La gente reclama la finalización de una obra y la interrupción del tránsito pesado. Para eso, iniciaron un corte de calle que mantenían anoche.Mercedes abre la puerta de la cocina y desde el mismo umbral empieza el vacío. “No quedó nada de patio. Con la lluvia se cayó todo”, dice, agobiada por el miedo de que el socavón de la barranca siga ya con parte de su cocina o, lo peor, con un sector de una habitación donde hasta el domingo a la noche dormían los chicos. Es que la pared trasera de la cocina quedó justo en la línea de derrumbe y el dormitorio, asentado en apenas unos centímetros de terreno. Tanto es así, que cuando tenga que encender una hornalla o lavar los platos en la pileta, estará parada a menos de un metro del precipicio. De hecho esa cercanía ya se hacía notar ayer en el interior de su cocina, pese a que Mercedes mantenía la puerta cerrada –quizás con el fin de evitar el panorama desolador– y para cerrarle el paso al perro, que porfiaba con salir al patio.Por ejemplo, el nivel del piso aparecía inclinado hacia abajo y las grietas marcaban las paredes más cercanas al barranco.“Acá puede pasar una desgracia en cualquier momento y parece que a nadie le importa”, afirma Mercedes, quien junto a otros habitantes de la Cortada 141 de Paraná iniciaron ayer por la mañana un corte de la calle para reclamar una respuesta definitiva respecto de los deslizamientos –para lo que la Comuna inició una obra que habría quedado sin terminar–, y del paso del tránsito pesado, un ingrediente que agrava el cuadro.Por la mañana, y con toda la lluvia, atravesaron piedras en la calzada y gomas viejas y ahí, prometían, se quedarán hasta que acudan autoridades municipales. “Pedimos que venga el intendente Julio Solanas”, expresaban ayer. OTRO CASO. Al lado de la casa de Mercedes Rodríguez está la de Andrea Viaggiano que también estaba en condiciones desesperantes. Con el aguacero, los cimientos de una de las paredes del lavadero y de una habitación –donde dormían tres chicos– quedaron literalmente en el aire, pues un socavón se llevó gran parte del terreno. El panorama era similar al caso anterior: el piso hundido, las paredes abiertas por las grietas y profusas filtraciones de agua por los techos. Los sentimientos de Andrea también eran compartidos: estaba llena de miedo y conteniendo la angustia, por no saber qué hacer ni a quién recurrir.En realidad, el problema afecta a unas 25 familias que tienen sus casas sobre la calle Cortada 141, aseguraban los vecinos. TRÁNSITO Y MURO. Si bien las casas más castigadas son las ubicadas sobre el barranco, en la orilla este de la calle, los propietarios del grupo de viviendas situado enfrente afirman venir sufriendo una serie de inconvenientes edilicios producidos por el paso de camiones de gran porte.Sucede que la Cortada 141 une Ameghino y Larramendi y es la vía de los vehículos para llegar a la Aceitera o a la balsa. Desde hace años, el vecindario viene solicitando que se evite el paso de ese tipo de vehículo, ya que sostienen que el peso y las vibraciones repercuten en las viviendas. Al respecto, detallan que hace cuatro meses, cuando protagonizaron una protesta similar, obtuvieron el compromiso del Municipio de resolver el asunto; pero no pasó nada. “Vivo enfrente y mi casa está toda agrietada. Esta calle no es para el paso de camiones y sin embargo, andan muchísimos por acá. Todo vibra, parece que se va a caer algo cada vez que pasan esas moles”, relata otra vecina.Paralelamente al reclamo por el tránsito pesado, los vecinos plantearon la cuestión de los derrumbes de la barranca, ubicada a unos cuantos metros del arroyo Antoñico. La solución planteada desde la Municipalidad, en junio pasado, fue la construcción de un muro de contención y el relleno del terreno. El paredón está levantado pero falta completar con tierra los metros que hay entre el muro y la barranca, donde están plantadas las casas. Según los vecinos, hace tiempo que la “obra está parada”.La Comuna trabaja en una obra de contenciónEl intendente Julio Solanas informó que la Municipalidad de Paraná trabaja en una importante obra, con el fin de solucionar el problema que aqueja a los vecinos de la Cortada 141.Solanas aseveró que ya se ha ejecutado un 70 % de la obra, cuya inversión sobrepasa el millón de pesos. Indicó que se construyó el muro y que por estos días se estaban realizando tareas de “aterrazamiento”, mediante el rellenado de tierra de la barranca. Así, de esa forma, se contendrá el barranco, evitando futuros deslizamientos, explicó.“Estamos haciendo una obra magnífica. Es una obra que no se nota y está en pleno trabajo”, dijo para remarcar que se construye en un sector donde “no se ve” y que no siempre, ese tipo de trabajos, es atendido por los gobiernos. Más adelante, estimó que las tareas estarán finalizadas en el primer trimestre de 2007 y atribuyó, en gran parte, a las abundantes lluvias de las últimas horas, los deslizamientos en Cortada 141. De todas maneras, dijo que la zona de barrancas es totalmente inestable y que los vecinos conocen esa situación. Desde la Comuna se informó, además, que la mayoría de los terrenos son fiscales y que fue declarada la emergencia para los sectores de barranco. Por último, el Intendente indicó que se analizará el tema del paso del tránsito pesado por la zona.





