Lunes, 9 de febrero de 2026   |   Campo

La nueva cuota a Estados Unidos reordena el negocio y revelan cómo afectará el precio en las carnicerías

La nueva cuota a Estados Unidos reordena el negocio y revelan cómo afectará el precio en las carnicerías

Tras la firma del acuerdo de comercio e inversiones entre la Argentina y Estados Unidos, y la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que elevó la cuota de exportación de carne de 20.000 a 100.000 toneladas hacia ese mercado, referentes del sector ganadero coincidieron en que la medida no añadirá tensión adicional a los precios del mercado interno. Explicaron que el efecto principal será un reordenamiento de los destinos de exportación más que un aumento neto de la oferta externa. El análisis se apoya en que el mercado ya venía atravesando un cambio estructural ligado al ciclo productivo ganadero. En ese marco, la nueva cuota para EE.UU. resulta un factor comercial relevante, pero no el detonante de un salto de precios en las carnicerías.

Coincidieron en que la firmeza de los precios responde sobre todo al cambio de ciclo ganadero y a una menor oferta, mientras que la ampliación de la cuota hacia Estados Unidos operaría como un reordenamiento de destinos de exportación en función de los valores internacionales y no como un factor que deje sin carne al mercado interno.

Tonelli: “No es que se van a llevar los lomos, ni los bifes, ni los cortes preciosos, mucho menos el asado, porque todo lo que va va deshuesado”fabian-malavolta-16567

“Antes de que apareciera y que se reconfirme ya la viabilidad de las 80.000 toneladas de carne vacuna hacia EE.UU., que en principio estarían vigentes a partir del 13 de febrero próximo, la semana que viene, la Argentina ya había cambiado su ciclo productivo y había pasado de un ciclo de liquidación a un ciclo de retención y recomposición de stocks”, señaló a LA NACION Víctor Tonelli, consultor ganadero.

El especialista recordó que el proceso anterior estuvo marcado por una fuerte salida de hacienda. “El ciclo de liquidación fueron los últimos tres años, del 2023 hasta el tercer trimestre del 2025 en donde por haber faenado a un ritmo por encima del punto de equilibrio, de la línea de equilibrio, perdimos más de tres millones de cabezas en el stock del rodeo”, describió.

Para Tonelli, el giro comenzó tras el nuevo escenario político. “La expectativa que se generó fue después de las elecciones de medio término de octubre pasado, que cambió todo. Es decir, la forma en que el Gobierno ratificó su gobernabilidad le da al productor la señal de que al menos hasta finales del 2027 tiene gobernabilidad y no tiene más restricciones a las exportaciones”, afirmó.

Ese contexto promovió una retención de hacienda. “Luego de ese momento eleccionario, se comenzó a notar una caída importante de la faena a favor de un ciclo de retención ganadera”, indicó. Según su proyección, “significa una caída en la faena probablemente de un millón de cabezas” durante 2026.

“En ese número de animales más pesados, pero mucho menos cabezas a faena, la caída que se espera o se prevé para este año es de alrededor de 200.000 toneladas menos”, detalló

Ese proceso implica animales más pesados pero menor volumen total. “En ese número de animales más pesados, pero mucho menos cabezas a faena, la caída que se espera o se prevé para este año es de alrededor de 200.000 toneladas menos”, detalló.

Según Tonelli, esa menor disponibilidad ya impacta en el mercado interno, independientemente del acuerdo con EE.UU. “Eso ya ocurría, independientemente de las 80.000 toneladas de cuota nueva a los Estados Unidos”, remarcó. Estimó que la menor oferta podría equivaler, “cuanto menos, cuatro kilos menos de consumo por habitante por año”. Es decir, pasar de algo más de 49 kilos por persona a 45 kilos per cápita. En ese marco fue categórico sobre la nueva cuota: “Las 80.000 toneladas no van a ser el disparador de mayores precios en el mercado interno porque este cambio de ciclo de liquidación a retención ya se estaba dando desde finales de octubre en adelante”.

Sobre el destino de la carne, explicó que no se trata de cortes de alto consumo local. “El grueso de la exportación que va a ir a Estados Unidos va a seguir siendo carne con destino a manufactura, carne magra para mezclar con la carne gorda de ese país para hacer las hamburguesas”, señaló, y aclaró: “No es que se van a llevar los lomos, ni los bifes, ni los cortes preciosos, mucho menos el asado, porque todo lo que va va deshuesado”.

Juan Eiras, productor feedlotero y directivo de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), planteó que el impacto dependerá de los valores relativos. “La primera impresión es que lo que habría es un reordenamiento y sustitución de otras exportaciones”, sostuvo.

Eiras relativizó el impacto directo sobre cortes de alto valor y dijo que serán cortes para trimming los que irían para hamburguesas

Eiras explicó que el atractivo de EE.UU. se medirá frente a otros destinos. “A medida que Estados Unidos mantenga altos valores que superen a China, algo de Chile, hasta algo de Israel, el primer proceso se entiende que va a ser sustitución”, dijo.

En cuanto a la competencia con el consumo local, se mostró prudente. “Después, cuánto puede competir con el mercado interno va a depender de precios; es muy temprano para vaticinar”, advirtió.

También relativizó el impacto sobre cortes de alto valor. “Serán más bien cortes magros para trimming y no cortes especiales frescos. La carne puede ser fresca o congelada. No es lo mismo si se abriera un mercado de mediano y bajo valor que un mercado libre para poder meter cortes de alto valor. Por ahora, solo será carne más general. Y el efecto va a ser muy de sustitución. Algún corte podrá competir con el mercado interno, pero no lo veo como algo contundente”, afirmó.

Para los productores, en cambio, el escenario es positivo. “Para los productores es una buena medida porque es una demanda muy importante 80.000 toneladas aunque más sea confirmado por un año”, indicó Eiras.

Eiras descartó un escenario de euforia generalizada: “Para el 2026 las perspectivas son todas muy buenas, lejos de ser un boom”, señaló, y agregó que la cadena trabaja “incómoda” por costos y márgenes ajustados
Cézaro De Luca – EFE

Aun así, descartó un escenario de euforia generalizada. “Para el 2026 las perspectivas son todas muy buenas, lejos de ser un boom porque algunos eslabones tienen números muy afectados”, señaló, y agregó que por eso la cadena trabaja “incómoda” por costos y márgenes ajustados.

Para Francisco López Harburu, directivo de Select Debernardi, el precio de la carne vacuna no depende de cuántas toneladas se exportan, sino de cuántos terneros nacen y se engordan por año y del momento del ciclo ganadero, que alterna etapas de precios bajos y altos.

“En la Argentina, no se exportan los cortes que demanda el consumo interno. Hay dos mercados distintos para la media res: el comprador local demanda los parrilleros o los destinados para olla; mientras que Estados Unidos requiere principalmente carne magra para mezclar con la propia que tiene mucha grasa para hacer hamburguesas con ese blend“, dijo.

“Con el anuncio de las 100.000 toneladas, puede surgir un mejor precio promedio del animal durante un tiempo y provocar que aumente algo el valor de la media res, pero nadie puede asegurar que ese plus se vaya a trasladar al precio en las carnicerías, que ya está muy alto. Si se diera ese mayor precio por kilo de novillo podría generar un estímulo para los productores y dar lugar a más kilos producidos a mediano plazo, por lo que los valores de la carne se reacomodarían a valores más bajos, al aparecer mayor oferta”, concluyó.

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