
Sería aconsejable que algunos macroeconomistas urbanos dejen de hablar de una supuesta supercosecha gruesa 2025/26 y de un récord histórico de ingreso de divisas para el país, y comprendan que avanzamos hacia una cosecha simplemente buena, con gran heterogeneidad. En muchas zonas, los rindes proyectados de maíz y soja en los últimos días se sitúan por debajo del potencial y los precios de venta no compensan la merma de producción que se producirá por la escasez de lluvias de fines de diciembre y de enero.
Es sabido que, en la zona núcleo, la mayoría de los maíces de primera está próxima a completar su ciclo: ya presentan entre media y tres cuartos de línea de leche y están finalizando el llenado de grano, aunque con situaciones muy contrastantes. “Al recorrer la zona núcleo se observan cultivos en buen estado, favorecidos por chaparrones oportunos o por sistemas productivos adaptados a las condiciones climáticas previstas para la campaña, con suficiente barbecho y baja densidad de siembra. Sin embargo, a pocos kilómetros, se ven lotes muy afectados por la sequía, con perspectivas de rindes mínimos”, sostiene un asesor de Rufino.
Los maíces tardíos dependen, en gran medida, de las lluvias de enero, cuya distribución espacial fue muy despareja. Por ejemplo, en Pergamino esas precipitaciones fueron prácticamente inexistentes, lo que provocó el acartuchamiento de las hojas; en contraste, en el sur de Santa Fe en los últimos días se registraron algunos chaparrones que permitieron mantener la esperanza de los productores. Cabe recordar que los maíces tardíos sembrados a principios de diciembre florecen a los 60 días de la emergencia y actualmente afrontan la etapa más crítica, luego de haber iniciado su desarrollo con el tanque semivacío. Por eso no es posible estimar rendimientos con precisión: solo puede decirse que los cultivos que no recibieron precipitaciones significativas durante enero tienen escasas posibilidades de alcanzar una producción que cubra los costos. Los maíces de segunda, sembrados a fines de diciembre, dependen de las lluvias de febrero y presentan una marcada desuniformidad, reflejo de las diferencias en el manejo agronómico entre las distintas empresas. Los cultivos de soja también muestran mucha heterogeneidad, tanto en las siembras tempranas como en las de segunda.




