Jueves, 15 de enero de 2026   |   Internacionales

Flota fantasma y BRICS: cómo el cerco arancelario de Trump desnuda la peligrosa cercanía entre Brasil e Irán

Mientras buques sancionados por EEUU operan en puertos de Santa Catarina, el silencio de Itamaraty ante las amenazas de la Casa Blanca revela la profundidad de los nexos con el régimen de los ayatolás
Flota fantasma y BRICS: cómo el cerco arancelario de Trump desnuda la peligrosa cercanía entre Brasil e Irán

El gobierno de Lula no se ha referido directamente a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a los países que comercien con Irán. “Con efecto inmediato, cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25% sobre todas las transacciones realizadas con Estados Unidos. Esta orden es definitiva y concluyente”, escribió Trump en la plataforma Truth Social. La medida de Washington responde a la gravedad de los hechos que estos días sacuden al país gobernado por el régimen de los ayatolás, que reprime con violencia las protestas populares, con miles de muertos. En un breve comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el Itamaraty, señaló que “el gobierno brasileño sigue con preocupación la evolución de las manifestaciones que se han desarrollado en diversas localidades de Irán desde el 28 de diciembre. Brasil expresa su pesar por las víctimas y presenta sus condolencias a las familias afectadas. Al subrayar que solo los iraníes tienen el derecho soberano de decidir el futuro de su país, Brasil exhorta a todos los actores a comprometerse con un diálogo pacífico, concreto y constructivo”. Como destaca Jamil Chade en el sitio ICL Noticias, esa frase alude a Trump y a su amenaza de una intervención militar en Irán.

No hubo, en cambio, ningún comunicado oficial sobre los aranceles. Según CNN Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva habría ordenado a su equipo evitar reacciones apresuradas y priorizar los canales diplomáticos. Sin embargo, si Estados Unidos los llegara a aplicar, esos gravámenes podrían convertirse en un problema serio para Brasil.

En 2025, las empresas brasileñas importaron bienes desde Irán por 84,5 millones de dólares, principalmente urea, pistachos y pasas. El saldo comercial fue favorable a Brasil por 2.830 millones de dólares. La urea, el principal fertilizante nitrogenado usado en la agricultura, representó el 79% de las importaciones brasileñas desde Irán; en 2025 ese país vendió a Brasil 184.700 toneladas. Pero la cifra real es mucho mayor: para evadir las sanciones de Washington, el régimen de los ayatolás triangula parte de su urea a través de Omán. Por eso en 2025 Brasil importó como si fueran de Omán 2 millones de toneladas de urea iraní, por un valor aproximado de 452,9 millones de dólares. Las exportaciones brasileñas a Irán sumaron 2.900 millones de dólares, con el maíz, la soja y el azúcar como principales productos. El año pasado, Irán destinó 1.980 millones de dólares a comprar maíz brasileño, el 23,1% del total de las exportaciones brasileñas de ese producto. El impacto más fuerte de los aranceles se sentiría, por lo tanto, sobre todo en el sector agrícola, que representa el 99% de las exportaciones brasileñas a Teherán. Irán no figura entre los 20 principales socios comerciales del país latinoamericano, según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC). No obstante, en este tercer mandato de Lula las relaciones con el régimen de los ayatolás se han estrechado.

La semana pasada, tras la extracción de Maduro de Venezuela, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, habló por teléfono con su homólogo brasileño, Mauro Vieira, para condenar la operación de Estados Unidos como “una clara violación de la Carta de la ONU”, según el comunicado iraní. Ambos países, añade el texto, acordaron además “movilizar a otras naciones en desarrollo para reforzar la cooperación y la coordinación” en foros internacionales, con el argumento de combatir el unilateralismo y defender el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

No se especificaron detalles sobre la naturaleza de esa cooperación. “Ambas naciones forman parte de los BRICS, que en estos días están realizando ejercicios navales conjuntos en Sudáfrica. Sin duda, la cooperación militar podría ser uno de los aspectos. En el contexto de los BRICS, también existe una agenda compartida para reducir el papel del dólar como moneda internacional, además de cooperación científica y un aumento de los intercambios comerciales”, declaró a Infobae Emanuele Ottolenghi, investigador principal del Centro de Investigación sobre la Financiación del Terrorismo (CENTEF).

