Domingo, 15 de febrero de 2026   |   Campo

Las imponentes tumbas de quienes dejaron huella en la historia del país

Las imponentes tumbas de quienes dejaron huella en la historia del país

Para conocer un pueblo o una ciudad, una vía reveladora es recorrer sus mercados y sus cementerios. Los cementerios son espacios de memoria donde se guarda el pasado y se forja la conciencia histórica. Esas tumbas y lápidas poseen un valor testimonial: representan a la sociedad, a la época y a las costumbres, y ayudan a construir identidades. Puede pensarse que todo comenzó antes, fuera del recinto funerario, pero ahora esos lugares están consagrados al reposo, convertidos en espacios antropológicos y arqueológicos, referentes urbanos y fuentes de conocimiento.

Napoleón fue quien prohibió los entierros junto a las iglesias por cuestiones de salubridad; Bernardino Rivadavia levantó esa práctica, y así surgió el Primer Cementerio del Norte en Recoleta el 17 de noviembre de 1822. La medida contó con el aval de los higienistas del siglo XIX, en una época de insalubridad y pestes. Hasta entonces las necrópolis dependían de la jurisdicción eclesiástica; el difunto que no profesaba la religión oficial quedaba sin un cementerio que cobijara sus restos: protestantes, paganos, judíos, suicidas, duelistas y niños sin bautizar, entre otros.

Vale la pena detenerse a recorrer estos camposantos y entrelazar las historias de vidas pasadas. La atenta colaboración del amigo y director del Cementerio Británico, John Hunter, permitió registrar lo que acontece en sus cuatro hectáreas y media, bordeadas por una arboleda que hace más placentero el paseo. Nacido originalmente para disidentes, hoy alberga a todas las religiones. A la izquierda se alza la nueva Capilla, declarada Monumento Histórico Patrimonial e inaugurada en 1942. En el muro lateral que limita al oeste está el Muro Lapidario, con placas, cruces y féretros trasladados de cementerios anteriores: Del Socorro y Victoria. Conmueven las lápidas de Elisa, hija del Almirante Brown, y de su novio Drummond, sargento mayor de Marina. Entre las numerosas tumbas, John destaca la de John Miller (1788-1843), el escocés que introdujo el toro Tarquino.

Melville Sewell Bagley (1809-1880) llegó desde EE. UU. en 1842. Comenzó a trabajar en la farmacia “La Estrella”, en Defensa y Alsina, y allí surgió su idea de crear un tónico: una bebida alcohólica a base de corteza de naranjas amargas que cultivaba en su casa de Bernal. Hizo una campaña publicitaria revolucionaria para lanzar el producto: durante dos meses colocó carteles en distintos puntos de la ciudad con la leyenda “Hesperidina is Coming”. Al presentarlo, el aperitivo ya tenía el éxito asegurado. Bagley impulsó la creación de la Oficina de Patentes y su licor recibió la Marca Registrada N°1 en 1876. Este tónico se suministró a los soldados de la Guerra contra el Paraguay por sus cualidades revitalizadoras. Más tarde lanzó la primera galletita Lola y una mermelada, aprovechando los sobrantes de las naranjas usadas en el licor.

Cecilia Grierson (1859-1934), hija de inmigrantes escoceses, fue la primera médica argentina graduada el 2 de julio de 1889

Carlos Daws (1870-1947), nacido en Chascomús en el seno de una familia inglesa, se sintió desde joven atraído por las costumbres rurales y reunió prendas gauchescas y aperos de los siglos XIX y XX; esa colección criolla forma parte desde 1949 del Museo de Arte Popular José Hernández. Trabajó en el F. C. Oeste hasta su jubilación y creó el centro tradicionalista “El Fogón”, convocando a payadores de la talla de Gabino Ezeiza y Nemesio Trejo, entre otros.

Cecilia Grierson (1859-1934), hija de inmigrantes escoceses, fue la primera médica argentina graduada, el 2 de julio de 1889. Fundó la Escuela de Enfermeras, luchó por los derechos de las mujeres y presidió el 1° Congreso Femenino Internacional (1910). Fue docente universitaria y en su consultorio atendía a niños sordomudos. Tras recibir una magra jubilación, donó su propiedad al Consejo Nacional de Educación para la escuela que lleva su nombre.

Allí reposa también la abuela inglesa de Jorge L. Borges, Fanny Haslam, llegada en 1869. Se casó con el coronel Francisco Borges, quien murió en la Batalla de La Verde cuando Fanny tenía 32 años.

Al francés Abel Saint se le ocurrió tostar el café con azúcar, produciendo el café torrado y suavizando su sabor con gran aceptación. Continuó con la industrialización del cacao y falleció en 1894, ya dueño de los terrenos en Barracas donde su familia erigió la planta industrial Águila Saint.

