Martes, 13 de mayo de 2025   |   Nacionales

Julio Bárbaro advierte sobre el futuro del peronismo ante la figura de Cristina

El dirigente peronista analizó el desempeño electoral del Partido Justicialista en las elecciones legislativas provinciales, calificó al kirchnerismo como “una secta de pseudoizquierda” y aseguró que “hay que sacarse a Cristina de encima”.
Julio Bárbaro advierte sobre el futuro del peronismo ante la figura de Cristina

Julio Bárbaro, analista político y dirigente peronista, afirmó que la sociedad demanda a la política “una propuesta de unidad nacional” y sostuvo que “o se acaba Cristina Kirchner, o se acaba el peronismo”. “Sin unidad, no hay destino”, recalcó durante su participación en Modo Fontevecchia, transmitido por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3).

Julio Bárbaro es un político, escritor y ensayista con una vasta trayectoria en el peronismo. Este lunes por la noche, expresó en la red social X: "El kirchnerismo ha debilitado al peronismo. Nos eliminó de Córdoba y de Santa Fe, reduciéndonos a la provincia de Buenos Aires. Es un virus que solo queda en Buenos Aires."

Bárbaro se mostró obsesionado por dialogar con otros peronistas para esclarecer si ha sido el peronismo o el kirchnerismo el que ha perdido fuerza. Aseguró que el peronismo todavía se mantiene robusto a través de gobernadores como los de Salta y Misiones, quienes, a pesar de no ser kirchneristas, se identifican como peronistas, sumando al peronismo de Córdoba. Se planteó una cuestión casi ontológica: ¿qué constituye el peronismo? “¿Podríamos decir que, en su esencia, el peronismo sigue gobernando varias provincias y tiene una fuerte presencia a pesar del kirchnerismo? En Salta, con Urtubey, llegamos a la conclusión de que el peronismo ganó; lo que perdió fue el kirchnerismo.”

La situación es clara. Cuando tuvimos que destituir a Vicente Leónides Saadi, quien lideró el peronismo hacia la derrota, el Congreso de La Pampa fue contundente. Después de perder, tuvimos que fragmentar para liberarnos de él. Luego tropezamos con Menem y ahora debemos enfrentar a Cristina. El dilema no es peronismo versus antiperonismo, sino patria contra antipatria. Lo que Urtubey plantea es absolutamente claro.

El presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia mencionó la idea de "todos juntos". A mi juicio, esa forma de reunir distintas opiniones no hace más que neutralizar la vitalidad. Entonces, aquí hay una cuestión fundamental: o se acaba Cristina, o se acaba el peronismo. Emergerá otra fuerza nacional.

En cuanto a Javier Milei, Bárbaro lo caracterizó como “la destrucción de la economía”, recuperando una situación que se inició con Celestino Rodrigo: dependemos de importaciones, no generamos empleo, nos endeudamos y no acumulamos riqueza. Hablan de macroeconomía, pero la realidad del común argentino es una angustiante crisis existencial. El ajuste que en teoría debería existir no es más que una concentración económica absurda que nos hace cada vez más dependientes.

“¿Puedo cambiar ‘desaparece’ por ‘se acaba’? ‘O se acaba el kirchnerismo o se acaba el peronismo’.” Esa modificación mantiene el sentido y elimina una connotación negativa. Es un gran titular.”

Así es. O se acaba Cristina Kirchner, o se acaba el peronismo. En provincias como Santa Fe, Corrientes y Jujuy hemos dejado de existir, porque el kirchnerismo ha degradado al peronismo. Como Urtubey señala, el kirchnerismo presenta los derechos humanos de forma distorsionada. Es otra cosa, una secta de pseudoizquierda y fanáticos. Así, enfrentamos el fanatismo de Cristina contra el de Milei. Ambos representan destinos fallidos para una sociedad que exige a la política una propuesta de unidad nacional. Sin unidad, no hay futuro.

