
Los supuestos vínculos del ex primer ministro japonés Shinzo Abe con la Iglesia de la Unificación, conocida también como ‘secta Moon’, motivaron al autor confeso del magnicidio, cuya condena a cadena perpetua este miércoles volvió a centrar la atención en el controvertido grupo, originario de Corea del Sur.
El Tribunal del Distrito de Nara (oeste de Japón) condenó este miércoles a Tetsuya Yamagami, de 45 años, a cadena perpetua por asesinar en 2022 con un arma casera al primer ministro nipón con más años en el cargo en el Japón democrático, que gobernó entre 2006 y 2007 y entre 2012 y 2020.
El crimen, ocurrido mientras Abe participaba en un acto electoral, sacudió a la nación. La motivación del asesino —al denunciar los supuestos vínculos del exmandatario con la Iglesia de la Unificación y alegar que esa organización llevó a su familia a la bancarrota— incrementó el interés público sobre el grupo.
Conocida también como ‘secta Moon’, la Iglesia de la Unificación tiene sus orígenes en 1954. Fue entonces cuando Sun Myung Moon, nacido en 1920 con el nombre de Moon Yong-myung en lo que hoy es Corea del Norte, fundó en Seúl la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo Mundial.
El grupo comenzó a expandirse a lo largo de los años 60 con la apertura de templos en países como Japón o EE.UU.
Su rápido crecimiento respondió a las proclamas del reverendo: pasó casi tres años en un campo de trabajo del régimen de Kim Il-sung antes de ser liberado durante la Guerra de Corea y aseguró ser el nuevo mesías tras afirmar que Jesucristo se le apareció en su adolescencia y le pidió que completara su obra en la tierra.
Un tribunal estadounidense condenó al reverendo en 1982 a un año y medio de cárcel por evasión fiscal, mientras que la desintegración de la URSS impulsó a la iglesia a refundarse en 1994 bajo el nombre de Federación de Familias por la Paz y la Unificación del Mundo y a moderar sus posturas políticas.
Tras la muerte de Moon en 2012, el grupo —que en su momento llegó a asegurar que contaba con tres millones de fieles en todo el mundo— se fraccionó debido a disputas entre la viuda del reverendo, Han Hak-ja, y varios de los 15 hijos del matrimonio.
La rama japonesa del movimiento original estuvo sometida a un intenso escrutinio público en Japón después de que Yamagami revelara importantes conexiones entre el grupo y la escena política nacional.
El magnicidio también impulsó a muchas víctimas del credo en el país a sacar a la luz sus relatos, especialmente hijos de miembros que aseguran haber sido robados y extorsionados por sus progenitores para entregar sus bienes al grupo.
En marzo pasado, un tribunal japonés ordenó la disolución de la ‘secta Moon’ como organización religiosa, aunque el grupo apeló la decisión y el proceso judicial continúa.
El escrutinio en Japón también desató una ola de críticas contra la ‘secta Moon’ por parte del Gobierno de su país natal, Corea del Sur.
Hace apenas una semana, el primer ministro surcoreano, Kim Min-seok, hizo un llamado público a “erradicar” las “pseudorreligiones” mientras las autoridades investigan a la Iglesia de la Unificación y a otros grupos.
Mientras tanto, la líder de la ‘secta Moon’, Han Hak-ja, está siendo investigada por su presunta implicación en sobornos a políticos, y las autoridades surcoreanas han realizado diversas redadas en instalaciones clave de la agrupación religiosa.
(con información de EFE)




