
Qué ocurre si ser peronista deja de ser una mala palabra en la provincia más libertaria del país. En el búnker del justicialismo, alias cordobesismo u oficialismo, están desempolvando el viejo manual electoral: “Nosotros somos peronistas, hacemos todo lo que hay que hacer para sostener el poder“, indicó un funcionario muy cercano al gobernador.
Faltan menos de cuatro días para que Martín Llaryora inaugure su tercer año en la provincia. “Es su segundo tiempo y el más importante porque define el partido”, explicó. La estrategia, doble como en Titanes en el Ring, es la doble Nelson.
La hoja de ruta está clara: estrategia política y mucha gestión de gobierno. Los cambios ya están en la cancha y salieron a jugar todos los titulares. Hay hombres clave que funcionarán como un reloj suizo, donde cada engranaje tiene una función (no dos ni tres); basta que uno toque la nota justa para que la sintonía suene a reelección en Córdoba.
Vamos por partes. Con la premisa de que todo tendrá igual nivel de importancia, el accionar del gobierno será determinante. A estas horas se están terminando de recibir los informes de las distintas áreas del Estado y los planes proyectados para 2026 y 2027. Todo eso formará parte del discurso de apertura de sesiones,
“Vamos a comenzar por recordar todo lo que hicimos desde que asumimos”, es preciso subrayar lo realizado sin un peso de Nación, remarcó el funcionario, y sentenció: “no somos libertario, pese a ello ajustamos al máximo el Estado. Se pasó de 15 ministerios a 12 y de 10 agencias a solo 5, se estima que son casi 4.000 empleados menos que en 2023”.
A los “llaryoristas” no les gusta hablar de despidos o achique. Por eso plantean un año con muchas inversiones en tecnología, “principalmente en seguridad y en salud”. “Se imaginan telemedicina en los hospitales públicos, ojo que ya la estamos testeando”, reconocen.
Tras repasar lo hecho, comenzarán los anuncios de obras que modificarán el paisaje urbano tanto en la capital cordobesa como en el interior. Serán muchas, sobre todo después del financiamiento de U$S 800 millones avalado por el ministro de Economía nacional Luis “Toto” Caputo.
Maquiavelo no ha muerto
Ya no se oculta que la elección para gobernador el año que viene será separada de la nacional. Observan una “campaña permanente” del radical Rodrigo de Loredo y analizan la figura de Luis Juez como un actor consolidado cuyos movimientos irán al compás del estacionero y jefe de bloque de la LLA, Gabriel Bornoroni.
Al margen de las leyes nacionales, esperan con paciencia la visita del flamante Jefe de Gabinete nacional. El “colo” Santilli vendrá cuando la discusión por la reforma laboral salga del Senado y pase a Diputados.
Mientras tanto, hay un hombre elegido para ponerse al frente del PJ cordobés. Mientras los ministros Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros y el presidente de la Agencia Córdoba Cultura Marcelo Rodio permanecen -principalmente- en el territorio del intendente Daniel Passerini, Facundo Torres será el “componedor” provincial.
Además de su influencia en la Unicameral, tendrá la responsabilidad de revitalizar la “liturgia” peronista. Si el “cordobesismo” alguna vez la tuvo, se entiende por las reuniones en los comités, los acuerdos entre candidatos o rivales internos y las negociaciones para que más municipios vuelvan al peronismo acoplando la elección a la provincial.
El PJ ya lanzó la campaña y trazó su hoja de ruta. La primera parada será en Laboulaye. Llaryora, fiel a su estilo, quiere mostrar que lo mejor del gen cordobés es un “Estado ordenado y eficiente” y que, para ello, la gestión de servicios públicos y la obra pública son las herramientas principales para retener el poder, marcando una distancia cautelosa y pragmática del escenario político nacional.




