Domingo, 25 de enero de 2026   |   Nacionales

La 3ª revelación de Milei sacude el escenario político y tensiona a la coalición de gobierno

La 3ª revelación de Milei sacude el escenario político y tensiona a la coalición de gobierno

Es cierto que Donald Trump hace que Javier Milei parezca más normal, pero sus personalidades extremas tienen orígenes muy distintos.

La del presidente proviene de un origen divino; la del estadounidense, de una formación terrenal y económica.

Milei está convencido de que fue Dios en forma directa (en realidad, a través de su fallecido perro Conan) quien le anticipó que sería presidente en 2023, y es el mismo “Uno” quien le encomendó la misión de eliminar al Maligno. El Maligno es el socialismo o cualquier variante liberal que contemple alguna intervención del Estado en la vida de las personas.

Sin recordar ese origen místico, cuesta entender lo que dice y hace.

De hecho, ese fue el aspecto más destacado de su último discurso en Davos. No fue una simple lección de economía básica para una audiencia que no la necesita, ni un habitual repertorio de autoelogios, ni una refutación a Maquiavelo; tampoco lo esencial fue el tono moderado con el que lo pronunció.

Aunque las referencias bíblicas y las metáforas místicas son habituales en sus entrevistas y discursos (esta vez tampoco faltaron), la novedad fue la explicitación de su teoría que articula ciencia económica y teología.

Milei convirtió a Davos en un escenario simbólico de poder que utiliza cada año para divulgar sus revelaciones al mundo.

La de ahora fue su tercera revelación.

La primera se produjo en 2024, cuando previno del inminente colapso de Occidente a manos del comunismo. La segunda, en 2025, al anunciar el inicio de una guerra santa contra el wokismo y advertir la relación entre pedofilia y homosexualidad.

En esta tercera revelación, sostuvo la existencia de un hilo invisible que une la economía con el proyecto divino.

Esta nueva revelación ayuda a entender por qué es uno de los pocos economistas que sostiene que el mercado no tiene fallas.

Lo había dicho antes en el mismo foro, pero en esta ocasión ahondó en una teoría creacionista que explica por qué él percibe perfección donde sus colegas ven distorsiones que el capitalismo debería atenuar o resolver.

De sus palabras se deduce que el mercado no puede fallar porque sería la consecuencia del vínculo que Dios eligió para las personas y que convirtió en derecho natural. Y nada creado por Dios puede tener fallas.

Dijo Milei: “Gran parte de los conflictos humanos surgen de una fallida interrelación entre el derecho natural y el derecho positivo. El derecho natural es la ley que debe regir al ser humano porque se adecúa a su naturaleza y, por lo tanto, es justa en sentido universal. Es una ley común para todos los hombres porque es intrínseca a su esencia y, por lo tanto, inmodificable e inmutable”.

Según esta doctrina, Dios es la fuente última de un derecho natural que abarca conceptos como vida, integridad física y libertad. Conceptos inalterables que las personas no deben cuestionar ni modificar. Santo Tomás de Aquino lo definía así: “La ley natural no es otra cosa que la participación de la ley eterna en la criatura racional”. William Blackstone, jurista inglés del siglo XVIII, decía que son normas “dictadas por Dios, superiores en obligación a cualquier otras. Es vinculante en todo el globo y en todos los tiempos: ninguna ley humana tiene validez si es contraria a esta”.

Como contraparte de esa ley divina, el derecho positivo es el conjunto de normas que los ciudadanos establecen para regular y administrar las relaciones humanas; lo hacen a través del Estado, que para Milei es el demonio que se opone a los designios divinos expresados en el derecho natural.

En esta nueva revelación aflora el mesianismo de un anarcocapitalista que cree que esa interferencia mediante leyes humanas (derecho positivo) pretende disputar las leyes naturales de la creación. Su proyecto de destruir al Estado busca frenar esa intervención, que considera maligna.

Explicó Milei: “El derecho positivo es el que redactan los hombres para su conveniencia. Así, cuando la ley positiva está en consonancia con la ley natural habrá justicia. En su defecto, será legal, pero no será legítima”.

El ejemplo que suele utilizar es el pago de impuestos: pueden ser legales, pero ilegítimos. Para él, los impuestos no proceden de Dios sino de personas que roban a los demás en beneficio propio.

Nunca antes hubo un jefe de Estado que pensara así, teniendo en cuenta que entre sus obligaciones figura hacer cumplir las normas del derecho positivo; sin embargo, esa postura explica por qué repite que los evasores son héroes.

Lo reitera siempre y lo explicó al defender a un célebre mafioso: “Para mí los contrabandistas son héroes, como Al Capone, un trader que les compra el alcohol a los productores y se lo vende a los que toman alcohol. Al pobre lo tildaron de traficante y terminó convirtiéndose en un asesino. Y lo metieron preso por evadir impuestos. Al Estado y a los políticos no les importa que seas un asesino, les importa que no pagues impuestos, que les toquen la de ellos”.

En su exposición afirmó que cualquier intervención legal que interfiera sobre los designios de Dios es injusta y debe ser combatida. A quien más citó fue al libertario español Huerta de Soto. Siete veces. Es un economista hasta hace poco marginal que dice que Dios es anarcocapitalista y que creó a la humanidad a su imagen y semejanza anarcocapitalista. De allí deriva el derecho natural al que ambos se refieren.

Milei volvió sobre el tema en distintos pasajes: “La apropiación privada de los frutos que crean y descubren los empresarios es un principio del derecho natural (…) Este principio ético es la base fundamental ética de toda la economía de mercado”.

También su rechazo a los organismos internacionales está cruzado por el precepto de que son entidades que interfieren en la voluntad del “Uno”: “Las agendas y las políticas que se venían impulsando desde distintos organismos internacionales no eran ni más ni menos que todo un conjunto de políticas socialistas”. Ya que cualquier intervención humana sobre aquel derecho divino es “una violación del derecho de propiedad, violenta e injusta”.

Poco antes de viajar a Davos, Milei había recibido a un grupo de influencers místicos, que dicen poseer “escudos mágicos” y poderes sobrenaturales. En la Rosada, coincidieron en calificarlo como un “Mesías” y un “Elegido”. Que es como él genuinamente se percibe y de donde emanan sus ideas y una voluntad política que parece tan superior a la de otros simples mortales.

Desde esa convicción pronunció su tercera revelación. Habrá que esperar un año para conocer su próximo mensaje divino.

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