Brasil participa hasta mañana, en calidad de observador, en una serie de ejercicios navales conjuntos de Irán, Rusia y China en aguas de Sudáfrica, bautizados operación BRICS Plus. El objetivo declarado de las maniobras, iniciadas el 10 de enero, es garantizar la seguridad marítima en las rutas globales. Sin embargo, se desarrollan en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos, que incluyen decomisos de petroleros vinculados a Rusia y Venezuela. En Sudáfrica, críticas internas —especialmente del partido Democratic Alliance— acusan al gobierno de comprometer la neutralidad del país y de convertirlo en una “pieza” en los juegos de poder entre “Estados canallas”.

En este momento, Irán busca con especial interés exhibir su capacidad militar. Lo ha hecho también en Brasil en varias ocasiones. En abril de 2025, el ministro de Defensa iraní tuvo un gran pabellón en el evento Aeroespacio y Defensa en América Latina (LAAD 2025), realizado en Río de Janeiro, donde mostró gran parte de su arsenal. Entre los principales sistemas expuestos figuraban los de defensa aérea Khordad 9, Arman, y el dron Mohajer-10.

A fines de diciembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó, entre otras entidades, a la estatal venezolana Empresa Aeronáutica Nacional (EANSA), vinculada a la aerolínea Conviasa y especializada en el ensamblaje y mantenimiento de drones como los iraníes Mohajer-2 y Mohajer-6, sancionados por la participación de Irán en actividades militares. En la muestra de Río de Janeiro también se exhibieron proyectos de la Iran Aircraft Manufacturing Industrial Company (HESA), como el avión de transporte ligero HESA Simorgh y el de entrenamiento avanzado HESA Yasin. HESA fue sancionada por Estados Unidos en 2008 y en 2010 incluida por la Unión Europea en la lista de entidades vinculadas a actividades nucleares sensibles a la proliferación iraní. Además, se temió que drones iraníes con funciones de reconocimiento estuvieran a bordo de los dos buques de guerra iraníes más importantes, el IRIS Dena y el IRIS Makran, que el gobierno de Lula autorizó a atracar en Río de Janeiro en enero de 2023.

En el ámbito naval, en diciembre el buque iraní MV Ganj, sancionado por Estados Unidos, transportó a Brasil urea producida en el complejo petroquímico de Asaluyeh, y atracó en el puerto de Imbituba, en el estado sureño de Santa Catarina. Además del navío, la productora de la urea, Pardis Petrochemical, figura en la lista de entidades sancionadas por el Departamento del Tesoro estadounidense por sus vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica. En octubre, otro buque iraní sancionado, el Deruba, con 60.000 toneladas de urea de Pardis, arribó a San Francisco do Sul, también en Santa Catarina. Con la disuasión estadounidense en el mar Caribe, frente a las costas venezolanas, es probable que el régimen de los ayatolás utilice Brasil como base para nuevas rutas de su flota fantasma, una red de naves implicadas en la venta clandestina de petróleo iraní para eludir sanciones. Estas embarcaciones no aparecen claramente en los registros oficiales ni en los sistemas de seguimiento, operan con identidades ocultas o engañosas y buscan eludir el control de las autoridades marítimas.

La violenta represión de las protestas en Irán podría además reforzar las redes de propaganda ya presentes en Brasil, que suelen circular junto con desinformación rusa y china. “Mucho dependerá del desenlace final de las protestas. Los canales de propaganda iraníes se están esforzando al máximo para difundir la narrativa del régimen, según la cual la revuelta popular es un complot del Mossad y de la CIA, y los manifestantes son terroristas”, afirma Ottolenghi a Infobae.

Mientras tanto, el mismo día de la operación militar de Estados Unidos que sacó a Nicolás Maduro de Venezuela, en un hotel de San Pablo se conmemoraba el aniversario de la muerte de Qasem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, considerados terroristas por Washington y asesinados juntos el 3 de enero de 2020 por un dron estadounidense en Bagdad, Irak.

Soleimani era comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), responsable de las operaciones exteriores de Irán y considerada organización terrorista por países como Estados Unidos. El iraquí Abu Mahdi al-Muhandis fue fundador y líder de la milicia Kataib Hezbollah, uno de los grupos armados más poderosos y proiraníes de Irak. En cuanto al grupo terrorista libanés Hezbollah, presente desde hace años no solo en Brasil sino en toda América Latina, el riesgo es que la crisis en Medio Oriente lo impulse a expandirse aún más en la región, con la posibilidad de atentados contra blancos estadounidenses e israelíes. “Como en el pasado, la red de Hezbollah sigue dedicándose tanto a la financiación como al terrorismo. Las dificultades económicas del grupo en Líbano indican que las redes de apoyo en el exterior son ahora más necesarias que nunca para compensar la falta de fondos. Por lo tanto, espero que continúen sus actividades ilícitas en América Latina”, concluye Ottolenghi.

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