
En diciembre de 2023, coincidiendo con la llegada al poder del gobierno libertario, Santiago Caputo, asesor presidencial, encontró un nuevo empleo. Curiosamente, no se trató de un cargo en el Estado. En vez de asumir un rol como funcionario público, Caputo comenzó a ser registrado como el único empleado de Zefico, una empresa vinculada a un amigo de su padre.
La empresa Zefico SA había sido reportada a la Unidad de Información Financiera (UIF) debido a una serie de operaciones consideradas sospechosas, sugiriendo un posible lavado de activos. Este aviso fue emitido el 30 de julio, según lo confirmado por La Nación, en cumplimiento de las obligaciones de las entidades bancarias.
Zefico fue creada por Pablo Costa, el padre de Lucas Costa, quien es un amigo íntimo de la infancia de Santiago. Pablo y Claudio Caputo, padre del asesor, eran también amigos, y Claudio se desempeñaba como escribano del empresario.
Cuando Santiago Caputo fue contratado en enero de 2024, Zefico no había tenido empleados ni realizado transacciones comerciales previas; la empresa había sido inactiva hasta entonces.
Fundada en 2021 con la firma del escribano José Domingo Mangone, quien también participó en la creación de Anker, la consultora de Luis Caputo, entonces ministro de Economía, y Santiago Bausili, presidente del Banco Central, Zefico se presentó como empresa casi desconocida.
Ante las consultas, fuentes cercanas a la familia señalaron que Zefico se había constituido para registrar las propiedades rurales de la familia. Por otro lado, Camalu SA, también de Pablo Costa y donde trabajan sus hijos, maneja operaciones comerciales en el rubro agropecuario, abarcando la compra y venta de productos como granos y ganado.
Las familias Caputo y Costa se conocían debido a que eran vecinos en el country Martindale, en Pilar. La Nación intentó obtener aclaraciones de Santiago Caputo y Pablo Costa sobre el reporte a la UIF, pero ambos no respondieron antes de la publicación. Fuentes cercanas al asesor también optaron por el silencio.
El reporte se generó después de que, entre abril y junio de 2025, Zefico recibiera unos 800,000 dólares, marcando la primera vez que se registraban movimientos monetarios en la empresa. Esta inyección de capital arribó a través de dos transferencias realizadas por Lucas y María Costa, los hijos de Pablo, quienes aportaron 400,000 dólares cada uno.
Ante esta situación, el banco activó una alerta y consultó a los implicados sobre el origen de los fondos, quienes alegaron que se trataba de una donación del padre. Asimismo, Pablo Costa fue preguntado sobre el dinero, explicando que provenía de una donación de su madre, María, quien supuestamente le había regalado 1.5 millones de dólares, de los cuales repartieron 500,000 a cada uno de sus hijos.
El banco debió, entonces, consultar a María, quien no pudo aclarar la procedencia del dinero, aunque proporcionó una declaración jurada correspondiente a enero-diciembre de 2023, presentada a mediados de 2024, donde el monto aparecía como parte de su patrimonio en efectivo.
Sin embargo, surgió un inconveniente: los especialistas contaban con una declaración jurada de 2021 que indicaba un patrimonio de cero, sin propiedades, lo que no explicaba el inexplicable aumento en su patrimonio.
Además, se llegó a la conclusión de que no podían ser fondos provenientes del blanqueo, ya que este comenzó en 2024, mientras que la declaración era de 2023. María no ofreció más datos sobre los fondos, obligando al banco a elaborar un Reporte de Operación Sospechosa (ROS) ante la UIF. Este documento es requerido por bancos y otras instituciones financieras cuando detectan movimientos que podrían indicar riesgos de lavado de activos.
La UIF, al recibir dicho reporte, deberá llevar a cabo evaluaciones e informes que podrían culminar en una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal o entidades internacionales. Actualmente, la UIF está a cargo de Paul Starc, un exfiscal federal cuyo nombramiento fue promovido por Santiago Caputo.
Mientras la familia no aportó información sobre los fondos, sí facilitó documentos públicos que dejaban constancia de donaciones familiares, aunque no justificaban las razones detrás de la falta de una donación directa de la abuela a los nietos.
La escribana que certificó esas operaciones en febrero de este año, Inés Caputo, es hermana de Claudio Caputo y tía de Santiago. Ella facilitó contactos con Nicolás Caputo cuando su sobrino era joven, ayudándolo a incursionar en la política de la mano de Pro, como se menciona en el libro “El Monje” de Manuel Jove y Maia Jastreblansky.
Un dato adicional es que tanto la escribanía de los Caputo como Zefico comparten la misma dirección en Avenida Santa Fe 1385, aunque están ubicadas en diferentes pisos; la escribanía en el 11 y Zefico en el 6.
El banco solicitó información adicional en varias ocasiones y llevó a cabo el formulario 931 para conocer la composición laboral de la empresa, pero los socios no pudieron demostrar esta información, amparándose en nuevas normativas que no los obligan a hacerlo.
De acuerdo a lo confirmado por La Nación, el dinero ya no se encuentra en Zefico. Cuando ingresó, fue a través de un mutuo, lo que indica que los socios “prestaron” el dinero a la empresa, que luego fue transferido a otras dos sociedades.
Estas son Netafim Argentina SA, una firma especializada en riego por goteo perteneciente a Pablo Coletti, y Tonka SA, que provee a la industria del gas y está presidida por Pedro Alberto Friedrich, quien, durante el gobierno de Mauricio Macri, donó al Estado un terreno en Santa Cruz de 5,000 hectáreas que se convirtió en la reserva federal “Piedra del Fraile”.
En cuanto a Santiago Caputo, quien figura como único empleado de Zefico, también aparece en ARCA como activo en la tercera categoría de Ganancias, registrado en el momento de iniciar su relación laboral.
Este aspecto es relevante, ya que, si sólo percibiera un sueldo de Zefico, que es una sociedad anónima, tributaría en la cuarta categoría. Sin embargo, su categorización indica que genera ingresos adicionales, más allá de un salario. Como contribuyente, declara ingresos como empleado, pero también gana dinero a través de su participación en la sociedad. La exclusiva carga patronal correspondiente a su figura, sin incluir otras contribuciones, refuerza esta suposición. Además, fuentes cercanas a la familia Costa afirmaron en agosto de 2024 que Caputo “participaba” como director desde antes, aunque no hay actas que validen su nombramiento.
Caputo también factura servicios al Estado, lo que lo exime de presentar una declaración jurada de su patrimonio.