Es relevante el sepulcro del coronel Juan B. Thorne (1800-1885). Nacido en Nueva York y radicado en Argentina desde los 11 años, se alistó en la Escuadra del Almirante Brown y abrazó la causa libertadora durante la guerra contra Brasil. Tuvo un acto de arrojo en las costas de Patagones frente a un poderoso buque brasileño: combatió con coraje, fue vencido y tomado prisionero, y fue liberado con la firma de la paz. Intervino en numerosos enfrentamientos, incluso junto a Garibaldi, y comandó la batería Manuelita en el combate de la Vuelta de Obligado en 1845.

Ricardo B. Newton, impulsor del alambrado, introdujo un método revolucionario que facilitó el desarrollo ganadero y agrícola. Nacido en Inglaterra en 1801, llegó a los 17 años. Viajó a su tierra natal para que sus hijos estudiaran y observó ciervos cercados por un grueso alambrado de hierro; tomó la idea, compró todo el alambre que encontró, postes y varillas, los desembarcó en la costa e instaló el cercado en su estancia Santa María, cercana a Chascomús, en 1845.

Los Fraser llegaron en 1884 a Buenos Aires para montar una fábrica emblemática junto a inmigrantes vascos; la firma se llamó originalmente Etchegaray y Fraser y produjo un calzado novedoso y cómodo que se volvió muy popular: la alpargata. Los Fraser fabricaban lonas y están estrechamente ligados a la historia de Alpargatas. Los almanaques pintados por Molina Campos se convirtieron en un fenómeno publicitario que favoreció la consolidación de sus productos.

Los hermanos Boote, Samuel y Arturo, fueron los mayores productores de álbumes fotográficos de vistas, algunas por iniciativa propia y otras por encargo; hoy permiten conocer y valorar escenas camperas. Más tarde se dedicaron a la explotación de sus estancias y a negocios inmobiliarios.

John Harrat, nacido en Leeds en 1797 y llegado en 1818, provenía de una familia dedicada al comercio textil y fue pionero de la ganadería ovina. Compró varios ejemplares de merinos que Rivadavia había traído de España y su estancia era conocida como Los Galpones.

Jown Tweedie fue un botánico y jardinero importante, contratado para diseñar los jardines de la Estancia Santa Catalina, la primera colonia escocesa de Monte Grande (1825), que luego albergó el primer Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria (1883). Impresionado por la flora autóctona—talas, cinacina, espinillos y gramíneas—envió ejemplares al Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, enriqueciéndolo con especies nativas. Un grupo de plantas llamado tweedianas fue clasificado por primera vez científicamente. Asombrado por la abundancia de cardos, creó una máquina desmalezadora y plantó los primeros bosques de robles, tilos y olivos.

También descansan allí las maestras que trajo Sarmiento como parte de su proyecto educativo: Jennie Howard (1845-1933), pionera del normalismo, y Sara Eccleston (1840-1916), precursora de los jardines de infantes.

Walter Owen (1884-1953) tradujo al inglés el Martín Fierro. Alfred Zucker, arquitecto alemán, proyectó el Plaza Hotel, de 14 pisos, inaugurado en 1907; fue el edificio más alto de Buenos Aires y el primer hotel de lujo. Se hallan, entre otros, Frank Brown (1858-1916), inglés, que debutó en 1884 como acróbata y payaso y actuó en el Teatro San Martín y en el Coliseo.

Alexander Watson Hutton (1853-1936), escocés, fue educador y deportista, introductor del fútbol en el país y fundador de la antecedente de la AFA. Kurt G. Lowe, alemán (1904-1971), fue empresario y productor de cine; Adolfo Kapeluz (1873-1947) fundó la editorial homónima; Leopoldo Torres Nilsson (1924-1978) fue empresario y productor de cine; Natalio Botana (1888-1941), periodista y escritor; Poldy Bird (1941-2018), escritora; Tamara Rebeca Kamenszain, poetisa y escritora.

En la pared este, que lo separa del Cementerio Alemán, se observa una notable escultura de chapa que estuvo en la Estación Ferroviaria de Retiro hasta su restauración. Las tumbas constituyen un museo al aire libre; recorrerlas crea memoria y conciencia histórica y permite conocer cuánto contribuyeron esos hombres y mujeres al engrandecimiento del país.

Con el debido respeto a quienes descansan en el cementerio, se organizan visitas guiadas con recorridos educativos, puestas teatrales, guiones interactivos y homenajes, como el que se realizará el 27 de marzo, a las 11, evocando el bicentenario del fallecimiento del capitán de marina Enrique Guillermo Parker, teniente de la Real Marina Británica que defendió el ataque de Brasil. El Cementerio Británico merece una visita: Av. Elcano 4568, CABA.

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