
En medio del impacto que generó el acuerdo comercial entre Javier Milei y Donald Trump, el gobierno de China envió un mensaje que no puede separarse de la fuerte disputa que impera entre Washington y Beijing por el dominio político y económico global y por su impacto en Latinoamérica y en Argentina.
El mensaje se puede leer claramente en el comunicado que emitió China sobre la reunión entre los cancilleres Pablo Quirno y Wang Yi, durante la Conferencia de Seguridad que se llevó a cabo este fin de semana en Múnich, y a la que asistieron ambos. China pidió el tratamiento como iguales, la no discriminación a sus empresas y aclaró que sus relaciones con Argentina no apuntan a rivalidades ajenas ni a terceros países.
Chinese Foreign Minister Wang Yi and his Argentine counterpart, Pablo Quirno, on February 13 pledged to solidify the comprehensive strategic partnership and deepen cooperation across multiple sectors. pic.twitter.com/FASG6FviWR
— CCTV+ (@CCTV_Plus) February 14, 2026
El contenido del encuentro fue difundido por China, y ampliado en las últimas horas, pese a que la parte argentina se maneja casi exclusivamente por escuetos posteos en X, donde apenas destacaron una foto. Pero Beijing no dejó margen para interpretaciones livianas al subrayar la “resiliencia” del vínculo bilateral al tiempo que envió un mensaje directo sobre la continuidad de la asociación estratégica integral con la Argentina, con la que -además- mantiene vigente un acuerdo que Estados Unidos busca congelar, según han dicho los propios funcionarios de Washington: la adhesión argentina al proyecto de inversiones millonarias por parte de Beijing en infraestructura conocido como una Franja Una Ruta, o como la Ruta de la Seda.
Se estima que en 2025 el comercio bilateral con China arrojó un déficit para Argentina de USD 5.652,6 millones, producto de exportaciones a la potencia asiática por U$S 12.770,9 millones frente a importaciones por USD 18.423,5 millones.
Mientras Milei sigue remarcando que puede relacionarse con China a pesar de las presiones de Estados Unidos, y sostiene su intención de algún día volar hacia la potencia asiática, los chinos encuentran frenos para invertir en Argentina en asuntos sensibles: militares, portuarios, logísticos, telecomunicaciones. También los alejaron de la licitación de la concesión privada de la Hidrovía. Afirman que las represas de Santa Cruz marchan, pero a paso lento. Está detenida la construcción de un telescopio chino en San Juan, y Estados Unidos busca arrebatar el dominio chino en sus inversiones en litio.
“Respetarse como iguales”
Según los textos recogidos por Clarín, en la agencia de noticias Xinhua, Wang Yi recordó que, en los 54 años desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, China y Argentina “siempre se han respetado mutuamente y se han tratado como iguales”. Señaló que la relación bilateral “ha resistido la prueba de las cambiantes circunstancias internacionales” y que se mantiene “resiliente y llena de vitalidad”.
El canciller chino puso especial énfasis en la reunión que en 2024 mantuvieron el presidente Xi Jinping y Milei, destacando que allí se alcanzaron “importantes entendimientos comunes” para consolidar y desarrollar la asociación estratégica integral. China -remarcó- está dispuesta a trabajar con la Argentina para implementar esos consensos “en beneficio de ambos pueblos”.
Así, en plena competencia geopolítica global, Beijing reivindica estabilidad, continuidad y trato entre pares, aun cuando Buenos Aires profundiza su alineamiento con Washington. Milei hará esta semana su viaje número 13 como presidente y en sólo un mes, se espera que viaje dos veces más a Estados Unidos.
El mensaje fue aún más explícito cuando Wang Yi afirmó que ambas partes deben mantenerse “comprometidas con la dirección correcta de las relaciones bilaterales”, promover intercambios e todos los niveles y brindarse “firme apoyo mutuo” en cuestiones que atañen a los intereses fundamentales de cada uno.
