
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- A dos semanas de que se cumplan los 90 días de suspensión del permiso para la entrada de carne con hueso a la Patagonia, unas 30 federaciones y asociaciones rurales, respaldadas por los gobiernos de Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, solicitaron al gobierno nacional incluir el tema de la barrera sanitaria en un programa nacional integral para combatir la fiebre aftosa.
En un comunicado en el que también participa la Legislatura de Río Negro, advirtieron que “está en juego una decisión de Estado que podría representar un golpe devastador e irreparable para la producción primaria patagónica”.
Respecto a las resoluciones 180/25 y 186/25 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que están relacionadas con la flexibilización de la barrera sanitaria del Río Colorado, los firmantes destacaron que Argentina tiene dos zonas con clasificaciones diferentes: al norte del Río Colorado se considera libre con vacunación y al sur, libre sin vacunación.
Asimismo, recordaron que es el Senasa quien “dispone y ha dispuesto la continuidad de las vacunaciones anuales en el norte del país, en función del riesgo que implican los brotes de fiebre aftosa en Europa y otras naciones”.
Los productores del norte de la barrera, aunque de manera inorgánica, también han decidido continuar con la vacunación de su ganado. En este contexto, advirtieron: “Este reconocimiento del riesgo existente, que es significativo y motivador de vacunación, no puede ser ignorado al flexibilizar la barrera. En Patagonia somos libres sin vacunación gracias a las prácticas sanitarias y cuidados que hemos mantenido durante muchos años, además de ser reconocidos comercialmente por los mercados a los que exportamos”.
Si se implementara la Resolución 180/25, se permitiría la entrada de carne con hueso de todos los tipos. Las federaciones y asociaciones rurales consideraron que esto sería “un retroceso para quienes no vacunamos, expuestos a peligros innecesarios y potencialmente graves, tanto en términos sanitarios como comerciales”.
Asimismo, enfatizaron: “El sentido común indica que la barrera debería incluir y ampliar las zonas sin vacunación, en lugar de flexibilizar hacia regiones que nunca han vacunado”.
Por otro lado, con respecto a los países compradores que “han manifestado en el pasado su reticencia a adquirir productos de mercados que aplican vacunación”, advirtieron que esto “pondría en riesgo toda la incipiente exportación de bovinos y la históricamente significativa exportación de ovinos, que es única en el país, constituyendo un quiebre definitivo para las explotaciones ovinas patagónicas”.
El sector agropecuario se mantiene a la expectativa sobre un posible impacto en las exportaciones del sector ovino.
Detallaron que un cambio en las condiciones comerciales podría conllevar el abandono de los campos, “lo que implicaría una grave afectación en el ejercicio real de la soberanía en un territorio tan importante”. Si bien el Gobierno había comunicado que la decisión de abrir la barrera busca reducir los precios de la carne en la región, desde las federaciones argumentaron: “Se pretende olvidar que estamos en una zona desfavorable, lo que conlleva un costo extra del 20 al 40%, dependiendo de los convenios colectivos, así como la influencia de los fletes que encarecen todos los productos, no solo los cárnicos, en toda la región”.
Además, recordaron que “siempre ha ingresado carne sin hueso en la región, representando entre el 60 y el 70% del total consumido, y que, aunque provenga del norte de la barrera, se comercializa al mismo precio que la producción local. Esta situación pone de manifiesto que no es un problema de oferta, sino que el mayor precio se debe a múltiples factores”.
Solicitaron al Gobierno que se comunique “con otros Estados para conocer la aceptación comercial que la flexibilización prevista podría tener en relación con la continuidad de los mercados actualmente abiertos desde la Patagonia”.
Finalmente, expresaron: “Los productores patagónicos esperamos con natural impaciencia la derogación de la resolución 180/25 y nos ponemos a disposición para colaborar en un renovado programa de lucha contra la fiebre aftosa que integre a todo el país en un único estatus sanitario superador: Argentina libre de aftosa sin vacunación, de modo que todos, absolutamente todos, podamos mejorar y avanzar como nación ganadera y exportadora, evitando retrocesos y divisiones causadas por medidas coyunturales. Sigamos el ejemplo de nuestros vecinos Brasil y Bolivia, que hoy han sido reconocidos internacionalmente como países libres de aftosa sin vacunación”.




