Domingo, 1 de agosto de 2010   |   Municipales

La Municipalidad contó 1.300 baches en el centro de Paraná

Ese es el número en la zona comprendida entre bulevares. Sobre esa cantidad, se llevan reparados unos 500. En tanto, en la zona este se anotaron 406, se informó.
El deterioro de las calles de la ciudad es un asunto que no deja de despertar opiniones y desencantos en vecinos y de generar informes y operativos de bacheo en la Comuna. Así, un último relevamiento realizado por el Municipio arrojó la existencia de unos 1.300 baches de distintos tamaños en la zona comprendida dentro de bulevares, de los que ya se repararon 500.El arreglo de este medio millar de roturas equivale a unos 1.400 metros, trabajo realizado por una empresa privada que la Comuna abona por esa unidad de medida (metro). Y el costo por cada mil metros asciende a unos 150.000 pesos, presupuesto aproximado por mes. Así lo informó Jorge Retamar, quien está a cargo de la coordinación de las tareas de asfaltado en el ámbito de la Secretaría de Planificación e Infraestructura de la Municipalidad de Paraná. De su área depende la detección de los baches, la coordinación diaria de los operativos con la empresa y la medición de los trabajos ejecutados, detalló.Ahora bien, el número total –1.300– supera con creces el registro difundido en marzo, que daba cuenta de 300 baches cuyo arreglo demandaba unos 150.000 pesos. Al respecto, Retamar explicó la diferencia en los números, en que el último conteo incluye los hundimientos y otros desperfectos de la capa asfáltica del sector abarcado por la Unidad Municipal 1.En tanto, el resultado de un sondeo realizado en la zona este de la ciudad, correspondiente a la Unidad Municipal 3, fue de 406 pozos y 36 cuadras que requieren repavimentación. La restauración de la trama vial en ese lugar está en manos de Conservación Vial Municipal, mientras que el grueso de las reparaciones en el centro depende de la empresa Demartin. Justamente, en la ejecución de estos trabajos repararon vecinos del sector norte del centro.ModalidadEl planteo de los habitantes, concretamente, apuntó a la modalidad de la tarea. Es que –según relataron– ni bien fueron tapados los agujeros, se empezaron a desprender de los arreglos miles de piedritas de color oscuro y, en casos, comenzaron a asomar los bordes del bache al desperdigarse la mezcla. En tanto, en otros pozos el relleno superaba en altura la superficie del asfalto y también señalaron la existencia de aquellos en los que la superficie había quedado despareja. Conclusión: en todos los casos, continuaba el salto y el golpe en el auto.“Me encuentro que están haciendo un bacheo que no es para nada práctico ni útil. Usan grava –un cascote negro– y a eso lo mezclan con un poco de brea asfáltica y un material marrón –una especie de tierra– para darle un poco de cuerpo. Con eso rellenan los pozos, pero no los cubren con asfalto. La superficie queda rugosa y con el tránsito se va deteriorando rápidamente”, dijo Gerardo, un habitante de calle De la Torre y Vera. A la preocupación del vecino, se sumó durante la semana la de gente de las calles San Juan, Nogoyá y Moreno. Ante la inquietud, desde la Comuna se explicó el procedimiento y se aclaró que esa instancia –la del relleno y las piedritas– es previa a la restauración final.Cómo esLa constructora implementa una modalidad distinta en las reparaciones: demarca, corta, fresa y acondiciona los baches y después vuelve sobre sus pasos, limpiando y pintándolos con brea para finalmente rellenarlos con asfalto en caliente. Entre una tarea y otra, los pozos permanecen tapados con el material extraído durante la primera etapa y quedan así hasta la reparación definitiva con asfalto en caliente. De esa forma describió el proceso Roberto Ayala, recientemente nombrado a cargo de la subsecretaría de Obras Viales tras abandonar una función similar en Deporte Municipal.En la explicación, el funcionario remarcó que la dispersión de las piedritas –en realidad son trozos del asfalto extraído durante la tarea de fresado– se debe a que se trata de material de residuo usado por corto tiempo para completar los agujeros con el fin de evitar accidentes. Según Ayala, entre la primera tarea –acondicionamiento y limpieza del boquete– y el tapado definitivo transcurren unas 24 horas. Sin embargo, habría casos en que el lapso sería más largo, pues los vecinos que hablaron a la Redacción indicaron que, por ejemplo, un bache sobre Nogoyá –a metros de San Luis– despedía piedras y tierra desde hacía una semana.“Esos arreglos están sin terminar”, remarcó Ayala, quien informó que otra es la modalidad que emplea la Municipalidad: “Vamos, cortamos el bache e inmediatamente lo hacemos y lo compactamos”.Seguidamente, informó que se trabaja en la mejora de la trama vial a través de tres frentes: la empresa privada en la zona céntrica, la firma de San Luis en el barrio Vairetti y el área municipal de Conservación Vial también en calles dentro de bulevares y en la periferia. (El Diario)

Déjanos tu comentario: