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Domingo, 4 de agosto de 2019

La interna que espera a Macri (si gana) (Pichetto y Bordet)

La interna que espera a Macri (si gana) (Pichetto y Bordet)

Hay una gran duda que comenzó a circular en el oficialismo. Una duda quepara unos representa una preocupación y para otros una luz de esperanza. Lapregunta que se hacen es si Pichetto es Pichetto. Esto es: ¿el candidato a vicede Macri se incorpora él solo al oficialismo o viene con sorpresas? ¿Quedarásubsumido como un peronista más de los tantos que ya integran Cambiemos o serála punta de lanza de más incorporaciones y el jefe de una nueva corrienteinterna denominada Peronismo Republicano que adquiera un peso similar al quetienen la Coalición Cívica y el radicalismo?

La duda de fondo es si laincorporación de Miguel Angel Pichetto a la fórmula es apenas una estrategiaelectoralista o es una señal de que, si hay reelección, vendrá una nueva etapaen la que las ideas de este peronismo aportarán una apertura conceptual almacrismo y una mayor gobernabilidad. ¿Alianza antigrieta? Nadie verbaliza quePichetto es solo el resultado de una elucubración duranbarbista para sumar votos.Pero conociendo la histórica repulsión del macrismo hacia la “vieja política”,la sospecha parece razonable. Algo parecido se podría suponer de una Carrió quesupo enfrentarse directamente con el senador. Pero más allá de los supuestos,lo que los cerebros macristas dicen es que, una vez derrotada Cristina, elkirchnerismo quedará reducido a poco más que La Cámpora. Y que, entonces sí,será el momento de comenzar a cerrar la grieta argentina, tender puentes haciaun “peronismo racional” y sumar a una parte de éste al Gobierno. Mencionan aUrtubey y a gobernadores como Schiaretti, Uñac y Bordet. La duda es si Pichettoes sólo él o si encabezará una línea interna, Peronismo Republicano, que sume amás peronistas. 

Pero primero deben ganar, después entender que ya notendrán cien días de gracia para mostrar resultados y por último, convencersede que, para apurar cambios, van a necesitar acuerdos amplios. Hablan delverdadero fin de la grieta. ¿Lo será? “Los escenarios que manejamos son muydistintos según los resultados electorales -señala uno de los altosfuncionarios que habita la Rosada desde 2015-, aunque uno probable es que conesta nueva alianza logremos quórum en el Senado y quizás en Diputados. Síestamos seguros de que nada va a ser igual que ahora”. Riesgos. En el Gobiernotambién aseguran que el diálogo fue habitual en estos años y que por esosancionaron las leyes que sancionaron pese a actuar en minoría en el Congreso.Es cierto, pero esas fueron negociaciones de corto plazo más vinculadas con eltoma y daca que con acuerdos políticos y sociales estratégicos. Tanto losradicales como el ala peronista del PRO vienen reclamando por esta ausencia.Ponen como ejemplo de lo que no se debe repetir la reforma jubilatoria dediciembre de 2017, que se aprobó en medio de la violencia. No lo dicen, pero eloficialismo cree que deberá volver sobre la sustentabilidad del sistemaprevisional.

Lo mismo piensan de una reforma laboral que facilite el ingreso denuevos trabajadores y el blanqueo de los que están en negro. Tienen prohibidohablar de “reforma laboral” para no recordar los graves conflictos que en elpasado generó este tema, con la llamada ley Mucci durante Alfonsín y elescándalo de la Banelco con De la Rúa. Por eso hablan de “una sucesión de reformaspaulatinas y escalonadas”. También en este punto, cuanto más rápido y a fondodecidan ir, más necesidad tendrán de alcanzar acuerdos más amplios y duraderos.

La inflación sería otro motivo para generarlos, aunque Macri no cree en unacuerdo de precios para bajarla. Ya acepta que no es tan fácil de solucionar,pero sigue creyendo que el remedio viene solo en recetas monetaristas. Hastaahora no funcionó. Alianza radical-peronista. En este tema vuelve a aparecer elreclamo del ala política. Son, de nuevo, radicales y peronistas que entiendenque se requiere un acuerdo social para mediar en la puja de precios y salarios.Por eso es pertinente la duda sobre si Pichetto refleja un cambio de opinión delos socios fundadores del PRO.

Dos días antes de que lo anunciaran comocandidato, cuando PERFIL le anticipó por teléfono que él era el elegido, suprimera respuesta fue preguntarse para qué. Dudaba de aceptar si se tratabasolo de una incorporación a título personal. Creía que el Gobierno debíaavanzar en sumar al Peronismo Federal y sostenía que, si de verdad Macripretendía un acuerdo más amplio, quizás lo mejor era que no lo eligiera a élsino a Alejandra Vigo, diputada y esposa del gobernador Schiaretti. Dos semanasdespués le pregunté si finalmente creía que su incorporación reflejaba uncambio de rumbo en la concepción dialoguista del Gobierno para después dediciembre. Respondió que primero había que llegar a diciembre.

La aparición dePichetto despierta expectativas entre quienes creen que el macrismo debe ampliarsu base de sustentación. Pero son los radicales como Cornejo, Morales y Sanz,los que están convencidos de que el tablero del poder oficial se moverádefinitivamente después de diciembre. Sienten que hoy integran una alianzatriángulo: ellos, Carrió y un macrismo que la controla. “Macri y Carrió nosdejaron afuera y nosotros no supimos conseguir centralidad, al estar abocados agobernar nuestras provincias y no poder estar en la discusión desde la CapitalFederal”, explica un radical histórico del interior. Estos radicales piensan,junto a los peronistas históricos del PRO, que con la inclusión de Pichetto yla formación de un Peronismo Republicano como línea interna y cuarto sector, seconformará un nuevo esquema de poder con el PRO y la CC de un lado y radicalesy peronistas del otro. Una alianza “quadrum” con una subdivisión que emparejelas fuerzas: un “dos a dos”, sintetizan en tono futbolero. Entienden que Macriseguirá controlando, pero esperan que esta “subalianza” con el peronismo les démás poder.

El Balbín y el Perón del abrazo podrían estar orgullosos por esteacuerdo. Salvo que ellos jamás se habrían imaginado que sus descendientesserían los actores de reparto de un empresario sin partido, más acostumbrado aimpartir órdenes que a escucharconsejos.       

Los radicales se esperanzancon esa posibilidad. Imaginan ser socios de ese nuevo sector. Futuro perfecto.Si al final Macri es reelecto, sucederán dos cosas importantes. Una: se deberácomprobar rápido si los supuestos fundamentos de una economía más sana daránfrutos el próximo verano (difícil imaginar la promesa de otro segundosemestre). Otra: comenzará el tiempo de descuento para elegir a su sucesor.Nadie sabe qué sucederá en las PASO, pero estos radicales y peronistas yabarajan nombres con vistas a 2023.  Y repiten uno que formalmente no estáen sus filas: Rodríguez Larreta.

Lo bueno del futuro es que es el tiempo en elque la economía será exitosa, gobernarán los mejores y se hará Justicia. Porqueel porvenir suele ser el lugar que las personas elegimos para guardar sueños yesperanzas. El único problema del futuro es que, si está muy lejos, segurollegaremos tarde.

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