
La industria global de la maquinaria agrícola mira a la Argentina como un laboratorio de desregulación. Tras una década de presencia intermitente y sucesivos cambios en su modelo de representación, el grupo italiano SDF (Same Deutz-Fahr) resolvió centralizar en el país su estrategia regional. Lodovico Bussolati, CEO mundial de la compañía, llegó a Buenos Aires para encabezar el “Dealer Meeting” latinoamericano y validar un giro: pasar de un esquema de supervivencia a uno de expansión agresiva en el nuevo contexto económico.
“Vemos al país como una región estratégica para la mecanización agrícola. Dentro de América Latina, es hoy el país que ofrece las mayores oportunidades de crecimiento”, dijo Bussolati en diálogo con LA NACION. Para el ejecutivo, que dirige un holding con plantas en Alemania, Italia, Turquía, India y China, el factor determinante no es solo el potencial del suelo argentino, sino también la previsibilidad.
“El país está encontrando una estabilidad económica y una apertura de mercado que permite a las empresas que se prepararon con oferta de producto proyectar a largo plazo. Es una visión de relanzamiento del país en su conjunto”, señaló el CEO.
Un joven Lodovico Bussolati, cuando era consejero delegado de SDF, en el año 2017. Gentileza – agrotécnica.online
El regreso de la marca, de la mano del importador local Walter Berger, se produce en un escenario donde la eliminación de restricciones a la importación niveló la cancha con los fabricantes locales. Bussolati descartó que la falta de una planta de producción nacional sea un impedimento en el corto plazo.
Walter Berger posa frente a un tractor de la firma alemana. Gentileza Berger SA
“Nuestra estrategia para ganar sin producción local es la competitividad del producto. Hoy tenemos una gama que compite con los gigantes mundiales no solo en costo, sino en performance de campo”, explicó. La firma apunta a cubrir el segmento de 50 a 300 HP con unidades provenientes de sus centros a nivel global.
Sin embargo, el CEO no cerró la puerta a una mayor integración física si las condiciones se mantienen: “Nuestra misión es satisfacer al cliente final. Si para eso es necesario reforzar nuestra presencia operativa o industrial en el futuro, lo haremos”.
Vemos una Argentina finalmente abierta al mundo. Tiene la oportunidad de recuperar su protagonismo”
— Lodovico Bussolati
La lectura de la cúpula de SDF sobre el Cono Sur plantea un marcado contrapunto entre los dos principales socios del Mercosur. Si bien existe expectativa por la Argentina, los directivos perciben “señales de alerta” en el mercado brasileño.
Paolo Rivolo, director de la región internacional de SDF, aporta cifras al análisis: “En Brasil, el mercado de tractores rondaba las 65.000 unidades y hoy está en el orden de las 44.000. El sector agrícola allí está sufriendo mayores restricciones y controles”. Rivolo proyectó que el mercado argentino tiene potencial para duplicarse bajo las actuales políticas de apertura.
Por su parte, Alessandro Maritano, Chief Commercial Officer (CCO) del grupo, reforzó la preferencia por el modelo local: “Brasil es un mercado todavía muy cerrado donde, si no produces localmente, no tienes acceso al crédito oficial. La Argentina está abriendo la puerta a reglas de mercado libre, y eso es lo que nos interesa”.
Encuentro en el “Dealer Meeting”. De izquierda a derecha: Alessandro Maritano (CCO de SDF), Lodovico Bussolati (CEO de SDF), Walter Berger (Máster Importador Deutz-Fahr), Paolo Rivolo (Director de la región internacional de SDF), Micaela Dasseville (Gerente de Berger S.A.), Ignacio Barrenese (Responsable comercial LATAM de SDF). Gentileza –
El éxito de la maquinaria agrícola depende de la financiación. Ante la ausencia de una estructura bancaria propia en el país, SDF selló un acuerdo con la firma internacional ITF para canalizar líneas de crédito que permitan al productor renovar un parque que consideran “envejecido por los años de cepo”.
La meta es ambiciosa: pasar de las 200 unidades vendidas en 2025 a superar las 1000 unidades anuales en el corto plazo. Ignacio Barrenese, responsable comercial para América Latina, sostuvo que el componente emocional del productor argentino con la marca facilita el proceso. “Operativamente estamos volviendo ahora, pero emocionalmente la marca nunca se fue del corazón de los agricultores”, afirmó.
Bussolati concluyó su visita con una definición de manual corporativo, pero con trasfondo político: la inversión sigue a la estabilidad. Para el hombre que maneja los hilos de uno de los grupos de maquinaria más importantes del mundo, el “riesgo Argentina” ha cambiado de signo.


