
La derrota del PRO en su “zona cero” representa un punto de inflexión en el mapa político argentino, con Javier Milei consolidándose como una figura central de cara a las elecciones de octubre.
Para profundizar en este tema, Canal E consultó al politólogo Gustavo Damián González, quien observó que “la capital federal es el kilómetro cero del PRO; allí nació, creció y se reprodujo. La gran pregunta ahora es si está por firmar su propio certificado de defunción”.
El PRO sufrió una derrota significativa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde desde 2007 había mantenido una hegemonía con porcentajes superiores al 50%. En esta ocasión, quedó relegado al tercer lugar, obteniendo apenas el 15% de los votos. Para González, “las acciones del PRO han disminuido”, y la elección, que se realizó un domingo sin margen de negociación al día siguiente, agudizó el golpe político. Se observa un viraje en el electorado porteño.
Zonas como Belgrano, Núñez y Palermo, históricamente favorables al PRO, han cambiado su voto hacia La Libertad Avanza. “Es ahí donde se concentra la mayor cantidad de votos, es donde se coló a Dornis y termina siendo una elección que, de hecho, termina ganando”, destacó González.
El analista enfatizó que la elección transcendió lo local. “Todo lo que ocurre en la Capital Federal se nacionaliza”, explicó, subrayando que el Gobierno Nacional utilizó todos sus recursos para capitalizar la elección como un triunfo propio. “El presidente agradeció a todos los ministros por ser parte de la campaña. Eso es incorrecto”, denunció.
El desplazamiento de Mauricio Macri
González se mostró contundente al abordar el papel de Mauricio Macri: “Ayer fue herido de muerte, al menos en términos políticos a corto plazo”. Según su perspectiva, el expresidente asumió un protagonismo central en la campaña, pero terminó debilitado.
“El próximo acuerdo será más con Ritondo y otros dirigentes del PRO que con Mauricio Macri”, pronosticó, añadiendo irónicamente: “No veo que las milanesas vuelvan a ser tema de discusión”, aludiendo a la cercanía que alguna vez existió entre Macri y el oficialismo libertario.
¿Qué votaron los porteños?
En relación con el esfuerzo del gobierno por nacionalizar el voto, González también analizó la lógica del elector. “Muchos porteños no votaron por un legislador local, sino por una expresión nacional y una nueva ola que claramente se aproxima”, afirmó.
Sin embargo, también destacó que la gestión local desempeñó un papel importante. El votante porteño, explicó, distingue entre las gestiones de Macri, Larreta y Jorge Macri, y esa comparación influyó en la elección.
Una nueva configuración en CABA
Para González, el mapa político porteño ha cambiado drásticamente. “Ese mapa amarillo, que se extendía de sur a norte y era un voto heterogéneo, policlasista y polideológico, ha llegado a su fin”. El norte, que anteriormente apoyaba al PRO, se inclinó hacia La Libertad Avanza, mientras que el sur votó por Leandro Santoro, quien realizó una “elección bastante digna”.
Adicionalmente, alertó sobre la posibilidad de una futura alianza entre sectores del PRO y el oficialismo libertario, aunque excluyendo a Macri. “Hoy, en La Libertad Avanza, el presidente de la Nación va por todo”, aseguró.
El preocupante nivel de ausentismo
La jornada electoral también estuvo marcada por una participación muy baja. “Ni en 2001 ni en 2003 la participación electoral fue tan escasa”, lamentó González, quien observó que, aunque muchos adultos mayores asistieron a votar, hubo una notable apatía entre los jóvenes.
Citando a un sociólogo, expresó una inquietante idea: “Los jóvenes de clase media alta se alejan de la Argentina, mientras que los de clase media baja se distancian de la democracia”. Para González, esta desafección está relacionada con “las promesas no cumplidas” de la democracia en los últimos 40 años.




