Sábado, 14 de febrero de 2026   |   Nacionales

La política argentina necesita catadores de morales para recuperar ética y confianza pública

Javier Milei hizo un posteo en X que es una definición ideológica para lo que viene.
La política argentina necesita catadores de morales para recuperar ética y confianza pública

1. Tras su triunfo parlamentario más importante, alcanzado después de un proceso de negociación que contó con los votos de una amplia mayoría de senadores, Javier Milei no pudo contenerse y publicó en X un curioso autoelogio en el que reivindicaba también lo sucedido fuera del Congreso: “A los catadores de modales y formas habría que recordarles que del otro lado tenemos esto… Campeones de plumas cobardes ya que frente al mal callan y al que da la pelea, si no usa sus formitas fracasadas, pegan… MAGA. Fin”.

2. El texto merece ser leído con cuidado, porque trasciende lo votado el miércoles pasado. Supone marcar la cancha de un lado y del otro del mostrador político. Milei lo deja claro: si del otro lado hay algo así como una protesta violenta, lo correcto sería abandonar las maneras. Cuidar las formas —las “formitas” en el léxico presidencial— sería un fracaso. En la lógica de su declaración de principios, el respeto por la legalidad aparece como una cobardía. Si algo hubiese ocurrido en la marcha —algo similar a lo que casi le cuesta la vida a Pablo Grillo, por ejemplo— habría sido presentado como fruto de una “valentía” gubernamental. Para reafirmar esa idea, añadió la fórmula MAGA: la afinidad con las propuestas trumpistas y el camino autocrático queda explícita. Además, todo esto ocurre en el mismo mes en que el Presidente volvió a insultar a periodistas (y, con la creación de la Oficina de Respuesta Oficial, a la propia democracia).

3. Una encuesta de Mora Jozami muestra que los trabajadores formalizados tendrían un nivel de aceptación razonablemente alto respecto del cambio aprobado en la Cámara alta. Como se dijo, gran parte de la representación política apoyó el proyecto. Funcionó lo que en el capitalismo es método: el lobby. Más allá de los resultados y de las implicancias prácticas de la ley, lo que debe observarse con atención es el marco desde el cual el Presidente entiende la política y el poder. Si los senadores lo siguen (como ocurrió con varios gobernadores en las elecciones de medio término, por ejemplo), avanza. Esto lo vivieron dirigentes de la UCR y del PRO hasta niveles que pueden considerarse humillantes. El proyecto político de la LLA consiste en eso: si la democracia acompaña, progresa; si no, como Trump que amenazó con suspender las elecciones de medio término, tiene otras ideas.

4. Lo que debe entenderse y atenderse es el paradigma posdemocrático. La responsabilidad de la sociedad es cuidar las instituciones: comprender los mecanismos institucionales y defenderlos a rajatabla. Las leyes se votan en los parlamentos, sí, pero también se construyen de múltiples maneras. En esta ley votada en el Senado actuaron todos los mecanismos que favorecen al oficialismo. Lo que no funcionó fue la capacidad de hacer política de la oposición: articular ideas y buscar consensos.

5. Tomemos el ejemplo del nacimiento de otra ley: la de la interrupción voluntaria del embarazo. Veamos cómo se constituyó y cómo se llegó hasta allí: fue la sociedad civil, especialmente las mujeres, la que hizo bandera de la causa, generó acuerdos y buscó los apoyos necesarios para llegar a la sanción. ¿Hubo lobby? ¿Grupos de presión? ¿Llamadas específicas de sectores de poder antes de las votaciones? ¿Derrotas parciales hasta alcanzar el triunfo final? Sí. Pero también existió una forma de articular debates, una intención de transversalidad y algo que la derecha parece comprender mejor que el progresismo: voluntad de poder. Deseo de realización. Deseo.

6. Los filósofos franceses Philipe Locoue-Labathe y Jean Luc Nancy reflexionaron sobre las formas residuales del autoritarismo que persistieron en la posguerra y en los tiempos del Estado de bienestar. Proponen una distinción útil: diferenciar la política (lo que podría llamarse “la rosca” o la representatividad vacía) de lo político, aquello esencial que tiene que ver con la manera en que las personas se relacionan.

7. La semana que termina es también la de la demostración de una derrota que no cesa: un kirchnerismo y una dirigencia peronista, en general, que parecen jugarle a un poder dispuesto a todas las formas del autoritarismo.

8. El abandono de las formas —de las “formitas”, de la formalidad y de esas “formotas” que sostienen a las sociedades— exige resistencia. Y eso es lo que faltó en lo sucedido estos días. Cuando las fuerzas estaban mejor organizadas, las marchas no soportaban ni grupos desarticulados ni infiltrados; apenas surgía alguno, era la propia organización la que lo rechazaba y expulsaba. Así como las fuerzas represivas permitieron que actuaran (con el consiguiente “éxito” político frente al sector más conservador de la sociedad), también hubo pasividad en la organización de la marcha. Los incidentes (palabra incompleta) en la Argentina de 2026 favorecen a los autoritarios.

9. Lo que en algún momento fue un inmenso aparato de propaganda es hoy un sistema completo de silenciamiento. Lo que antes era un cono es ahora una cámara de vacío. La tendencia autocrática consiste en eso: que ciertas voces se pierdan en una suerte de vacío. Recuperar representatividad implica asumir la necesidad de una voz: sonora, profunda, clara. Sí, como sucede con las melodías nuevas cuando son buenas.

10. Hoy es 14 de febrero. Se cumple un año del nacimiento de la causa $Libra. La causa Andis sigue adelante. Demian Reidel debió dejar su puesto. El temor principal del autoritarismo no debe apuntar solo a los catadores de modales. La sociedad necesita —imprescindiblemente— también catadores de morales.

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