
El relevamiento que PwC presentó durante el Foro Económico Mundial de Davos colocó a la Argentina en el centro de las expectativas empresariales de la región. El 87% de los CEO argentinos considera que el PBI crecerá en 2026; esa perspectiva se apoya en la estabilización macroeconómica y en el potencial de sectores como energía, tecnología y minería. Este optimismo se manifiesta en la mirada de los principales directivos, que al mismo tiempo identifican riesgos estructurales, tensiones en el mercado laboral y el avance de la inteligencia artificial como un factor disruptivo.
La encuesta, que incluyó a 4.454 líderes globales, consignó una visión de “optimismo moderado” para la economía local. El documento de PwC precisa que “la Argentina concentra una mirada positiva para la actividad”, impulsada por la “desaceleración de la inflación”. El informe también subraya que uno de cada tres CEO se muestra “extremadamente confiado” en que su empresa aumentará sus ingresos durante los próximos doce meses.
En el plano internacional, la Argentina aparece como destino de interés no sólo para empresas locales. Según el relevamiento, el país figura entre los destinos prioritarios para el 23% de los CEO brasileños y el 10% de los estadounidenses, y “recibe menciones destacadas desde China, México, Paraguay y Uruguay”. La estabilización macroeconómica junto al potencial en energía y minería alimentan expectativas de inversiones y operaciones de fusiones y adquisiciones. El documento destaca: “El proceso de normalización macro y el potencial en energía y minería reactivan el interés internacional, con expectativas positivas para inversiones y operaciones de M&A, especialmente por reformas y proyectos estratégicos”.
El optimismo de los ejecutivos argentinos no es aislado: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial prevén una expansión del 4% del PBI argentino en 2026 y 2027, mientras que el gobierno nacional proyecta un crecimiento del 5% en el Presupuesto 2026. Las consultoras privadas manejan estimaciones algo más conservadoras —con una proyección del 3,5% para este año según el LatinFocus Consensus Forecast—, pero la tendencia general se mantiene positiva.
En el ámbito corporativo, PwC destaca que “más de la mitad de los CEO en Argentina ya compite fuera de su sector principal, con fuerte interés en tecnología, retail y minería”. La diversificación y la innovación surgen como ejes para sostener el crecimiento y afrontar desafíos estructurales, entre los que sobresalen los costos operativos, el sistema tributario y laboral, la burocracia y las limitaciones de infraestructura.
La inteligencia artificial se impone en las estrategias empresariales: el 76% de los CEO considera que su infraestructura tecnológica está lista para integrar IA y el 73% percibe que la cultura organizacional acompaña ese proceso. El informe afirma: “La IA dejó de ser promesa para convertirse en realidad operativa, con adopción en desarrollo de productos y servicios, ventas, marketing, legales, finanzas y recursos humanos”. Pese a ese avance, sólo el 41% de los ejecutivos sostiene que su empresa invirtió lo suficiente para capitalizar los beneficios de la IA y apenas el 49% se siente preparado para atraer talento especializado.
La visión sobre el empleo en 2026 es ambivalente y atravesada por la transformación tecnológica. El documento advierte: “Más del 60% anticipa reducción de empleo en colaboradores en niveles de menor experiencia por la adopción de IA, lo que exige estrategias de reskilling y alianzas educativas”. Los puestos de mandos medios y gerenciales muestran mayor estabilidad, mientras que las posiciones iniciales resultan más expuestas a los cambios introducidos por la automatización.
En gestión del talento, el 49% de los líderes considera que está en condiciones de atraer perfiles especializados en tecnología, pero sólo el 41% destinó inversiones suficientes para desarrollar competencias vinculadas a la IA. Ese desbalance incentiva a las empresas a buscar acuerdos con el sistema educativo y a implementar programas de recapacitación.
PwC subraya que “la reinvención se consolida como imperativo estratégico, con más de la mitad de los CEO compitiendo fuera de su sector principal, sobre todo en tecnología, retail y minería”. Esta dinámica responde a la necesidad de diversificar operaciones y explorar nuevas fuentes de ingresos, en un contexto donde la innovación es clave para mantener la competitividad.
El impacto de la IA va más allá de la estructura laboral: el 66% de los ejecutivos que ya implementaron IA reportó mejoras en la eficiencia del tiempo personal durante el trabajo y el 57% observó un aumento en la efectividad de los empleados en los últimos doce meses. Además, el 43% percibió mejoras en la rentabilidad y el 40% en la facturación de sus compañías. El informe de PwC cita: “Otros efectos positivos de este proceso se reflejaron en mejoras en la rentabilidad y en la facturación”.
La encuesta también consulta por las amenazas que enfrentan las empresas argentinas: el 48% identificó la volatilidad macroeconómica como el principal riesgo, seguido por el 33% que mencionó la inflación. La disrupción tecnológica, que incluye el avance de la IA, aparece como amenaza relevante para el 30% de los CEO, y la escasez de trabajadores con habilidades clave fue señalada por el 22%.
Entre los riesgos emergentes, los ciberataques ocupan un lugar destacado: el 23% de los ejecutivos los menciona como una preocupación creciente. El informe advierte además que el cambio climático sigue fuera del centro de la agenda: sólo el 21% de las empresas implementó ajustes significativos en su organización para reducir el impacto ambiental. Aunque el 83% de los CEO argentinos realizó inversiones para limitar la huella climática en los últimos cinco años, seis de cada diez confirmaron que esas acciones no aumentaron de forma significativa los costos operativos.
En la agenda de los CEO predomina lo inmediato: el documento de PwC indica que el 60% del tiempo de los máximos responsables se dedica a cuestiones urgentes, mientras que sólo el 10% se reserva para el largo plazo. Ese enfoque refleja la necesidad de gestionar un entorno volátil y en rápida evolución.
La estructura del empleo y los equipos de trabajo también cambian: seis de cada diez CEO no percibieron hasta ahora “un cambio significativo” en la dotación de personal por efecto de la adopción de IA, aunque uno de cada cuatro reconoció una caída en el número de empleados desde la implementación de nuevas tecnologías. El 35% de los encuestados en el país afirmó que prevé aumentar la dotación en los próximos doce meses, mientras que el 26% proyecta una reducción, el valor más alto entre los países de la región.
A nivel internacional, la Argentina vuelve a posicionarse como destino atractivo para inversiones extranjeras. PwC señala que la estabilización macro, junto al potencial de sectores como energía y minería, alimenta el interés de grandes empresas de Brasil, Estados Unidos, China, México y otros vecinos. La expectativa de un ciclo alcista de fusiones y adquisiciones se apoya en reformas, proyectos estratégicos y en industrias con potencial, como minería, energías renovables, gas natural licuado y siderurgia.
La combinación de crecimiento económico esperado, adopción tecnológica acelerada y nuevos flujos de inversión sitúa a la Argentina en un lugar central para la toma de decisiones empresariales en los próximos años. No obstante, los desafíos en empleo, capacitación y gestión de riesgos tecnológicos delinean una agenda compleja para los líderes del sector privado.
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