
Este libro de poemas de Mariana Spada podría leerse,también, como una novela. Una novela contemporánea, hecha de fragmentos, saltostemporales, transformaciones y retrocesos, identidades alteradas, momentos deabulia, pequeños destellos de epifanía ordinaria. En medio de toda esadiferencia, está lo que permanece: la voz narrativa, la protagonista de losversos que por más que mire hacia afuera siempre está buscándose.
Esa identidad evanescente es uno de los grandes hallazgosdel libro, y uno de los grandes temas de la literatura contemporánea, que laconsidera un problema, algo que se construye a lo largo del tiempo, más que launidad incólume a la que estamos acostumbrados. La protagonista del libro cambia,y narra lo que cambia, pero también lo que se arrastra a partir de la memoria,de las marcas en el cuerpo.
Podríamos pensar ese movimiento doble como el eje sobre elcual pivotean los poemas: la distancia entre lo que cambia y lo que permanece.La protagonista del libro es una mujer transgénero, y esa transformación en elplano de lo sexual es la marca con la que cual se abre y se cierra el libro: En”La primera descarga”, la protagonista es “el muchacho que una vez / salió a lacaza de pájaros silvestres” y termina con “la culata se sintió / por fin agusto entre mis / huesos / dejándome lista para sacudir la costa”. En estesentido, muchos poemas funcionan también como una interrogación acerca de lasversiones estereotipadas de lo masculino, versus la imagen de lo femenino comola zona idílica a la que nunca termina de arribarse del todo.
La idea de lo uno como múltiple, o mínimamente como dos,recuerdan también al viejo tema del doble. Hay una insistencia entre estasexualidad cambiante, entre los poemas de viajes y los poemas de la infancia,entre el paso del tiempo y lo que resiste, al fin, eso que llamamos memoria afalta de una palabra mejor. También el padre es una de las constantes en lospoemas. Un fantasma, más bien, del mandato y la decepción de ese mandato. Marcade clase, gigante terrible, pájaro enfermo.
Spada desarrolla todos estos temas, o estas aristas de unúnico tema incandescente, con un estilo propio, que mezcla imágenesfaulknerianas quizás autobiográficas, el espíritu siempre presente para unentrerriano (y para cualquier poeta) de Juaenele Ortiz, el desenfado de lapoesía de los 90, la oscilación entre la imagen y la reflexión que caracterizaa Sharon Olds (cuyo epígrafe abre el libro) y la libertad que es capaz deabrevar en el discurso científico, en referencias griegas, en la experienciamás contemporánea. Ley de conservación es un libro, a la vez, delicado ypotente, que exhibe las vísceras pero con belleza.
Ley de conservación, Mariana Spada. Gog y Magog, 80 págs.




