
La Unión Europea identificó dos bases militares en Ucrania que podrían utilizarse para entrenar a soldados ucranianos si se alcanza un acuerdo que ponga fin a los combates, anunció este miércoles la alta representante para Asuntos Exteriores del bloque, Kaja Kallas. La revelación llega en momentos en que las capitales occidentales ultimaban un complejo sistema de garantías de seguridad para Kiev, diseñado para disuadir futuras agresiones rusas tras una eventual firma de paz.
“Hemos estado discutiendo el entrenamiento de soldados ucranianos también en suelo ucraniano”, declaró Kallas ante los ministros de Defensa de la UE reunidos en Bruselas. “Hemos identificado dos centros de entrenamiento que podrían utilizarse con ese propósito”, agregó la diplomática estonia, sin proporcionar detalles sobre la ubicación de las instalaciones ni precisar la escala del despliegue previsto.
La propuesta integra una estrategia más amplia impulsada por aliados europeos de Ucrania, encabezados por Reino Unido y Francia, para mantener una presencia militar occidental en territorio ucraniano como elemento disuasorio frente a Moscú. Esa presencia se activaría únicamente tras un cese el fuego, no durante las hostilidades. Un funcionario europeo confirmó que las renovaciones de las instalaciones podrían comenzar antes del fin de los combates, lo que sugiere preparativos avanzados para un eventual escenario de posconflicto.
Hasta ahora, la UE ha entrenado a más de 86.000 soldados ucranianos en suelo europeo desde el lanzamiento de la Misión de Asistencia Militar de la Unión Europea (EUMAM) en octubre de 2022. El programa, dotado con 610 millones de euros, se ha desarrollado principalmente en Polonia y Alemania, con la participación de 24 Estados miembros. Los cursos cubren desde entrenamiento básico hasta el manejo de sistemas de armas occidentales avanzados, incluyendo tanques Leopard, obuses autopropulsados y defensas antiaéreas.
El eventual traslado del entrenamiento a territorio ucraniano supondría un cambio significativo en la postura occidental. Países como Francia y Reino Unido han manifestado públicamente su disposición a desplegar tropas en Ucrania como parte de garantías de seguridad en caso de un acuerdo de paz. Esta iniciativa, conocida como Coalición de los Dispuestos, reúne a 34 naciones comprometidas a ofrecer diversas formas de apoyo militar, desde presencia terrestre hasta respaldo aéreo y naval. Estados Unidos, por su parte, ha señalado que lideraría mecanismos de verificación del alto el fuego pero no enviaría tropas terrestres.
Rusia ha rechazado categóricamente cualquier presencia de fuerzas de países de la OTAN en suelo ucraniano. El presidente Vladimir Putin advirtió en septiembre pasado que cualquier contingente militar extranjero en Ucrania sería considerado “objetivo legítimo” para las fuerzas rusas. El ministro de Exteriores Serguéi Lavrov reiteró en diciembre que Moscú no aceptaría bajo ninguna circunstancia tropas occidentales en Ucrania, ni siquiera fuera del marco de la OTAN.
La cuestión de las garantías de seguridad se ha convertido en un elemento central de las negociaciones de paz que Estados Unidos intenta mediar entre Kiev y Moscú. Ucrania exige compromisos sólidos que impidan una nueva agresión rusa, tras el histórico incumplimiento por parte de Moscú de acuerdos previos. El memorándum de Budapest de 1994, que garantizaba la integridad territorial ucraniana a cambio de su desarme nuclear, fue violado por Rusia con la anexión de Crimea en 2014 y la invasión a gran escala en 2022.
La guerra continúa sin perspectivas claras de resolución inmediata. Mientras las capitales occidentales planifican escenarios de posguerra, las fuerzas rusas mantienen una ofensiva gradual en el este de Ucrania, donde han logrado avances territoriales limitados pero sostenidos durante los últimos meses.