Destacó que las economías de ambos países son “altamente complementarias” y que existe una base sólida para ampliar la cooperación en economía y comercio, ciencia y tecnología, finanzas y minerales. Invitó a la Argentina a aprovechar plataformas como la Exposición Internacional de Importaciones de China y la Feria de Cantón para colocar más productos en el mercado chino, y expresó su deseo de que el Gobierno argentino garantice un entorno empresarial “justo, transparente y no discriminatorio” para las compañías chinas.
En uno de los tramos más sensibles del mensaje, Wang Yi afirmó que el desarrollo de China representa un impulso para la paz y la estabilidad global, que Beijing “nunca participa en rivalidades geopolíticas ni exige a otros países que tomen partido” y que la cooperación entre China y Argentina “no está dirigida contra ningún tercer país, ni debería verse afectada por factores externos”.
La frase aparece como una clara alusión al contexto actual: el acercamiento de Milei a Estados Unidos y el acuerdo comercial con Trump, que en todos los puntos de un acuerdo -que el Gobierno defiende a capa y espada pero que para varios analistas es desequilibrado en desmedro de las libertades argentinas- pidió prioridad para todas las empresas estadounidense. Tanto en el sector minero, farmacéutico, cárnico, de aves de corral, en las leyes que obliga a la Argentina a modificar.
El respaldo argentino y la cuestión Malvinas
Por su parte, Pablo Quirno subrayó que la amistad entre ambos países tiene una larga historia y que el encuentro presidencial de 2024 dio nuevo impulso a la relación. Señaló que Argentina y China son socios comerciales y estratégicos integrales, y que el país “se ha beneficiado enormemente” de la cooperación bilateral.
El funcionario argentino agradeció el apoyo chino en la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas y la asistencia brindada en momentos de dificultades económicas. Además, reafirmó el compromiso argentino con el principio de “una sola China” y manifestó la voluntad de profundizar la cooperación en comercio, energía, minerales y finanzas, al tiempo que dio la bienvenida a las empresas chinas para invertir y desarrollar negocios en el país.
Sin embargo, más allá de la bilateral con Wang, Quirno no llegó a reunirse con la jefa del Foreign Office, su par británica Yvette Cooper como planeaban las partes. El diálogo bilateral entre Argentina y Reino Unido sobre los temas sensibles está frenado desde la llegada del ahora ex canciller Gerardo Werthein, cuyos diplomáticos paralizaron los diálogos sobre Malvinas. En Munich cuentan que los diplomáticos extranjeros preguntaban cómo era posible que desde Mondino a Quirno, la Argentina haya tenido tres cancilleres.
Pero también apuntaban a los dichos del ministro de Defensa Carlos Presti, considerados polémicos si se tiene en cuenta que decidió seguir en actividad como militar a pesar de su cargo civil. Presti dijo en una entrevista televisiva que van a recuperar las Islas Malvinas, un tema ultrasensible para levantar un diálogo teniendo en cuenta el desembarco militar argentino de 1982, que dio inicio a la guerra. Por otra parte también en el Gobierno estuvieron sosteniendo públicamente, entre ellos el presidente Milei, que va a ir a Londres a ver al ultraderechista Neil Farage y que el gobierno británico -que es el del laborista Keir Starmer- le va a levantar el embargo militar a la Argentina.
Con todo, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Quirno desplegó una política exterior no ideologizada, de diversificación de los vínculos externos, como quedó demostrado con las reuniones bilaterales con China, la UE, Alemania, Georgia, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos, entre otros.
De particular importancia resultó la reunión con China, en la que Quirno reafirmó la importancia de la relación bilateral, ser Beijing el segundo socio comercial de la Argentina, la inversiones chinas en nuestro país “y los avances en proyectos como las represas del sur”.
Teniendo en cuenta las grandes discrepancias que existen entre China y la UE con la política exterior de los EE.UU., las reuniones de Quirno con ambos parecieran indicar que el gobierno argentino, más allá de su discurso de alineamiento automático con Trump, reconoce que pasamos de la unipolaridad a un mundo multipolar, donde la diversificación de los vínculos políticos y comerciales externos resulta una condición sine qua non para aumentar el margen de maniobra de potencias periféricas como la Argentina.
