
Con una campaña de granos gruesos que, tras un muy buen comienzo por las condiciones de siembra, empezó a complicarse por la escasez de precipitaciones en el mes que termina hoy, la agenda para mejorar la competitividad se vuelve prioritaria.
Es un trabajo de largo plazo que exige paciencia, pero el ruralismo ya comenzó a mover fichas. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, puso el fin de semana pasado en la Exposición Rural de Neuquén el foco en dos temas clave: financiamiento e infraestructura.
“Es imposible pensar un país con más niveles de producción si no atendemos la situación de la infraestructura; preocupa el atraso que estamos teniendo en rutas, caminos rurales, ferrocarriles, puertos, energía y conectividad digital”, dijo Pino. “Estamos muy pobres en eso”, enfatizó.
¿Se trata de un reclamo? Sí y no. Porque para el presidente de la SRA, “empieza otro tipo de conversaciones”, es decir, proponer, dialogar, convencer y abrir puertas para que las cosas sucedan.
También en la Patagonia, Pino recordó un diálogo que mantuvo con el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, sobre los proyectos de producción de maíz y trigo que se están llevando adelante en esa provincia. “Está todo bien hasta que se llega a la logística. Santa Cruz tiene costa, ¿por qué no puede haber un puerto desde el que se pueda llevar cereal a Bahía Blanca o traer semillas desde allí y no pensar que, por el costo es imposible hacerlo?”, se pregunta. Para el presidente de la SRA, el desarrollo de ese tipo de iniciativas requiere de confianza y previsibilidad en el mediano plazo.
Ensayo experimental de siembra de híbrido de maíces, Perito Moreno, Santa Cruz. INTA Santa Cruz
“Hay que moverse, empezar a conversar ese tipo de cosas”, insiste Pino, que cree que el ruralismo tiene que cumplir un nuevo papel. “Hace 20 años que el gremialismo está en la pelea, tenemos que construir”, sostiene.
Con un gobierno que declara su apoyo al campo, aunque todavía persisten problemas como la elevada presión impositiva, se trata de aprovechar cada oportunidad para avanzar un paso. De hecho, la SRA presentó en el Banco Nación una propuesta con proyectos de financiamiento para las diferentes actividades rurales. Las autoridades del principal banco del país se comprometieron a estudiarla, con la intención de responder positivamente.
Al respecto, un ejemplo de necesidad de financiamiento lo exhibe la ganadería que, como no ocurría hace mucho tiempo, tiene precios más que favorables. “Los números de la agricultura hoy no son tan buenos y hay gente que se está planteando volver a la ganadería. Hay campos desarmados en los que se rompieron las mangas y hay que reponer los alambrados. Para que eso empiece a suceder se necesita crédito”, plantea Pino.
Nicolás Pino, en la exposición rural en Junín de los Andes, Neuquén. Gentileza
En un contexto de previsibilidad, el comercio internacional también es clave para ganar competitividad. En el agro ven con buenos ojos que el Gobierno haya incluido la aprobación del acuerdo Mercosur-Unión Europea en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso. Pino recuerda que la SRA está a disposición de los legisladores para precisar los puntos del tratado. Pero también destaca que este tipo de acuerdos no solo implican aumentar las exportaciones sino practicar el comercio: es decir, la posibilidad de importar y de aceptar inversiones del exterior. La referencia es clara: la controversia con la firma Techint por la licitación que ganó una empresa india para abastecer de tubos a la producción de gas de Vaca Muerta tiene otra cara: India es el principal comprador de aceites vegetales de la Argentina. ¿Significa que revive la vieja discusión de acero o caramelos? No, pero sí evidencia una configuración distinta para el país en la que cada sector debe moverse rápido para no perder un centímetro. Y, como se sabe, nadie regala nada.
“Tenemos que tener la habilidad para que las exportaciones sean más que las importaciones”, dice el presidente de la SRA.
Y el agro argentino está en condiciones de demostrar que puede insertarse con rapidez en un mundo que demanda cada vez más alimentos. No será un camino fácil: aún se sienten remezones fuertes en la cadena, como los problemas que enfrentan algunos frigoríficos y empresas de servicios de insumos. Pero el objetivo es que la moneda de la confianza cotice mejor.




