Sábado, 30 de agosto de 2025   |   Campo

La creciente demanda global impulsa la absorción de excedentes de forma continua año tras año.

La creciente demanda global impulsa la absorción de excedentes de forma continua año tras año.

Los cuestionamientos que presenta el mercado granario de cara al ciclo 2025/26 son numerosos. Las producciones en los países líderes de cada producto están en aumento (por ejemplo, el maíz en EE.UU. está camino a alcanzar un récord y la soja en Brasil probablemente también). Sin embargo, las reservas mundiales de trigo y maíz volverían a descender, y las de soja no se recuperarían. En otras palabras, la demanda global sigue ejerciendo una fuerte presión, absorbiendo los excedentes que se presentan año tras año, un aspecto que merece ser destacado y que rara vez es mencionado por analistas y operadores internacionales.

Los gigantes como China mantienen su ritmo, India empieza a mostrar un crecimiento significativo, y los países del sudeste asiático aumentan su consumo anualmente. Allí estuvimos durante quince días hasta el pasado sábado (en Malasia, Vietnam y Tailandia) y fuimos testigos de cómo el incremento del ingreso per cápita de los habitantes de esta región se traduce en un mejoramiento de los hábitos de consumo y en una dieta más variada. Es importante resaltar que Vietnam es uno de los principales generadores de agrodivisas para nuestro país, siendo el mayor importador de maíz argentino y de harina de soja (nuestra “vedette”).

A estas consideraciones se suma el cambio que se está observando en la matriz energética mundial, en la que el carbón, el gas natural y el petróleo están siendo reemplazados paulatinamente por fuentes de energía renovables de manera sostenida. En EE.UU., ya se ha consolidado la utilización de más del 40% del maíz para la producción de etanol (145 MMTT), y el reciente mandato para aumentar significativamente el uso de aceite de soja en la fabricación de aceites vegetales hidrogenados utilizados para combustible de aviación es un hecho consumado. En Brasil, el proceso es similar, predominando la caña de azúcar y, de manera creciente, el maíz.

Producción de azúcar y etanol en BrasilShutterstock

La sorpresa del USDA

Mientras tanto, el mercado granario internacional toma nota de los datos que habitualmente lo movilizan. En su informe del 12 de este mes, el USDA sorprendió al mundo al aumentar en 900.000 hectáreas el área sembrada con maíz en EE.UU. respecto de su estimación del 30 de junio pasado (un hecho absolutamente insólito e inusual) y, en consecuencia, redujo en un millón de hectáreas la superficie sembrada con soja. Como resultado, las cotizaciones de la oleaginosa en Chicago reaccionaron con notable firmeza. A nuestro juicio, esto está plenamente justificado, dado que el rendimiento que ahora utiliza el USDA no parece alinearse con la calificación de los cultivos que publica el mismo organismo todos los lunes. En definitiva, si se replicaran los rendimientos del año pasado, los stocks de cierre en EE.UU. para el ciclo 2025/26 estarían entre los más bajos en muchos años, obligando al consumo interno estadounidense a racionar la demanda externa a través de precios para asegurar el abastecimiento interno. Esto podría impulsar las cotizaciones de la soja en Chicago a medida que avanzamos en el calendario (léase de marzo a junio). Atención, sojeros argentinos. Sin embargo, la realidad es que entre EE.UU. y Argentina se sitúa la “aduana” de Brasil. Y es muy probable que nuestros vecinos vuelvan a incrementar su producción (la “pesadilla” es inevitable). Por lo tanto, la implementación de estrategias de cobertura por parte del productor argentino, combinadas con Chicago, parece ser una excelente opción. Sin prisa, sabiendo manejar los “tiempos del mercado”.

El autor es presidente de Nóvitas SA.

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