
La inflación de febrero volverá a mostrarse como un problema irresuelto de la política económica, tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) por la decisión del Gobierno de posponer la actualización de la fórmula de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En alimentos —el sector que registró los aumentos más fuertes en los últimos meses— no se observaron señales de desaceleración. El relevamiento semanal de precios de la consultora LCG en supermercados consignó una inflación semanal de 1% en Alimentos y bebidas durante la segunda semana de febrero, después de 2,5% en la primera. Así queda en evidencia la persistencia de la presión inflacionaria: en las últimas cuatro semanas el promedio mensual del rubro se aceleró a 2,4 por ciento.
La postergación del cambio metodológico del IPC (sustitución de la canasta de 2004 por la de 2017/2018) habría moderado el impacto de Alimentos y bebidas, ya que el nuevo método reducía su ponderación del 26,9% al 22,7%, mientras que el peso de las tarifas públicas pasaba del 9,4% al 14,5%. El Gobierno argumentó que debía consolidarse la desaceleración de precios antes de modificar la fórmula.
La medición de LCG, basada en relevamientos digitales de precios cada miércoles en cinco cadenas de supermercados, determinó que casi una quinta parte de la canasta monitoreada volvió a mostrar aumentos, lo que evidencia incrementos extendidos y no concentrados en pocos rubros. Esto refuerza la preocupación por el IPC de febrero, que se conocerá el 12 de marzo.
La mayor suba semanal la registraron los Aceites con 2,4%; por debajo quedó Carnes con una variación de 2,3%, aunque con mayor incidencia. El informe de LCG precisó que el 70% de la inflación semanal se atribuyó al aumento en carnes, mientras que las Verduras atenuaron parcialmente el alza, restando 0,3 puntos porcentuales (p.p.) al índice global. Este comportamiento contrastó con semanas anteriores, en las que los incrementos se repartieron de manera más homogénea entre distintas categorías.
El informe de avance de LCG señaló que la inflación promedio mensual en Alimentos y bebidas se aceleró 0,8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, hasta 2,4 por ciento. Este resultado surge de comparar las últimas cuatro semanas con períodos previos, donde la variación osciló entre 1,6% y 1,8%. Según la consultora, las carnes fueron el principal motor de la aceleración, aportando el 64% de la inflación mensual promedio del rubro.
A nivel de subcategorías, tanto Frutas como Bebidas e infusiones para consumir en el hogar mostraron una variación de 1,8%. Productos lácteos y huevos tuvieron una suba menor al 1%, y las verduras retrocedieron 3,2%, lo que ayudó a moderar el alza general de la canasta. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos mensuales se dieron en Carnes (3,6%) y Aceites (2,4%), mientras que verduras y frutas exhibieron caídas o incrementos poco significativos.
Levemente por arriba, la consultora Analytica reportó una suba de 1,3% en Alimentos y bebidas en la segunda semana, tras un 0,58% en la primera. “El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+6,6%) y carnes y derivados (+3,7%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran pan y cereales (+1,1%) y aguas, gaseosas y jugos (+0,9%)”, comentaron.
Sin embargo, existen relevamientos más optimistas para el Gobierno. En la consultora Econviews registraron una suba de 0,6% en la segunda semana de febrero para una canasta de alimentos y bebidas en supermercado, donde también se destacó Carnes (2,3%) y la Verdulería registró una deflación del 0,5%.
El trade-off del equipo económico
Este escenario plantea dificultades para el equipo económico, que necesita mostrar una mejora en lo que hasta mediados de 2025 había sido el principal logro del Gobierno. Desde entonces, la inflación se aceleró mes a mes. En enero fue de 2,9%, con un acumulado de 32,4% en los últimos doce meses, por encima de todas las proyecciones de las consultoras privadas (entre 2,4% y 2,6%). El presidente Javier Milei aseguró que hacia agosto el dato de inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%).
El inicio de la fase 4 del programa económico permitió acumular reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y mantener el tipo de cambio controlado, lo que reduce la presión cambiaria sobre los precios, a cambio de convalidar tasas elevadas en pesos. Esa decisión dejó en suspenso la recuperación de la actividad y los ingresos. La renovada prioridad es combatir la inflación.
La persistencia inflacionaria y la dispersión de aumentos entre rubros y productos desafían la política económica y la gestión de expectativas. Los datos de LCG y Econviews muestran que la aceleración en Alimentos y bebidas, impulsada por las carnes, marcó la agenda de precios y condicionó las decisiones oficiales durante febrero.
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