”, contó Mauro Müller, coordinador de El Charrúa. Y ejemplificó: Hay que contratar varias personas para carpir un campo y dejarlo en condiciones, pero luego no se ocupa esa gente y no se puede sostener su trabajo. O en momentos de cosecha se necesitan muchos obreros y luego ni uno.Necesitan apoyo del Estado para conseguir esa legislación propia de la actividad. De hecho explicó que hoy se trabaja en forma conjunta con la Dirección del Trabajo y destacó el trabajo que se realizó en Migraciones. Hoy la mayoría de los empleados bolivianos de las quintas tienen su documentación.Menos producciónLa cantidad de hectáreas que tiene cada productor varía. Hay algunos que poseen dos o tres, otros 10. “No están produciendo todo lo que podrían porque tampoco tienen asegurada la venta”, agregó Müller. Falta promoción en la comercialización. Por eso pugnan por un mercado nuevo.“No podemos atraer más clientes porque nos cuesta mejorar la oferta por las instalaciones que tenemos. No hay cámaras de frío que puedan guardar toda la verdura”. Hoy el 80% de los productores vende en El Charrúa. Otros, directamente desde la quinta a la verdulería.¿Qué producen? Toda la producción de hoja: lechuga, acelga, espinaca, achicoria, calabaza, remolacha, tomate (en determinada época), perejil, batata, ajo puerro, cebolla de verdeo y zapallitos. Müller aseguró que la producción local es de la mejor del país por las buenas condiciones de la tierra.Más créditosOtro punto necesario es financiamiento o créditos accesibles para renovar la tecnología. Los sistemas que se utilizan en la mayoría de las quintas están atrasados y no pueden competir con las estrategias que se desarrollaron en otras regiones. Se necesitan entre otras cosas sistemas de riego e invernaderos para proteger la producción.Los productores no quieren subsidios, sí créditos blandos para poder hacer este salto tecnológico. Además, las inversiones son claves para renovar las herramientasTambién impacta el precio de los insumos. “Todos los pesticidas y fertilizantes aumentan en dólares. Tampoco ayuda muchas veces el clima. Esto genera variabilidad en los precios y en el stock. El año pasado perdieron producción con las heladas”.dato• A principios de la década del 80 había 45 productores; hoy quedan 20. En el resto de los lotes hay soja o directamente malezas. Para destacarESTRATEGIAS. Productores piden políticas de promoción para el sector. Y créditos para construir invernaderos. También sistemas de riego. “Está el río a 300 metros y los productores sacan agua de pozo”, describen. Hay proyectos presentados para extraer agua y regar cultivos.EN CAÍDA. “El precio de la verdura está por el suelo y en la calle no se ve”, dijo Müller. Se ofrece el cajón de lechuga en El Charrúa a 15 pesos o la docena de espinaca a 8 pesos. Cada productor vende según su estructura: algunos que llevan 100 cajones de lechuga por día y otros apenas 20.OTRO LUGAR. Los productores locales quieren mejorar la comercialización. La idea es que toda la verdura se pueda comprar en Paraná en un mercado más grande con mejores precios. Por ello trabajan con la comuna para llevar El Charrúa al Acceso Norte.LAS ZONAS. Hay dos zonas típicas de quintas: una en el sur, en Juan Báez y Lebhenson y la otra en El Brete, Don Bosco al final. Antes existía una tercera en Bajada Grande, pero ya no quedó nadie. La producción se completa con el parque hortícola municipal y zonas aledañas como Villa Urquiza.

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