
Al iniciar su primera gira por el interior del país como presidente del Comité Nacional de la UCR, Leonel Chiarella escogió la provincia de Córdoba, un escenario cargado de simbolismo y tensiones. Es la jurisdicción donde el radicalismo mantiene su despliegue territorial con más de 160 intendentes, aunque recientemente se tiñó de violeta por Javier Milei.
El intendente de Venado Tuerto llegó este domingo a Cruz del Eje para participar del homenaje al expresidente Arturo Illia y, sin declararlo abiertamente, dejó señales políticas en una provincia donde cada gesto radical se interpreta en clave de interna.
El acto tuvo lugar en la Casa Museo Arturo Illia, donde el radicalismo conmemoró un nuevo aniversario del fallecimiento del expresidente cordobés. Chiarella estuvo acompañado por la secretaria general del partido a nivel nacional, Piera Fernández, y se dejó ver junto a la dirigencia local: Leandro Illia —hijo del exmandatario— y el intendente, Renato Raschetti, al que sectores internos apuntan por su cercanía con el cordobesismo de cara a las legislativas 2025.
Sin embargo, más que las presencias, las ausencias marcaron el termómetro político del encuentro: no asistieron el exdiputado nacional Rodrigo de Loredo ni el presidente de la UCR Córdoba, Marcos Ferrer, dos referentes del núcleo de poder del radicalismo con tonada.
La falta de un gesto hacia el nuevo titular del radicalismo nacional no pasó desapercibida y alimentó las lecturas internas. “No debe haber buena onda: Chiarella es hombre del riñón de Pullaro y cercano a (Martín) Lousteau”, deslizó un boina blanca cordobés.
La presencia de la vicegobernadora Myrian Prunotto tensó aún más el ambiente; es una figura que vuelve a incomodar a los radicales orgánicos, como ocurrió en 2024. Paralelamente se registraron reclamos por invitaciones que no llegaron a varios dirigentes provinciales. “Yo soy radical, no necesito que me inviten”, lanzó, sin rodeos, una voz radical que igual estuvo presente.
En la lista de asistentes sobresalió el legislador Fernando Luna —el único representante del espacio de De Loredo—por su presencia departamental, y Ramón Mestre, en su papel como integrante del Comité Nacional. También asistieron intendentes del Foro (La Falda, Salsacate y Serrezuela). “Es una obligación venir por don Arturo”, enfatizó un radical histórico, en una crítica directa a De Loredo, a quien acusó de “jugar solo”.
Alineado con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, Chiarella inició su recorrida nacional con un objetivo nítido: fortalecer la identidad y la estructura del radicalismo para evitar que el partido se diluya en la alianza de Provincias Unidas, una herramienta que —según advierten en la UCR— beneficia más a Martín Llaryora y Juan Schiaretti, y frente a la fuerza del voto del líder libertario muy fuerte en la Córdoba violeta.
La defensa de la idea de “Estado eficiente” de Chiarella —que comparte con Pullaro— contrasta con la visión libertaria del “peso lastre” sobre lo privado. Es un eje clave elegido por el titular de la cúpula radical para su discurso de posicionamiento, que busca funcionar como factor diferenciador.
“Arturo Illia nos enseñó que hay que gestionar el Estado con eficiencia, compromiso y decencia”, afirmó el santafecino antes del acto central. Y agregó: “Durante mucho tiempo se quiso instalar que gobernar con honestidad es gobernar lento, pero Illia demostró lo contrario: gestionó sin corrupción, defendió el interés público y generó crecimiento económico, respetando las instituciones”.
En consonancia con ese mensaje, el radicalismo nacional reforzó el homenaje en , destacando hitos de la gestión de Illia: el 25% del presupuesto destinado a educación, ciencia y tecnología; la Ley de Medicamentos; el salario mínimo vital y móvil; la anulación de los contratos petroleros; la incorporación del delito de enriquecimiento ilícito al Código Penal; y el reconocimiento internacional del reclamo argentino por Malvinas.
Electo el 12 de diciembre a los 36 años —el presidente más joven en la historia del partido— Chiarella proseguirá en las próximas semanas su recorrida por distintas provincias, con agenda en municipios radicales, encuentros con sectores productivos y reuniones con militantes de la Juventud Radical y Franja Morada.
En Córdoba, su paso se focalizó en el homenaje a Illia para reivindicar la identidad radical y buscó sortear la ola de la interna radical evitando opinar sobre el tema ante la consulta de Perfil Córdoba. Sin embargo, un próximo paso del santafecino inquieta a los locales porque podría reabrir la herida en la UCR con tonada.




