El médico policial que intervino luego del hecho y dos hermanos y un sobrino de Luis Emilio Aranda, la víctima fatal en la lluviosa madruga del 11 de marzo de 2007, sostuvieron desde distintas posiciones que las heridas que causaron el deceso de aquel no se compadecían con las que se producen en un accidente de moto, tal cual sostuvo el imputado.Los testimonios más importantes fueron los de Diego Rodríguez Jacob, el médico policial que atendió a Schemberger y después vio a Aranda en el hospital San Martín; y el de Gonzalo Robles, sobrino de la víctima que estuvo bebiendo con la pareja horas antes del incidente. También testimoniaron Mirta y José Evaristo Robles, hermanos de Aranda, quienes revelaron que el imputado sostuvo, hasta que la versión perdió sustento, que la muerte de su pareja fue a causa de un accidente.Rodríguez Jacob brindó un testimonio breve pero contundente. Como médico policial revisó a Schenberger, recordando que le sintió “aliento a alcohol”. Además explicó que le realizó un examen minucioso en virtud de que el imputado aducía tener dolores, pero no le halló “lesiones externas visibles”, especificando: “Hacemos un interrogatorio y apuntamos a examinar lo que la persona dice que le duele, pero después el examen es completo”.Consultado sobre si, cuando vio a Aranda en el nosocomio, le vio lesiones explicó: “Es un capítulo aparte por la situación propia de Terapia Intensiva”, y agregó: “No tomamos contacto con la víctima sino a través del médico del nosocomio. No podemos destaparlo, más cuando hay lesiones cerebrales”.Por su parte, Gonzalo Robles sostuvo ante el tribunal que entre las 19 del 10 de marzo y las 2 del 11 bebió con su tío y el imputado “unas 22 cervezas”. El muchacho sostuvo: “Schemberger decía que lo quería mucho a mi tío y tenía miedo que lo engañara con otra persona”. Sobre porqué esa noche Aranda salió con Lorena Fernández, a la que comenzó a llamar para que fuera a la casa a beber con ellos y luego ir al boliche gay que funcionaba en el Hipódromo, no supo precisarlo, aunque dijo: “Lorena me dijo esa noche que era amiga de Schenmberger y él se quejaba de porqué tenía que salir con Aranda si era su amiga”.“Eran pareja”Los Robles -que vinieron desde Concordia, donde residen, para testimoniar- coincidieron en señalar que su familiar y Schemberger “eran pareja” y que este les dijo que la causa de la muerte de Aranda fue a raíz de una caída de una moto. En ese sentido Mirta, que convivió cuatro años con su hermano, recordó que el imputado antes de irse a vivir con Aranda iba todos los días a verlo. La mujer precisó que no vio situaciones de violencia, pero sí discusiones. En ese sentido dijo que vio en dos ocasiones moretones en los brazos a su hermano, pero agregó: “Nunca me dijo de los hematomas ni le pregunté. Tenía miedo que me dijera que no me importaba”.La mujer recordó que cuando fue a ver a su hermano al hospital “la diferencia” entre Schenmberger y Aranda “era notable”; y agregó “Emilio estaba al borde de la muerte y él no se hizo nada”.Por su parte, José Evaristo sostuvo que Schemberger llamó a Concordia y le comunicó a su hermano Juan Pedro que ambos habían tenido un accidente y Luis Emilio estaba en el hospital internado en Terapia Intensiva. El hombre recordó que hicieron todo lo posible para venir a Paraná desde Concordia y cuando llegaron y vieron a su hermano se encontraron con “una cosa totalmente distinta de un accidente”. En ese sentido, previamente había dicho: “Creíamos todo lo que nos decía (por teléfono)”.Robles recordó que el imputado le dijo que la caída se produjo cuando “venían en la moto discutiendo por cosas de ellos, que él le pegó una cachetada y Luis Emilio cayó hacia atrás en el pavimento”. Por último, como su hermana, Robles dijo que sabía de la relación de pareja y explicó: “Yo respetaba la decisión de mi hermano, como él respetaba las que yo tomaba respecto de mi familia”.La mirada siempre bajaSchenberger levantó la mirada en un solo momento durante la jornada de ayer. Fue en una oportunidad cuando Rodríguez Jacob prestó su testimonio. Luego la bajó y en la misma posición escuchó cómo los Robles, cada uno a su tiempo, se referían a su relación con Aranda.“Él se ponía celoso cuando mi tío salía con otra persona”; “estaba como loco, le mandaba mensajes de texto y lo llamaba al celular”, sostuvo Gonzalo; en tanto que José Evaristo recordó que “era un integrante más de la familia”, o “Schenberger me contaba que mi hermano no le daba la importancia que él quería”.Por último Mirta aseguró: “No le conocí otra pareja a mi hermano aparte de él, ni a él tampoco”. (Diario UNO)


