
El marco impositivo que grava la exportación de automóviles fabricados en Argentina es uno de los principales obstáculos que enfrenta la industria automotriz para alcanzar la escala mínima de producción que justifique la existencia de diez fábricas en un mercado de 650.000 vehículos 0 km anuales.
Es la conocida baja competitividad de los productos manufacturados, que a diferencia de los commodities recorren una extensa cadena productiva afectada por una matriz de impuestos que encarece el precio internacional y, al mismo tiempo, genera recaudación en los niveles municipal, provincial y nacional.
Esa cadena de valor, o red de proveedores, multiplica el efecto de los tributos en cada etapa, de modo que una alícuota del 0,6% —como la del impuesto a los débitos y créditos— termina representando alrededor del 3% en el cómputo final.
Una tabla publicada este jueves por Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina y Ford Sudamérica, detalla la composición de la matriz impositiva que afecta las exportaciones de autos argentinos.
Además de ese 3% de “impuesto al cheque”, la industria afronta un 2% en aranceles de exportación, un 7% por ingresos brutos y un 3% en tasas municipales. Así se llega a un 16% que luego se reduce hasta un 12% efectivo tras aplicarse un 3% de reembolsos por exportación y un 2% por estar dentro de la Ley de promoción de la industria automotriz y autopartista.
Un reclamo histórico más vigente que nunca
El reclamo de los empresarios de la industria automotriz no es nuevo: forma parte de la agenda de trabajo conjunto entre la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y el Ministerio de Economía de la Nación. No obstante, el contexto internacional actual —con la agresiva expansión de las automotrices chinas y las fuertes medidas arancelarias aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea para proteger sus industrias— elevó la carga fiscal sobre la producción nacional de automóviles a la principal preocupación del sector.
Hace algunas semanas, durante el Salón de Detroit, el propio Galdeano fue terminante al afirmar que “no me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”. Lo dijo en una entrevista con varios medios, entre ellos Infobae, en el marco de la dificultad que atraviesan las automotrices para mantener sus mercados de exportación por la alta carga de impuestos que pesa sobre toda la cadena de producción y, por ende, sobre el precio de exportación de cada vehículo.
“Tenemos que entender que va a llegar un punto donde vos tenés que renovar proyectos que no se justifican. Y no es que lo vas a ver en el futuro, ya lo viste en un montón de marcas, lo viste en nosotros. Nosotros teníamos un proyecto en la mano para fabricar Ford Everest en Pacheco que era una inversión importante, y no cerraba por ningún lado, lo mataron los impuestos”, explicó el ejecutivo.
Reunión clave con el Gobierno
En ese momento, Galdeano aseguró que tenía prevista una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, en la que presentaría el informe detallado sobre el impacto del marco impositivo en el costo de exportación de un vehículo argentino mencionado al comienzo. El encuentro se concretó esta semana en el Palacio de Hacienda y contó también con la participación de Pablo Lavigne, secretario de Coordinación Productiva del Ministerio de Economía.
En la reunión, Ford expuso la problemática del sector para sostener inversiones futuras, como la recientemente anunciada de USD 170 millones para producir tres nuevas versiones de Ford Ranger en General Pacheco entre 2026 y 2027, que incluyen la llegada de la primera pick-up híbrida enchufable.
“La competitividad para producir y exportar es un factor fundamental para lograr la escala de producción que hace que inversiones como estas tengan sentido. La planta de Pacheco es hoy un centro industrial de última generación, con productividad y calidad de clase mundial; pero sin exportaciones, sería una planta sin futuro”, dijo Galdeano en un comunicado personal posteado en su perfil de Linkedin este jueves.
“Necesitamos que esta agenda de reducción de impuestos distorsivos sea un consenso a nivel nacional, provincial y municipal. Impuestos como Ingresos Brutos y las tasas municipales no solo desalientan la producción y exportación de vehículos terminados con alto valor agregado, sino que también inviabilizan la localización de la producción de autopartes en nuestro país”, finalizó, luego de resaltar los logros del Gobierno nacional en reducir esa carga impositiva que mejore la competitividad de las exportaciones.
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