
En enero, la región núcleo agrícola recibió apenas en torno al 35% de la lluvia habitual y, en algunos sectores, incluso menos. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), esa situación dejó a la mitad del área en condición de sequía. La falta de agua ya generó “pérdidas irreversibles” de rinde en la soja de primera siembra [octubre], con caídas que en las zonas más afectadas alcanzan hasta el 50%, mientras que la soja de segunda todavía mantiene margen de recuperación. En el maíz tardío y de segunda, unas 90.000 hectáreas están comprometidas y casi la mitad del área se encuentra en estado regular.
El relevamiento de la entidad indica que, mientras en un enero normal se registran entre 100 y 120 milímetros, este mes los acumulados promediaron apenas 38 milímetros en la región núcleo. De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo una alcanzó la media histórica. En la franja central, en tanto, los registros fueron mínimos: hubo zonas que no superaron los 10 milímetros durante todo el mes.
Ese escenario se refleja en el estado de los suelos. “La foto de reservas de agua del suelo es clara: la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región, y el resto, con escasez hídrica. Solo en el sur regional aún persisten algunos núcleos con condiciones regulares”, señaló el informe semanal.
La situación más delicada se observa en la soja de primera, que transita el período más crítico para definir el rendimiento final. Según la Bolsa, “la falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde”.
A nivel regional, solo el 5% del área se califica como excelente y un 30% como muy buena; el 50% figura en condición buena y el 15% restante, como regular. En los sectores donde las lluvias estuvieron ausentes durante enero, la entidad advirtió un deterioro mayor y señaló que los recortes de rinde empiezan a consolidarse, es decir, ya no pueden revertirse aunque vuelvan las precipitaciones.
En el nordeste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, donde la última semana prácticamente no hubo lluvias, el estrés hídrico se agravó. En Pergamino “ya se estiman mermas de rendimiento potencial que alcanzan el 50%”, lo que implica producir la mitad de lo esperado. En Bigand, “de no registrarse lluvias en el corto plazo, la pérdida de producción podría ubicarse entre un 15 y 20% del promedio”.
De las 36 estaciones meteorológicas de la red BCR-GEA, solo una alcanzó la media histórica
El relevamiento técnico describió, además, síntomas visibles en los lotes más comprometidos. En Bigand “la soja de primera muestra síntomas claros de estrés durante el día, con hojas flácidas, plantas marchitas y caída de flores”. En Marcos Juárez, aun en sectores que recibieron algunos milímetros, “se observan rodeos con plantas muertas”.
En el caso de la soja de segunda, la BCR indicó que todavía existe margen de recuperación, aunque el estado es dispar. “Cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y el resto inicia floración”, detalló el informe. Esto significa que una parte importante del cultivo aún no entró en la etapa de mayor demanda hídrica.
La situación también alcanza al maíz tardío y de segunda, es decir, a los lotes sembrados más tarde. Según la BCR, “son 90.000 hectáreas las que están muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en la región núcleo”. Casi la mitad de esos cuadros se encuentra en estado regular.
Mientras que en un enero normal caen entre 100 y 120 mm, según el promedio de los últimos 30 años, los acumulados promediaron apenas 38 mm en región núcleo
El informe detalló que, en el extremo sur santafesino, “prácticamente no hubo lluvias y la mayoría de los cuadros se ven regulares, estancados y a la espera de precipitaciones para retomar su desarrollo”. En el sudeste cordobés, si bien se registraron algunos milímetros, “el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días”.
Aun así, hay zonas donde el cultivo resiste mejor. En el noroeste bonaerense, “el 60% de los cuadros sigue en muy buenas condiciones”, favorecidos por lluvias que arribaron con mayor oportunidad.
En línea con el diagnóstico de la Bolsa rosarina, el productor Dante Garciandía, de Carlos Tejedor, en diálogo con LA NACION advirtió que la campaña ya empieza a mostrar un ajuste en las expectativas. “Yo no creo que haya rendimiento récord porque ya hay 15 días de estrés de los cultivos, o sea, va a haber una resignación de rendimiento”, señaló, aunque aclaró que “todavía tiene buena parte por definirse”.
Al detallar la situación por cultivo, explicó que los maíces de primera y los muy tempranos llegaron bien al verano, pero que los sembrados más tarde son los que hoy están más comprometidos. “En los ambientes típicos nuestros del oeste bonaerense, donde los bajos tienen napa, esos bajos aflojan y el maíz se queda sin humedad, sumado a las altas temperaturas y los vientos de enero”, describió.
Remarcó: “Vemos tremenda diferencia entre la loma y el bajo [en el lote]”. En soja, indicó que “las de primera están llenando grano”, mientras que las tardías sienten más el estrés. “El perfil se secó, la napa bajó en tres meses un metro”, advirtió y concluyó que “hace falta una buena lluvia de por lo menos 80 a 100 milímetros para reacomodar todo y podría decirse salvar la campaña, que hasta acá está en jaque”.
Maíz en una zona baja de Carlos Tejedor que fue a picado
En este contexto, los pronósticos de corto plazo no anticipan un cambio significativo. Según la Bolsa rosarina, los modelos prevén el ingreso de un sistema frontal antes del fin de semana, “pero sin modificar la dinámica actual”. La señal más alentadora aparece recién hacia mediados de la primera semana de febrero, cuando “podría ingresar otro frente con chances de romper el bloqueo atmosférico actual y habilitar precipitaciones sobre el centro de la región núcleo”.




