Jueves, 5 de febrero de 2026   |   Economía

Histórica bodega activó plan para evitar concurso preventivo, contrató asesores y negoció con acreedores

La firma impulsó un plan de reordenamiento financiero, contrató asesores y abrió negociaciones con acreedores para ganar tiempo
Histórica bodega activó plan para evitar concurso preventivo, contrató asesores y negoció con acreedores

La industria del vino argentino enfrenta un momento complejo. El año pasado, las exportaciones vitivinícolas alcanzaron su nivel más bajo en 20 años, en un escenario de consumo interno debilitado y costos locales en ascenso, una combinación que empezó a afectar de lleno la situación financiera de varias bodegas.

Tal es el caso de Bodegas Bianchi, una de las compañías de mayor trayectoria en la industria, que a comienzos del año enfrentó tensiones financieras: registró más de 80 cheques rechazados por falta de pago por un monto superior a $ 1000 millones.

En ese marco, la compañía informó este miércoles, a través de una carta dirigida a la Comisión Nacional de Valores (CNV), que puso en marcha un plan de reordenamiento estratégico y financiero destinado a “preservar el valor del negocio y garantizar un abordaje responsable con proveedores, acreedores y otros stakeholders”.

El objetivo, implícito, es evitar que la empresa deba recurrir judicialmente a un concurso preventivo, instancia que su competidora Bodega Norton no pudo eludir.

La empresa admitió un “escenario de estrés financiero generado por el contexto macro que afecta a toda la industria y su impacto en la operatoria diaria” y señaló que su directorio decidió iniciar un proceso de reordenamiento y reperfilamiento de pasivos para hacer frente a esa situación.

Como parte de esa estrategia, Bodegas Bianchi contrató a Southern Cone Partners y a Ernst & Young (EY) como asesores financieros, y al Estudio Beccar Varela como asesor legal, con el propósito de “trabajar en un plan integral estratégico y financiero que optimice la utilización de los recursos y permita mejorar aún más la solidez de la plataforma”.

El comunicado indica que la compañía está en diálogo con proveedores comerciales y acreedores financieros para acordar plazos de gracia que le permitan terminar la elaboración del plan integral, con la intención de alcanzar acuerdos que sostengan la operatoria sin recurrir a instancias judiciales.

Un dato relevante del comunicado es que, respecto del próximo pago de capital bajo determinadas Obligaciones Negociables, previsto para el 8 de febrero de 2026, dicho pago será asumido por las entidades garantes según el prospecto de emisión, “no debiendo, en este caso, los tenedores efectuar requerimiento alguno”. Ese punto refuerza la idea de que la estrategia de la empresa pretende ganar tiempo y ordenar compromisos sin incurrir en mora o en un default formal.

La crisis del vino

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en 2025 los envíos totales de vino al exterior alcanzaron 1,93 millones de hectolitros (hl), lo que representó una caída interanual de 6,8% respecto de 2024. Fue, además, el menor volumen exportado desde 2004, cuando las ventas externas sumaron 1,55 millones de hl.

En términos de valor, el sector vitivinícola exportó en 2025 un total de USD 661 millones, una disminución interanual de 7,2%, y el peor registro desde 2009, cuando los ingresos por exportaciones alcanzaron USD 553 millones.

Fuentes del mercado vitivinícola consultadas por este medio señalaron que, aunque no existe una crisis de supervivencia generalizada entre todas las bodegas, sí hay una fuerte presión sobre los flujos de caja y los plazos de pago, lo que obliga a muchas empresas a replantear sus estrategias financieras y operativas.

En ese marco, otras empresas del sector también enfrentaron dificultades. Bodega Norton se presentó en concurso preventivo en octubre del año pasado, con una deuda que supera los USD 30 millones. Por su parte, la sanjuanina Casa Montes acumula 286 cheques rechazados por un total de $471 millones, según registros del Banco Central. La firma produce etiquetas como Alzamora, Baltazar y Ampakama.

El INV explicó que la caída en las exportaciones de vino argentino se produjo por la confluencia de factores internos y externos que, en conjunto, limitaron la competitividad del sector. A nivel global, la demanda mostró una tendencia a la baja, lo que afectó a diversos países productores, no solo a la Argentina.

En el ámbito doméstico, la inestabilidad cambiaria, el aumento de los costos productivos en dólares, la inflación y los mayores gastos logísticos presionaron la estructura de precios. Estas condiciones menguaron la capacidad de las bodegas para competir en los mercados internacionales, especialmente en los segmentos más sensibles al precio.

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