Bárbaro se extendió en su análisis sobre Javier Milei, considerándolo un “Jorge Rafael Videla democrático”. “La política que implementó Videla la está llevando a cabo hoy Milei”, explicó. Se ha logrado degradarnos de tal manera, y el kirchnerismo tiene gran culpa en esto, pues la gente se alejaba de Alberto Fernández. “Los taxistas dicen: ‘Este me destruye, pero el anterior no quiero volver’”, una afirmación que muchos hemos oído. Lo que han conseguido es instaurar una política colonial. Brasil, Chile y Uruguay son patrias; nosotros, en cambio, sufrimos una dependencia total y una concentración económica interminable. Los pequeños comercios cierran y las calles se llenan de locales en alquiler. Es una realidad triste. Yo nací en un país con un 5% de desempleo y una deuda externa de 6,000 millones que dejó Isabel. Desde Martínez de Hoz y Cavallo, el menemismo se constituyó como una traición al peronismo y a la patria, privatizando lo que era de todos en nombre de una ideología.”

El peronismo era mayoritario al unir dos sectores: un conservadurismo popular en provincias donde el empleo público era predominante, y, desde los años setenta, un sector más progresista y urbano, predominantemente bonaerense. Se podrían considerar a Kicillof dentro de este progresismo. Así, existe un grupo de peronistas más afines a radicales, alfonsinistas o socialistas, y otro, más nacionalista y conservador. Esta amalgama de intereses disímiles ha habido ocasiones en que encontró cohesión, y otras en que no. ¿Cómo visualiza la actual división entre estas dos grandes ramas del peronismo?

Es necesario reconocer que no existe capitalismo sin una burguesía industrial; esto es clave. ¿Qué es Brasil? La burguesía paulista. Sin un empresariado comprometido con el país, no hay patria. En este sentido, debemos advertir que la etapa actual no implica un progresismo verdadero. Lo que ofrecieron Menem y su época fue destructivo, promoviendo la traición como una especie de modernidad.

Lo que usted plantea es esencialmente que Argentina necesita una concepción patriótica que una a peronistas, radicales, conservadores y liberales en la construcción de una nación. Aquellos que buscan vivir en dependencia y viajan a Miami representan una visión que ha estado presente en nuestra historia desde siempre. Cuando Caputo y Milei dicen “120 años”, están manifestando su intención de crear un país de ricos, pero eso no constituye una nación próspera.

En un análisis sobre las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, me gustaría escuchar su opinión sobre el ambiente preelectoral, signado por la confrontación entre Macri y Javier Milei, así como la expectativa del peronismo centrada en Santoro, quien no se identifica como kirchnerista.

El kirchnerismo está representado por Juan Manuel Medina. En Santoro veo una tendencia hacia “albertización”, una pérdida de identidad. En la política, uno debe apasionarse; de lo contrario, no funciona. A menudo he mencionado que la corrupción no destruirá la política. Sin embargo, este arte debe retornar como una pasión. El fracaso genera dispersión, lo que nos lleva a 17 listas en lugar de tres, porque, en una sociedad exitosa, deberíamos tener propuestas concretas.

¿Siente que nos encontramos en una especie de Big Bang, donde no está claro qué resultado tendrá?

Es cierto. Esta elección del domingo carece de sentido. A mis 83 años, me resulta desalentador ir a votar, ya que no hay propuestas que ofrezcan una visión trascendental. Lo que deseo es la esperanza de una sociedad con un solo proyecto y diversas visiones. Argentina hoy no tiene un plan claro; no sabe qué quiere ser, y eso es devastador. En el pasado, superábamos a Brasil, pero ahora estamos endeudados, con una pobreza creciente y un palpable sufrimiento que se refleja en los rostros de la gente. Me pregunto: ¿para qué sirve todo esto? Para que la macroeconomía funcione, beneficiando solo a unos pocos, mientras la economía cotidiana se hunde. Nos dirigimos a ser un país con grandes ricos y un amplio sector empobrecido.

Déjanos tu comentario: