
En la madrugada del 31 de diciembre, en Paraná, una joven de 25 años fue encontrada desnuda y casi inconsciente en las inmediaciones de un departamento céntrico. Horas antes había asistido, junto a amigas y su madre, a una tradicional fiesta de fin de año en un bar. Aunque al principio circularon versiones contradictorias, la sospecha es que la joven fue drogada y abusada por un hombre que estaba con el grupo esa noche; ese hombre es policía.
Canal 9 Litoral habló en exclusiva con la madre de la víctima, que aportó detalles sobre el grave hecho que investiga la Justicia.
“Estábamos un grupo de amigas junto a mi hija y esta persona, conocida, con otro masculino que no conocíamos. Ella se fue con él, a la hora y media que yo me retiré. Después a las 5.30 me llamaron para darme la información de que la encontraron a mi hija desnuda, afuera del departamento de esta persona, en estado de inconciencia prácticamente“, relató la mujer.
En su testimonio descartó que la inconciencia se deba únicamente al alcohol: “Tomamos algo, pero no para el extremo de no tener conciencia”, dijo.
Madre e hija compartieron gran parte de la noche en la fiesta y, cuando la mujer se retiró, fue al domicilio del que sería el agresor para advertirle: “Le pedí que se portara bien, en tono de chiste. Le hice seña de ojo. Normal, en tono de chiste. Él dijo que me quede tranquila”, recordó.
“Nosotros lo conocíamos, él no tenía una relación de amistad con mi hija, pero sí de diálogo, saludo. Conmigo también”, añadió la madre, que sostuvo: “Nunca pensé nada raro de él”.
Una de las hipótesis centrales es que el agresor habría utilizado alguna sustancia para cometer el abuso: “Es lo que creemos, calculo que eso va a salir después en los exámenes toxicológicos que realizaron”.
Según contó la mujer, las amigas vieron que, al despedirse, la joven y el hombre comenzaron a caminar hacia el departamento de él, a una cuadra del bar. La víctima no recuerda con claridad lo ocurrido: “Ella tiene algunos vagos recuerdos, pero sí tuvo un nivel de inconciencia que no es por el alcohol, de esto estoy completamente segura”, afirmó la madre.
La joven logró salir del departamento y pidió ayuda. Dos chicas la cubrieron y le dieron ropa; recordando el número de su madre, quienes la auxiliaron llamaron para avisarle: “Me dijeron tu hija está muy mal, e inmediatamente me subí al auto”, narró la mujer. De inmediato se dirigió al edificio ubicado en las calles Perón y Boulevard Racedo.
Tras asistirla y constatar su estado, la madre dejó a la joven con las otras chicas y fue al departamento del sospechoso. Allí lo encontró con otro hombre y ya había llegado la Policía. “Le dije muchísimas cosas”, rememoró. Recuperó las zapatillas de su hija, mientras que el resto de la ropa quedó en el inmueble y fue incorporada a la causa.
Actualmente la víctima recibe acompañamiento psicológico. El acusado continúa en actividad, con una única restricción: la quita del arma fuera del horario de trabajo. La familia teme que pueda volver a acercarse a la joven.
La investigación fue iniciada por el fiscal Franco Bongiovanni y hoy está a cargo de la fiscal Agustina Pietranera. “Le pido a los fiscales que no pase desapercibido, esto pasa más de lo que uno cree. El tema es que no hay denuncias, las chicas por vergüenza o miedo no lo hacen”, concluyó la madre.




