Miércoles, 28 de enero de 2026   |   Internacionales

Irán se muestra dispuesto al diálogo con Estados Unidos pero promete respuesta contundente ante cualquier amenaza

Teherán responde al despliegue del portaaviones Abraham Lincoln con un mensaje ambiguo que combina disposición al diálogo y amenazas de represalia sin precedentes si Washington cruza sus líneas rojas
Irán se muestra dispuesto al diálogo con Estados Unidos pero promete respuesta contundente ante cualquier amenaza

La Misión Permanente de Irán ante las Naciones Unidas difundió este miércoles un mensaje contradictorio que condensa la tensión del momento. El régimen de Teherán afirmó estar dispuesto al diálogo con Washington, pero advirtió que responderá con una dureza sin precedentes si considera que su territorio está bajo amenaza militar directa. El comunicado, publicado en la red social X, insistió en que cualquier conversación debe basarse en el respeto mutuo y en los intereses de ambas partes, y añadió una frase sin ambigüedades: si la República Islámica se ve acorralada, se defenderá y responderá como nunca antes.

El mensaje se conoció pocas horas después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara en Truth Social que una flota naval liderada por el portaaviones nuclear Abraham Lincoln se dirige hacia aguas cercanas a Irán con la instrucción de cumplir su misión con rapidez y, si es necesario, con violencia. Trump comparó el despliegue con la operación militar que a principios de enero condujo a la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela. Según el mandatario republicano, la flota enviada ahora a la región es incluso mayor que aquella desplegada contra el régimen venezolano.

El portaaviones Abraham Lincoln, que forma parte de la clase Nimitz de la Armada estadounidense, fue avistado atravesando el estrecho de Malaca el 19 de enero y llegó formalmente a Medio Oriente el 26 de enero, según confirmó el Comando Central de Estados Unidos. Con una tripulación de más de 5.600 personas y capacidad para transportar hasta 90 aeronaves, incluidos cazas F/A-18E/F Super Hornet y aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, el Lincoln representa una plataforma de proyección de poder sin parangón en la región. Su ala aérea embarcada tiene un radio de combate superior a los 700 kilómetros, ampliable mediante reabastecimiento en vuelo.

En su mensaje, Trump instó a Teherán a sentarse pronto en la mesa de negociaciones para alcanzar un acuerdo justo y equitativo sobre el programa nuclear iraní. El presidente enfatizó que cualquier pacto debe excluir el desarrollo de armas nucleares y subrayó que el tiempo se acaba. Para reforzar su advertencia, Trump evocó la Operación Martillo de Medianoche, el ataque masivo que Estados Unidos lanzó el 21 de junio de 2025 contra las instalaciones nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán durante la guerra de doce días entre Israel e Irán.

Aquella operación marcó un punto de inflexión en las tensiones de Medio Oriente. Estados Unidos desplegó más de 125 aeronaves, incluyendo siete bombarderos furtivos B-2 Spirit que lanzaron bombas antibúnker de más de 13 toneladas contra las plantas de enriquecimiento de uranio. Submarinos estadounidenses dispararon además 30 misiles Tomahawk contra el Centro de Investigación y Tecnología Nuclear de Isfahán. Fue el bombardeo con B-2 más extenso de la historia estadounidense y el primer uso operativo de las bombas GBU-57A/B, diseñadas específicamente para destruir infraestructuras subterráneas fortificadas. La misión duró 37 horas continuas y obligó a múltiples reabastecimientos en vuelo.

Irán respondió dos días después con la Operación Anunciación de la Victoria, lanzando 14 misiles balísticos contra la base aérea estadounidense de Al Udeid en Qatar. Aunque el ataque iraní fue relativamente limitado y no causó bajas masivas, sirvió como advertencia simbólica de que Teherán mantiene capacidad de represalia. El 24 de junio, Trump anunció un alto al fuego que puso fin formalmente al conflicto, aunque el régimen iraní negó haber firmado acuerdo alguno. Desde entonces, Irán ha intentado reconstruir sus capacidades nucleares dañadas, aunque las evaluaciones independientes sugieren que la infraestructura crítica sufrió destrucción severa.

El despliegue actual del Abraham Lincoln responde a las protestas masivas que sacudieron Irán desde finales de diciembre de 2025. Las manifestaciones comenzaron como una reacción a la grave crisis económica que atraviesa el país, marcada por una inflación del 42 por ciento, el colapso del rial iraní y el aumento del 72 por ciento en los precios de los alimentos. Sin embargo, las protestas rápidamente evolucionaron hacia un movimiento político que exige el fin del régimen teocrático. Los días 8 y 9 de enero fueron especialmente violentos, con una represión masiva por parte de las fuerzas de seguridad que incluyó el uso de munición real y un apagón generalizado de internet para impedir la documentación de los abusos.

Las cifras sobre el número de víctimas mortales siguen siendo objeto de controversia. El régimen iraní reconoció oficialmente más de 3.100 fallecidos, de los cuales calificó a 600 como terroristas. Sin embargo, organismos internacionales estiman que el saldo real podría superar las 30.000 víctimas, según filtraciones del Ministerio de Salud iraní a la revista Time. Amnistía Internacional y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han denunciado el uso de fuerza letal indiscriminada, desapariciones forzadas y detenciones masivas. Aunque las manifestaciones callejeras cesaron a mediados de enero, Trump mantuvo la orden de enviar la flota a la región.

Washington respondió al cable iraní reiterando el comunicado de Irán y aludiendo oblicuamente al costo humano y económico de las guerras previas en Afganistán e Irak, conflictos en los que Estados Unidos gastó más de 7 billones de dólares y perdió más de 7.000 efectivos. El texto parece buscar recordar a Washington las consecuencias de embarcarse en aventuras militares prolongadas en la región. Sin embargo, la estrategia de Trump se centra en proyectar fuerza mediante la disuasión naval y no en desplegar tropas terrestres a gran escala.

La llegada del Abraham Lincoln a Medio Oriente deja al Indopacífico con un solo portaaviones operativo, el USS George Washington, que actualmente se encuentra en mantenimiento en Yokosuka, Japón. El redespliegue de activos navales hacia el golfo Pérsico refleja el grado de prioridad que la administración Trump otorga a la contención de Irán. Esta es la tercera vez en poco más de un año que un grupo de ataque desplegado en el Indopacífico recibe órdenes de redirigirse al Golfo para reforzar la presencia militar estadounidense.

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