Martes, 11 de enero de 2011   |   Municipales

Inspector de tránsito fue atacado a golpes en Paraná

Fue asistido en el lugar y luego trasladado al Hospital San Martín. El autor del hecho habló con la policía y se fue en libertad. Afirman que los malos tratos a los inspectores son cada vez más frecuentes y llegan hasta la violencia física.
Asistido durante varios minutos por sus compañeros de trabajo, quienes le realizaron las primeras curaciones, y atónito por lo que le acababa de ocurrir, Claudio Blanco esperó este lunes de tarde, poco después de las 19.30, la llegada de la ambulancia para ser trasladado a la guardia del Hospital San Martín debido a un fuerte golpe en la cabeza, entre otros, que dejaron su uniforme de inspector de tránsito Municipal bañado en sangre. Mientras tanto, narró que “la gente está muy violenta, irrespetuosa, y uno tiene sus límites para tolerar todo el día los insultos y las agresiones. Yo estaba controlando el tránsito en la esquina de calles España y Pellegrini y observé que habían dejado en exceso motos estacionadas y que ya empezaban a dificultar el tránsito para quienes giran en la esquina y a los peatones, porque obstaculizaba la vereda, por lo que junto con el muchacho que cuida las motos tratamos de correrlas una por una para liberar el espacio. En ese momento giró un auto, cuyo conductor no solo frenó, sino que empezó a gritar que me estaba robando la moto”, dijo el inspector municipal. “Resulta que la alarma de una de las motos había empezado a sonar y encima del esfuerzo para liberar la esquina, este señor paró para empezar a gritarme ladrón. Le pedí que circulara y dejara de obstaculizar el tránsito y me volvió a “bardear”, con muchas otras faltas al respeto y ahí me decidí a abrir mi libreta y actuar como corresponde, a lo que siguió insultando y se bajó y me golpeó. Cuando me empujó contra la reja que está en la institución que funciona en la esquina, frente a la farmacia, golpee la cabeza y me provocó una herida bastante grande en el cuero cabelludo”, mencionó. Mientras tanto una compañera, también inspectora de tránsito, tras buscar elementos de botiquín trató de brindarle los primeros auxilios y frenarle la hemorragia. Lo que no dejó de llamar la atención fue que el iracundo provocador, que quedó rodeado de policías casi al instante, solo brindó sus datos y luego siguió su camino en el coche, acompañado por su mujer. Los compañeros de Blanco analizaron el hecho como “algo de todos los días”. “Te podes dar cuenta de que si no respetan ni el uniforme del policía, mucho menos el nuestro, que lo único que podemos hacer es tratar de controlar el tránsito, pero la gente está muy violenta. A veces no sabemos cómo puede llegar a reaccionar alguien y a lo mejor, único que le estamos pidiendo es que no detenga el coche sobre la línea de cruce peatonal porque todavía está cruzando gente”. “Te amenazan -continuó narrando-, te amagan con bajarse y pegarte y a veces nosotros nos sentimos muy desamparados. Nuestros jefes nos controlan y nos presionan constantemente si algo anda mal en el centro, pero hay que tener en cuenta que es una locura como se comporta la gente detrás de un volante y muchas veces, cuando pones una multa no sabes si alguien va a bajarse con un garrote y te va a correr por la cuadra”, dijo uno de los inspectores de mas años en el servicio de calle, preocupado por la salud de su compañero. “Al margen de todas las cosas y de los problemas internos y políticos que hemos tenido, creemos que nuestros directores tendrían que velar un poco más por nosotros. Pasamos los días de tremendo calor sin que a nadie le importara si nos moríamos deshidratados en el medio de una bocacalle. Hay gente grande que está haciendo esa tarea y sin ropa apropiada, usando unas gorras oscuras que hacían que te estallara la cabeza de calor y si te salís de la esquina para pedir un vaso de agua y pasa un jefe y no te ve, te sancionan”, mencionó una mujer inspectora. Casco “Es otro de los casos que generan constante violencia o respuestas groseras, cuando fuera de los operativos pautados conjuntamente con la Policía, tratamos de sugerir que se pongan el casco o que no anden más de dos en una moto. Se nos ríen en la cara, nos insultan y hasta nos escupen y la mayoría anda sin patente y… ¿qué podemos hacer? ¿correrlos a pié?”, ironizó otro de los inspectores que llegaron a la esquina céntrica a solidarizarse con su compañero. Según los inspectores municipales, todos los días hay accidentes. En los que hay heridos interviene la Policía, cuando no los hay tratan de arreglar entre ellos, porque si esperan a Colisiones se terminan agarrando a trompadas o haciéndose amigos y perdonándose por la tardanza. Pero en el caso de las motos, generalmente tratan de levantarse e irse, porque la mayoría sigue en infracción y no quieren que les secuestren las motos. (Fuente: El Diario)

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