
En medio de una interna prolongada en el partido, marcada por tensiones sobre la posición del espacio respecto al Gobierno nacional, el dirigente radical Gastón Manes ha decidido renunciar a la presidencia de la Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) y a su rol como convencional nacional por la provincia de Buenos Aires. Anunció su dimisión mediante una carta pública publicada en sus redes sociales, en la que critiquió con firmeza el rumbo que ha tomado el partido.
“Con el respeto que siempre he tenido por las formas y los principios, me dirijo a ustedes para comunicar mi decisión de renunciar, primero como Convencional Nacional por la provincia de Buenos Aires —una responsabilidad que asumí gracias a la confianza de los afiliados en las elecciones internas de marzo de 2021— y, en consecuencia, a la Presidencia de la Honorable Convención Nacional de nuestro partido”, comienza su escrito.
Más adelante, Manes aclara que esta decisión “no fue tomada a la ligera” y que responde a un cambio en las convicciones del partido: “La tomo con la serenidad que otorga el camino recorrido y con la tristeza lúcida de constatar que aquello por lo que trabajamos con convicción y esperanza, una UCR con voz nacional, pensamiento orgánico e identidad común, ha ido cediendo, lenta pero firmemente, ante una realidad que avanza en sentido contrario.”
En la carta, dirigida al presidente de la UCR, Martín Lousteau, Manes sostiene que, en el último tiempo, “no ha encontrado” entre los referentes del espacio una verdadera disposición para debatir y construir una línea doctrinaria común: “En lugar del ‘nadie se salva solo’, ha predominado un ‘sálvese quien pueda’. Lo que alguna vez fue una comunidad de pensamiento y acción se ha reducido a una confederación de posturas provinciales, cada una con sus prioridades, lógicas locales y pactos circunstanciales. No juzgo, constato. No ha primado una voluntad que exprese lo que alguna vez fuimos: un partido de ideas, no de circunstancias.”
“Soy fiel a mis principios, no a los cargos”
En la parte final de la carta, Manes emitió críticas, sin nombrar a nadie en particular, hacia varios dirigentes que actuaron “por conveniencia”: “Toda renuncia es una forma secreta de elección. Elijo hoy, al renunciar, seguir creyendo en la Unión Cívica Radical como idea, ética y tradición viva. Elijo seguir creyendo en los mejores valores del radicalismo: la defensa de una verdadera democracia, no sometida a las corporaciones, y comprometida con el sueño de progreso de la clase media. Renuncio porque soy fiel a mis principios, no a los cargos, y porque no estoy dispuesto a convalidar con mi silencio lo que considero una deriva que nos aleja del sentido nacional de un partido, con doctrinas firmes, coraje moral y una vocación de poder transformador.
Para concluir, el referente solicitó que su decisión “no cierre las puertas al diálogo” y que sirva como un llamado a la reflexión: “Que sea un aliento para que muchos correligionarios en todo el país dejen de actuar como si nada ocurriera. Quienes conocieron a dirigentes como Ricardo Balbín o Raúl Alfonsín saben que la lealtad no es sumisión, y que la renuncia o discontinuidad de algo puede ser un acto de fidelidad a lo esencial. Me voy, sí, pero no me aparto de mis ideas. Continuaré donde siempre estuve: del lado de quienes creen que la política, para ser digna, debe ser pensada, discutida y decidida con todos.”
TC




