
SANTA FE.- La empresa láctea SanCor, que atraviesa un concurso de acreedores, está en busca de formas para continuar con su actividad. La actual dirección ha puesto el foco en atraer el interés de posibles inversores.
Según informes, ha habido acercamientos, aunque sin llegar a definiciones concretas, con Adecoagro, uno de los grupos agroindustriales más grandes y principal productor de leche en el país, actualmente controlado en un 70% por el gigante criptográfico Tether. Fuentes del mercado que están al tanto del proceso indican que representantes de Adecoagro han participado en algunas reuniones, aunque su propósito ha sido principalmente escuchar y familiarizarse con el contexto actual.
Se señaló que la firma sigue de cerca el caso, pero no está involucrada en un plan específico ni ha asumido compromisos. Ante la situación compleja que enfrenta SanCor, no descartan la posibilidad de considerar una oferta en el futuro, aunque esto dependería de que se den las condiciones adecuadas y no hay intenciones de intervenir en el proceso interno de la cooperativa. También se han mencionado contactos con un grupo internacional con una fuerte presencia en América Latina.
En este escenario, uno de los grandes desafíos que enfrenta SanCor es su elevada deuda, que se estima en alrededor de 400 millones de dólares. El monto real se conocerá el 13 de junio, fecha límite prorrogada para que los acreedores presenten sus solicitudes en el concurso preventivo.
Cabe recordar que el plazo original para presentar acreencias finalizaba ayer, pero se extendió debido al aumento en las solicitudes y a la posible incorporación de grandes acreedores financieros, incluidos bancos y fondos del exterior. Recientemente, se informó que todavía se está analizando la documentación presentada a través de la plataforma habilitada.
Entre los principales acreedores se encuentra el Fondo IGG, el mayor de SanCor, junto a otras empresas que están considerando una estrategia comercial.
El ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, enfatizó que el objetivo primordial es evitar el colapso productivo de SanCor. A pesar de la situación, la empresa presenta un alto porcentaje de ociosidad en sus instalaciones y actualmente procesa entre 50,000 y 60,000 litros de leche por día, una cifra muy por debajo de su capacidad operativa histórica, que en los años 80 alcanzó los 4 millones de litros diarios.
Entre las alternativas que se evalúan se encuentra la implementación de contratos de fasón, una estrategia que se emplea en el proceso judicial de la cerealera Vicentin, donde productores o cooperativas independientes aportarían leche cruda que SanCor procesaría a cambio de un canon.
Las instalaciones industriales, especialmente la planta de Sunchales, tienen la capacidad de manejar estos nuevos aportes de materia prima. Por otro lado, ante el proceso judicial en curso y con cifras de deuda aún en revisión, la venta de activos también está siendo considerada, en caso de que surjan interesados en adquirir parte del patrimonio de la cooperativa, tal como se ha especulado desde principios de esta semana.
“Son acreedores de SanCor e inversores comunes. Es un secreto bien guardado, pero sin duda las partes, como SanCor y Atilra, saben algo”, afirmó Aldo Regali, abogado local que asesora a trabajadores que también son acreedores de la firma.
Báscolo, por su parte, confirmó: “Estamos trabajando en un esquema similar al que se resolvió para Vicentin. La decisión es encontrar una salida y evitar la quiebra”, indicó el funcionario a LA NACION.
Además del limitado nivel de leche procesada diariamente, otros factores reflejan la situación actual de SanCor. Por ejemplo, la planta ubicada en La Carlota, en Córdoba, permanece cerrada desde enero y no tiene una fecha estimada de reapertura. La marca ha reducido su presencia en el mercado y su estructura comercial está desarticulada.
El ajuste también ha tenido un impacto en el empleo: de 1,350 trabajadores a finales del año pasado, ahora quedan 850, debido a retiros voluntarios, jubilaciones y despidos.
Según empresarios del sector, la empresa está muy debilitada en la actualidad. La cuestión ahora es determinar si quien decida invertir en su recuperación lo hará inyectando capital en una cooperativa o solicitará que la empresa se convierta en una sociedad anónima.
Con la colaboración de Pilar Vázquez.




